martes, 1 de mayo de 2018

Juan 14,27-31a. PAZ ES SHALOM




Jesús dijo a sus discípulos:
«Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡ No se inquieten ni teman !
Me han oído decir: 'Me voy y volveré a ustedes'. Si me amaran, se alegrarían de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que yo.
Les he dicho esto antes que suceda, para que cuando se cumpla, ustedes crean.
Ya no hablaré mucho más con ustedes, porque está por llegar el Príncipe de este mundo: él nada puede hacer contra mí,
pero es necesario que el mundo sepa que yo amo al Padre y obro como él me ha ordenado.»
Palabra del Señor

¡La paz! don de Dios. Es shalom, que no es solamente la ausencia de problemas, sino todo lo que contribuye  a nuestro bienestar total y bien supremo. Una paz del alma que recorre cada uno de nuestros estados emocionales, nuestros sentimientos, nuestro carácter, nuestra profesión. ¡Cuánta falta hace la paz en el interior nuestro! Será la forma de no temer y no inquietarnos.

La paz que nos da el mundo, es muchas veces evasión: evasión de problemas, de responsabilidades, o es ausencia de guerra, tensa calma que espera que el otro inicie algo para responder. La paz que da el mundo es, solo la que se consigue con dinero, viajes, casas en lugares cerrados y vigilados. La paz del mundo es evasión de compromiso, evasión de problemas propios o de los otros, un lugar de paz es donde nada interrumpe mi descanso, o donde la conciencia puede estar  acallada.
-me parte el alma de ver gente pobre, dice Mafalda caminando junto a Susanita
- a mi también, responde ella
-habría que dar, techo, trabajo, protección y bienestar a los pobres, dice Mafalda efusivamente.
¿Pará que tanto? Bastaría con esconderlos, dice Susanita…
¡Esas tiras geniales de Quino, que tanto nos hicieron reír y llorar!. 
Muchos creen que paz es esconder los problemas, tapar realidades, evadir responsabilidades, no jugarse por el compromiso, entonces la vida se pasa en una burbuja irreal, construyendo mundos irreales, y la paz es determinada por el más fuerte, que si se mantiene tranquilo y sereno, todo bien.

La paz de Jesús, es muy distinta. Es independiente de las circunstancias exteriores, es del alma, es la paz del deber cumplido, del compromiso asumido, la paz del corazón tranquilo y en paz que no tiene nada que reprocharse porque hasta cuando hubo error, hubo pedido de perdón y vuelta a comenzar.
La paz de Jesús es la que nos permite mirar con la frente alta y decir: hemos hecho todo lo posible, lo necesario, todo lo que estaba al alcance de nuestra mano.
la paz de Jesús es evitar decir palabras que lastimen y de las cuales no se puede volver.
La paz de Jesús es desear el bien a todos, incluso al molesto, al que ofende, al que insulta, al que dice cosas que cree son divertidas pero que ofenden.
la paz de Jesús es una paz que nos compromete a trabajar por lo justo, por el trabajo de todos, por el bienestar del otro, mientras me plenifico y desarrollo la paz en mi alma.
la paz de Jesús es cargar la mochila del hermano para que él pueda vivir en paz o se alivie un poco su situación.
 La paz de Jesús no solo es ausencia, ausencia de armas, de violencia, de gritos, de peleas (de las grandes y de las pequeñas en casa), sino presencia , presencia de bien, presencia de bondad, presencia
de empatía, presencia de buenos mensajes, presencia de palabras que alientan… a veces no basta con educar en la no violencia, sino educar en los valores del bien y de la paz. No basta con decir: no debes pegar a nadie, sino decir: debes hacer el bien a aquel que te molesta, preguntarle como está, decir ¡buenos días!.
La paz de Jesús en el mundo, se logra con pequeñas grageas diarias de paz en el hogar y en mi mundo pequeño de todos los días.
Parece la formulación de un mundo ideal, nada real, porque las ciudades son junglas donde parece triunfar la ley del más fuerte, del que se lleva todo por delante, del que no se deja engañar o mejor, del que engaña para sacar provecho. Pero hoy Jesús nos dice:
Ya no hablaré mucho más con ustedes, porque está por llegar el Príncipe de este mundo: él nada puede hacer contra mí,

Las obras del príncipe del mundo , ya las conocemos, las vivimos a diario, pero GANA JESÚS pues sobre él, sobre el bien, nada puede hacer. Hay que confiar, aumentar la fe en ese postulado, en esa definición Y sabiendo que estamos con el más poderoso de todo, buscar esa paz que es paz del alma, paz del deber cumplido, paz del corazón, paz de las familias, paz en los jóvenes y niños.
Hoy también, la paz se manifiesta en tener trabajo, en  procurarle trabajos a otros, paz la del trabajo que dignifica y promociona. Por eso feliz día del trabajo. Que podamos a través de ellos, realizarnos y ser mejores. Que aquellos que sufren porque no lo tienen, lo consigan que nosotros hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para hacer un mundo más justo, que ciertamente será un mundo en paz.
Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día

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