miércoles, 11 de abril de 2018

Juan 3,16-21. DIOS AMÓ TANTO AL MUNDO


Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. 
Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.»
El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.
En esto consiste el juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas.
Todo el que obra mal odia la luz y no se acerca a ella, por temor de que sus obras sean descubiertas.
En cambio, el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras han sido hechas en Dios. 
Palabra del Señor.

A veces nos cuesta entender a Dios. Creador de todo lo que vemos y lo que no, de nuestro pequeño mundo y del universo entero con sus centenares de miles de soles, que viven en eterna armonía, que hacen que nuestro mundo sea menos que un grano de arena en el mar, y aquí dice: Dios amó tanto al mundo… y que todo lo que hizo, no lo hizo para satisfacerse personalmente, para que todos los hombres le pidieran perdón, para que la humanidad mirara al cielo y reconociera su poderío…dice que hizo lo que hizo por amor a nosotros, a todos, a ninguna religión o nación especial, A TODO EL MUNDO ,así lo dice el evangelio, y dice también que quien cree en Él, tendrá vida eterna y podrá unirse definitivamente al universo siendo eterno, y siendo real. Si,  de este pequeño mundo, desde este grano de arena donde estamos cada uno de nosotros podremos saltar a la eternidad y al infinito, con solo creer y vivir en consecuencia de ese “creer”… ¡es una locura de amor, una definitiva locura de Dios para quien no hay tiempo ni espacio, pero que AMÓ TANTO AL MUNDO…!

Y ese amor nos juzga. Pero no indicándonos con el dedo acusador, sino porque nos confronta con lo puro y noble y eso a veces nos choca,  nos hace pensar en que camino estamos.

Cierto equipo de fútbol, campeón de todo en su país, de cuanto campeonato local Y regional existe, un día fue a jugar contra un gran equipo mundial, y cayó casi estrepitosamente, y casi , casi es goleado. Ese equipo supo donde estaba parado, fue juzgado por el gran equipo del futbol mundial que por decantación ganó fácilmente.
Un hombre cierta vez visitaba un museo de grandes obras  maestras de un valor incalculable, de una belleza que superaba el tiempo. Al final del recorrido, le dijo al guía: me aburren estas pinturas, son feas, son viejas, no tienen luz, color…el guía le dijo: -Señor, estas obras no están en tela de juicio, pero los que la contemplan, si…
Por eso, ponernos al frente al amor, y decirle: no me interesa el amor, no me interesa Dios, no me interesa la vida de Dios, habla más  de uno que de Dios. Él, nunca dejará de serlo, porque es luz, es energía, es potencia.

Hablando de luz, cuando más cerca me coloco de ella, mejor veo, mejor aprecio todo. Cuando me alejo de ella, la visión se hace difusa, más cuando hay oscuridad alrededor. Muchos prefieren vivir lejos de la luz, porque ahí desarrollan sus actividades ocultas, que no quisiera que nadie vea. Cuando somos chicos, nos preguntan si lo que hicimos lo puede ver la mamá o no… y muchos dicen nooooo, porque les da vergüenza.
Y  también muchos con el tiempo, queriendo o no, se alejan, o nos alejamos de esa fuente de verdad, de amor, de energía y nos quedamos así, sin batería, viviendo en tinieblas. ¿Es Dios el que se aleja?, no, somos nosotros los que nos vamos lejos.
Que Dios nos ayude a mantenernos cerca de él. Su gracia nos basta, su gracia es la fuerza, es la batería para el día entero, ¿ponemos a cargar nuestra vida al lado del celular?...
Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día, nuestra vida, nuestra familia.

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