lunes, 23 de abril de 2018

Juan 10,1-10. EL BUEN PASTOR


Jesús dijo a los fariseos: "Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino por otro lado, es un ladrón y un asaltante. 
El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas.
El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. El llama a cada una por su nombre y las hace salir.
Cuando las ha sacado a todas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz.
Nunca seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen su voz".
Jesús les hizo esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir.
Entonces Jesús prosiguió: "Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas.
Todos aquellos que han venido antes de mí son ladrones y asaltantes, pero las ovejas no los han escuchado.
Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento.
El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia."
Palabra del Señor


He buscado por muchos lugares, en la red, en libros. Pero no la he encontrado. Esa imagen del buen pastor que me llegaba más que otras, de la cual me quedo con la mera descripción que hizo un autor espiritual.
Al fondo, un grupo de ovejas, pastando tranquilamente sin que nada ni nadie les moleste. Aquí en primer plano, el lobo que ha perdido la batalla y yace derrotado al lado de un pastor mal
herido, sufriente, ensangrentado, con su gomera y
garrote usadas en el “combate”. La imagen del Buen Pastor, que da la vida por sus ovejas y que trata de recuperarse pronto para una nueva batalla contra aquellos que intenten destruir su rebaño.

Es que como dice el evangelio, hay características que hacen a ese pastor de ovejas:
Su contante vigilancia
Su gran valor
 Su paciente amor al rebaño

Características del pastor de cabras y ovejas, características del pastor de alma. La imagen del Buen pastor nos habla de una vigilancia constante, de la paciencia y del amor de Dios hacia cada uno de nosotros.

Dice que es  la puerta. La puerta del corral. Había uno comunitario donde entraba el rebaño de varios pastores, de noche de guarecían y se cerraba con una puerta asegurada. Pero también, cuando la noche le ganaba al tiempo de regreso, se metía el rebaño en especie de cerca con redes. No había puerta, entonces el pastor se acurrucaba en el espacio de entrada, era la puerta que protegía de la entrada de intrusos que querían robarlas o dañarlas.
Y siempre, lo maravilloso, era cómo las ovejas respondían a la voz y los distintos chillidos que cada uno de los pastores hacían en forma particular. Las ovejas escuchaban esa voz y le seguían o venían donde él estaba.
Entonces, nuestros pastores deberían mirar la
imagen del Buen Pastor y renovar su compromiso de paciencia, vigilancia por todos, pero también por cada uno, el más cercano y el más lejano, sin fijar su mirada sobre nadie en particular y si, mirar a  cada uno en particular, alimentar al rebaño, aceptar la supervisión de buena gana, no por obligación, cumplirla con interés, no por interés, no haciendo uso de ese privilegio-obligación  para avasallar al rebaño.

Y a todos nos queda, estar atentos a la voz del pastor, escuchar su mensaje, no dejarnos confundir entre tantas voces que escuchamos y escuchar siempre la voz de Dios, la voz del pastor divino que nos guía por camino diferente, lleno de paz. Será
cuestión de sacarnos tantos ruidos exteriores, tantas palabras de noticieros, libros, diarios, o mensajes escuchados por la radio o leídos por redes sociales, a veces “pastores” no tan buenos ni santos, y escuchar la voz del Pastor que nos habla, siempre.
Buena jornada para todos. Que podamos estar atentos a la voz del Pastor.

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