miércoles, 9 de mayo de 2018

Juan 16,12-15. ESPÍRITU DE LA VERDAD


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: 
"Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora.
Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo.
El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.
Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: 'Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes'."
Palabra del Señor

El Espíritu santo nos trae la verdad de Dios en el mundo. Esa tarea,  le llamaremos revelación.
Una revelación que se hace de a poco. Difícil explicar derivadas, limites, sistemas binarios a un niño de jardín de infantes. La sugerencia que nos dan ante la llegada de las preguntas incomodas de los hijos pequeños, es responder a medida que pregunte, la cuestión que ellos tengan confianza de preguntar. No podemos llenar de conceptos que no pueden entender por su psicología e inteligencia.
La revelación de Dios es progresiva. Pero avanza, si es que estamos abierta a ella. Nunca es estática pues Dios no lo es. Crece, solo hay que estar dispuestos a ver y escuchar.
No es algo cerrado. No podemos pensar que la revelación de Dios terminó en la Biblia, o sea en el libro escrito. En ese caso, no tenemos nueva revelación de Dios desde el año 120 d.c. que se calcula,  se escribió el último libro del Nuevo testamento. Esa letra escrita nos sigue revelando nuevas cosas, del Dios Amor.
Dios sigue actuando en nuestra historia moderna, en nuestra propia historia.  Su revelación suprema vino en Jesús, pero él no es solamente protagonista de las páginas de un libro. Él es una persona viva en quien esa revelación continúa.
La revelación incluye toda la verdad… toda la verdad. Donde hay verdad, esa viene del Espíritu Santo que nos la trae de Dios. Pienso en tantas acciones de la ciencia que permiten salvar vidas, medicinas nuevas, obras de ingeniería reveladas por la mente de alguno. Pienso en tantas canciones que nos elevan el alma, escritas por hombres que fueron inspirados o que tienen una inspiración distinta a las del resto. Hasta cuando vemos actuar a ciertos deportistas a quien Dios les ha regalado un don especial. Hay verdad ahí, un Dios que se revela a la humanidad. Si pudiéramos tener todos esos dones juntos, toda esa inteligencia en una sola persona, tendríamos alguien casi Dios. Es una verdad que nace de aquel: hizo al hombre a imagen y semejanza suya, es decir todos, absolutamente todos, tenemos algo de Dios, porque hemos sido hechos a imagen suya.
Una verdad que cuestiona. A veces dudas que atraviesen nuestra vida, sobre todo a cierta edad cuando vienen esas preguntas difíciles:
¿Será verdad lo que me dicen de Dios? y ¿del futuro, y de la Iglesia, y de la vida después de la muerte, y de la moral que me trajo Jesús?. ¿Será verdad lo que leímos en la Biblia sobre lo que pide el Maestro? preguntas y más preguntas que hacen tambalear nuestra fe, momentos en que Dios parece estar en silencio, lejos y no sabemos qué hacer.
Así como llega el momento que uno debe desprenderse de guiones escritos por otros que cuando teníamos cierta edad ejecutábamos sin cuestionarnos haciendo lo que decían nuestros mandatos familiares, y seguir el propio camino , el propio proyecto de vida personal, así en la fe. Llega el momento de correr aquel guión escrito por otros, a veces mal impuesto por otros, un guión que incluye a Dios vigilante, ogro, injusto, castigador, un Dios del “debes hacer” , y comenzar a vivir ese propio proyecto, dejando que el buen Dios, a través del Espíritu Santo nos revele la verdad. 
Lamentablemente muchos jóvenes y también adultos a quienes las dudas les llegaron de grande, lo único que hicieron es deshacerse del guión, rechazar todo guión, despotricar contra él, renegar de Dios, de la Iglesia, de los “curas”, de la vida espiritual y quedarse con tantas dudas que se llevarán seguramente hasta la tumba pues no han sido ni son capaces de abrirse a la verdad.
Dudas que, en lo personal también surgieron. Pedí respuestas a Dios y tan solo me quedé. Él, hizo el resto. La revelación nos viene no de una doctrina, o de un libro. Viene de una persona viva. Cuanto más cerca vivamos de Jesús, mejor le conocemos y conocemos la verdad y también, cuanto más conocemos la verdad, más cerca nos ponemos de Él. Y se revela, a través de la Palabra diaria, de una oración personal, de un retiro donde estamos tan cerca de su vida y su mirada, pero también de un grafiti, de una canción, de una imagen que llega al alma y el corazón y nos va mostrando esas señas que deja en el camino para que podamos encontrar el lugar.
Que podamos vivir convencidos de la verdad. Llega el momento en la vida  en que , o nos quedamos en ese guión escrito por otros, o nos convencemos y tenemos la certeza de que Jesús vive al lado nuestro. Entonces todo toma nueva dimensión. Entonces conocemos la verdad…entonces el Espíritu Santo planta su carpa en nuestra vida.
Buena jornada para todos.

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