sábado, 5 de mayo de 2018

Juan 15,18-21. FIELES A SU PALABRA




Jesús dijo a sus discípulos:
«Si el mundo los odia, sepan que antes me ha odiado a mí.
Si ustedes fueran del mundo, el mundo los amaría como cosa suya. Pero como no son del mundo, sino que yo los elegí y los saqué de él, el mundo los odia.
Acuérdense de lo que les dije: el servidor no es más grande que su señor. Si me persiguieron a mí, también los perseguirán a ustedes; si fueron fieles a mi palabra, también serán fieles a la de ustedes.
Pero los tratarán así a causa de mi Nombre, porque no conocen al que me envió.»
Palabra del Señor


Para san Juan, no había grises. O blanco o negro, o el mundo o Dios.
El “mundo” , es la sociedad humana que se organiza sin contar con Dios. Entonces la presencia de Cristo y sus cristianos molesta. Siempre habrá una división entre los que ven a Dios como supremo, como rey de la vida, y los que le consideran totalmente irrelevante.

En ese tiempo, a los cristianos les perseguían porque no querían rendir culto a ningún dios, solo a Dios. Pero también porque decían que era revolucionario, y a nadie le convenía tener movimientos que  levanten la masa y exijan más a las autoridades. Sabemos cómo era esa revolución, una revolución en el amor, donde también mujeres y niños tenían cabida, donde los pobres se sentían igual de hijos de Dios.

Decían que eran caníbales por eso que dijo Jesús de comer su cuerpo y beber su sangre… hacían correr entre las gente, versiones de cenas canibalescas, o “raras” porque decían, cuando se encontraban se daban el beso de la paz… en la gente ignorante que siempre busca un motivo para alejarse y no creer, esto caía de maravillas.

Más aun cuando le decían que los cristianos, dividían… dividían las familias, las amistades, los grupos, separaban matrimonios. Claro, es que en algunas familias algunos se convertían, otros no, esposas si, esposos no y eso producía división…

Y hoy sigue  y es casi igual. Hay persecuciones, quizás no con violencia física aunque sabemos que en ciertos lugares del mundo aún hoy persiste el odio  a muerte hacia lo religioso y cristiano.

Pero el mundo sospecha de los que son diferentes de la mayoría y eso lo vemos a diario. Del que tiene un color de piel diferente, del que se viste distinto, del que tiene una cultura diferente. Hasta sospecha y a veces destruye, al que es bueno, al que estudia, al que cumple su tarea diaria. ¡Cuántos empleados y estudiantes que han mermado su ritmo, o se han convertido en mediocres a causa de la burla de los demás, no te apures que nos haces quedar mal, si estudias te lastimamos…

Parece que es difícil tener un nivel de vida superior al del mundo. Al mundo mediocre no le gusta.

Al “mundo”, a ese mundo, le molesta quien va contra corriente. Les encanta las etiquetas  que facilitan el tener a todos encasillados. Entonces cuando un cristiano se planta en ese mundo de ideales contrarios a los de Dios, el mundo le vuelve la espalda.

Por eso ser cristianos es tener el coraje de vivir en contra corriente , de ser diferentes, de no ser mediocres. Dios nos hizo para volar, para las alturas, porque somos del cielo, y lamentablemente el mundo quiere que quedemos aquí picoteando de la tierra, sin levantar la mirada al cielo para sentir el llamado de Dios.
El salmón, cuya carne es tan preciada y exquisita, tiene una vida muy particular. Ellos cumplen con su  esencia.
Nace en el río y permanece en agua dulce mientras es pequeño. Cuando llega su juventud, baja hasta el mar, donde vive y llega a su madurez. Cuando se acerca la época de la reproducción, emprende el camino de vuelta, volviendo exactamente al lugar donde nació.

Es un viaje muy duro de  centenares de kilómetros, llenos de dificultades, de rápidos y cascadas. Tiene que liberarse de las plantas acuáticas que lo tratan de retener ¡Y si solo fuera eso! Lo peor es que el salmón se encuentra en el río a muchos peces, compañeros, que se dejan arrastrar por la corriente y que de una manera testimonial le dicen: vamos para abajo, vamos al mar, déjate arrastrar y también , como ven salmones heridos por otros peces, le expresan: no vale la pena . Te lastiman, te hieren, ¿con que sentido? hay muchos depredadores que te esperan.

Parece que en algún momento, aflojan sus fuerzas y querría quedarse en algún remanso del rio, pero no. Continua. La idea es cumplir con lo que ha sido el plan. O sigue río arriba o se deja llevar para abajo
¡O río arriba o hacia el mar! No todos llegan  a la meta, algunos mueren extenuados.
Pero al llegar al lugar de su nacimiento, las hembras ponen los huevos y los machos los fertilizan. Ya pueden, agotados, morir: ellos sí han cumplido.


Hoy nadar contracorriente también tiene sus
implicancias en la vida. Perdemos amigos, nos quedamos con menos actividades sociales, aprendemos a mirar el bien y el mal entonces nos damos cuenta que algunas de nuestras cosas estaban mal, dejamos de ser mediocres, nos ponemos firmes en algunas cuestiones morales o de orden y eso a algunos no le gustan y tratan de lastimarnos y nos “invitan” a seguir la corriente: todos lo hacen ¿Por qué vos no?, todos roban, todos tienen  vida de libertinaje sexual, todos mienten, todos se drogan, nadie estudia, nadie trata de ser mejor, la bondad no te lleva a ningún lado, y tantas frases que llenan nuestra vida a diario.

O estamos en la corriente o nos decidimos a ser valientes y vamos en contra,  en busca de nuestro destino de grandeza.

Que Dios nos ayude a responder y nos dé valentía para llevar a cabo nuestra misión aunque el “mundo” , ese mundo nos cuestione.

Buena jornada para todos.

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