lunes, 14 de mayo de 2018

Juan 15,9-17. SAN MATÍAS. PERMANECER Y AMAR



Jesús dijo a sus discípulos:
«Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor.
Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.»
Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado.
No hay amor más grande que dar la vida por los amigos.
Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando.
Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre.
No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá.
Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.»
Palabra del Señor


Hoy celebramos a San Matías. En la primera lectura de hoy, el libro de los Hechos de los Apóstoles nos lo recuerda:

Reunidas casi 120 personas, debían elegir quien sucedería a Judas, el apóstol doce que quedó en el camino por todo lo que ya sabemos.
“Es necesario que uno de los que han estado en nuestra compañía durante todo el tiempo que el Señor Jesús permaneció con nosotros,
desde el bautismo de Juan hasta el día de la ascensión, sea constituido junto con nosotros testigo de su resurrección".
  Dijo Pedro al grupo reunido. 
Propusieron dos, Jose Barsabás, el justo y Matías. La elección cayó en Matías que se incorporó al grupo de los once apóstoles.

Y nos trae nuestra cita evangélica nuevamente aquel momento de la última reunión de Jesús con los suyos, cuando les habla esto de permanecer y amar.
Permanecer, porque hemos sido elegidos por él, nos ha llamado por el nombre, porque quiere que nos quedemos cerca suyo, en Él, con Él. Porque nos ha llamado para ser felices, para que bebiéramos de su gracia, de su felicidad. Muchos aceptan la invitación, otros no. Siguen el camino a pesar de que Jesús les grita que quiere ser amigo, que los busca, que los llama. Permanecer es organizar nuestra vida para que la savia corra por nuestras venas, es alejarnos un poco del ruido y elevarnos hasta Él, es saludarle a la mañana, es pedirle que se quede a pesar de las preocupaciones diarias en que lo olvidaremos sin intención.
Pero este permanecer es productivo.

No, permanecer y transcurrir no es perdurar, 
no es existir, ni honrar la vida. 


Hay tantas maneras de no ser, 
tanta conciencia, sin saber, adormecida. 


Merecer la vida no es callar y consentir 
tantas injusticias repetidas. 


Es una virtud, es dignidad, 
y es la actitud de identidad más definida. 


Eso de durar y transcurrir no nos da derecho a presumir 
porque no es lo mismo que vivir honrar la vida 



Dice Eladia Blázquez en su “honrar la vida”.
Y ese honrar la vida, para nosotros debe ser el amarnos unos a otros como él nos amó.


Amar como Él, es servir, es enseñar, es corregir, es aceptar, es estar atento a las necesidades de los otros, es perdonar, es misericordiar, es ser justos, es cocinar con amor, es trabajar con alegría, es ser humildes, es desear el bien, es dar más de lo que me piden , es no confundir “lo que debo hacer” con actitudes heroicas, es devolver lo prestado, es no robar ni en grande ni en pequeño, es no mentir, es decir la verdad, vivir en la verdad… es entregar la vida, como lo hizo Él, para que al final de nuestros días nos puedan decir ven bendito de mi padre porque estuve con hambre y me diste de comer, sediento y me diste de beber, enfermo y me visitaste, desnudo y me vestiste, solo y me acompañaste, triste y me devolviste la sonrisa, ignorante y me enseñaste a leer y escribir cuando todos me hacían a un lado, estuve sin rumbo, errante por la vida y me ayudaste a encontrar el camino, estuve luchando por un mundo mejor y luchaste conmigo… ¿cuándo Señor? Cuando y cuanto lo hiciste con el más pequeño de mis hermanos, yo estaba ahí en ese cuerpo enfermo, dolorido, triste, solo, con hambre con sed de verdad y justicia.
En el atardecer de nuestra vida seremos juzgados en el amor, entonces ese pertenecer dirá los frutos que estarán a la vista, mostrara los caminos dejados para otros, mostrará el corazón lleno de agujeros porque en cada momento de la vida, dio de él a quienes estuvieron necesitados.

Buena jornada para todos. hoy como san Matías , la consigna es permanecer y amar.


Publicar un comentario