sábado, 31 de marzo de 2018

SÁBADO SANTO Marcos 16,1-7.





En nuestro hemisferio, a las 14:37 , ingresará su fase de LUNA LLENA. Será la primera luna llena del equinoccio de otoño, la primera después del 21 de marzo… para el hemisferio norte será de primavera.
Es esa luna la que marca que ha llegado la pascua.

Es a la luz de esa primera luna , cuando Moisés, hizo cruzar al pueblo, por el mar abriendo sus aguas para que la gente pueda pasar.
 Es a la luz de esa luna que el pueblo judío celebró y celebra,  festejó y festeja desde ese mismo momento su liberación.
 Era la pascua marcada con esa luna, cuando Jesús, mucho tiempo después, quiso festejar con sus apóstoles en la ultima cena. Su ultima cena, su oración en el huerto, la traición de su amigo, la noche de aquí para allá desde un tribunal a otro, todo alumbrado por aquel faro inmenso que recordaba la liberación, y que hoy nos recuerda el triunfo.


Esa luna que, posada en Jerusalén, vio como se cerraba una tumba con una piedra inmensa que corría sobre una especie de huella que había al pie de la puerta, por donde corría y se fijaba la piedra. No le dieron tiempo a Jesús de verla por última vez, había que sacar el cuerpo para que no quede ese sábado pues era muy solemne.

Entonces pasó lo siguiente que escucharemos esta noche, después del primer día (sábado):



Pasado el sábado, María Magdalena, María, la madre de Santiago, y Salomé compraron perfumes para ungir el cuerpo de Jesús.
A la madrugada del primer día de la semana, cuando salía el sol, fueron al sepulcro.
Y decían entre ellas: "¿Quién nos correrá la piedra de la entrada del sepulcro?".
Pero al mirar, vieron que la piedra había sido corrida; era una piedra muy grande.
Al entrar al sepulcro, vieron a un joven sentado a la derecha, vestido con una túnica blanca. Ellas quedaron sorprendidas,
pero él les dijo: "No teman. Ustedes buscan a Jesús de Nazaret, el Crucificado. Ha resucitado, no está aquí. Miren el lugar donde lo habían puesto.
Vayan ahora a decir a sus discípulos y a Pedro que él irá antes que ustedes a Galilea; allí lo verán, como él se lo había dicho". (palabra del Señor)



Es la luna llena la que vio correr desde dentro, la piedra inmensa, para que esa luz penetre en el interior del sepulcro frío y sienta el calor del resucitado que dijo: ¿Dónde esta muerte tu victoria? ¿Dónde está dolor tu triunfo? ¿Dónde estás humillación, donde estás cruz, donde está la lanzada? Aquí está alguien que vino a poner su corazón y quedarse para siempre en el corazón y el alma de un pueblo que hoy ya festeja.

La resurrección es el hecho central de la fe cristiana. No hay hecho más importante que esto, porque la resurrección nos da certezas:

Jesús, no es un personaje de la historia solamente. Podremos aprender de él por libros o videos…pero hace falta encontrarnos con Él. Si sentimos que tenemos más esperanza, menos miedo, que estamos más alegres y no sabemos por qué, es que Cristo ha pasado por nuestra vida… se produjo la pascua.


Si fuera solo un recuerdo, esto ya se hubiera acabado hace rato. El tiempo borra todo, decimos. Si Jesús hubiese sido un ídolo de esos que tantos abundan, posiblemente a no más de un siglo, hubiera desaparecido de la memoria colectiva, como tantos que vivieron hace diez, veinte, treinta años o más, incluso con altares edificados, con “santuarios”… si hubiese sido un recuerdo, desaparecía. No es un recuerdo: es una PRESENCIA VIVA


Podremos saber de Él, pero mejor es conocerlo. Conociéndolo nos hará caminar por rincones impensados, nos hace salir de nosotros mismos y buscar al hermano que está fuera, nos hace hablar, cantar, reír cuando antes no lo hacíamos, nos hace crecer porque está vivo, está al lado, va conmigo, con vos, está en la casa haciendo el hogar, está en el trabajo, se sienta conmigo. Parte a la mañana conmigo, vuelve conmigo, está en mis hijos en mi esposa, en mis nietos, está contigo, porque hoy tendremos la certeza ESTA VIVO, más vivo que nunca, caminando la humanidad con cada uno de nosotros.


Que la luz de esa luna maravillosa, alumbre esta noche la resurrección de Jesús en la vida de cada uno de nosotros. Que haya pascua en mi vida, en mi familia, en mi hogar en mis padres en mis hijos. Que haya pascua en la nación, en el mundo, en mi mundo el pequeño


FELIZ PASCUA.

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