sábado, 26 de mayo de 2018

Marcos 10,13-16. DEJEN QUE LOS NIÑOS SE ACERQUEN


Le trajeron entonces a unos niños para que los tocara, pero los discípulos los reprendieron.
Al ver esto, Jesús se enojó y les dijo: "Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos.
Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él".
Después los abrazó y los bendijo, imponiéndoles las manos.
Palabra del Señor

Le trajeron unos niños. Seguramente muchas mamás querían que Jesús tocara a sus niños. Hay una señal evidente de la luminosidad que salía de Jesús. Si no , es difícil que un niño tenga ganas de acercarse. Ellos son receptivos y se dan cuenta de esa luz. Es difícil creer en todo lo cristiano de una persona que aleja a niños porque molestan. Es difícil pensar en un cristiano que no los defienda desde ese primer momento de la concepción cuando comienzan a ser, a latir, a tener una sangre diferente  a la de su mamá.

Los discípulos, dice el evangelio, trataban de que no lo molesten. Jesús estaba camino a Jerusalén  donde iba a entregar su vida, y ellos lo sabían. Ya les había dicho de esto. Y como cuando uno sabe de una enfermedad grave que pone sombra sobre los días, sobre cada actividad, sobre cada diálogo, también el maestro debe haber tenido esa sombra que caminaba junto a Él y los discípulos querían que se sintiera bien. Si es así o no, de cualquier manera  Jesús se enojó con ellos y le dijo que no le impidan acercarse a él.  En distintos ámbitos también tenemos , especie de filtros que ponen barreras para que alguien se acerque a Jesús, a su iglesia o sus ministros. Y más aún cuando esos que se acercan, como aquellos niños, hacen lío como dice el papa Francisco. ¡Ensucian mucho, no pueden estar aquí! ¡Los jóvenes con sus cosas, vayan a otro lado!...y cuando no, hay quienes corren a la gente de la mirada de Jesús : el padre está descansando, no se lo puede molestar… el padre acaba de salir… el padre no lo podrá atender pues se encuentra cansado… no puede bautizarse pues le falta…, ¿para qué lo necesita al sacerdote?...a veces hasta los contestadores automáticos de los teléfonos, tienen esa actitud: usted se ha comunicado con … el horario de atención es … difícil llegar, imposible a veces poder sacarse algunas mochilas que atormentan, imposible recibir la misericordia de Dios…también hay, hoy discípulos que como aquellos, son buenos, pero regañan a quienes quieren acercarse a Jesús, más aún cuando es una oportunidad bendita y única de hacerlo.
“Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él"…
¿Cómo? Con humildad. Un niño por si solo es humilde a quien le cohíbe la publicidad, lo aparatoso, lo pomposo. Algunos son la excepción porque lamentablemente son producto de mal ejemplo o enseñanza de parte de adultos, ellos aun no piensan con orgullo o prestigio, ni a darle demasiada importancia al yo.
El niño es obediente. Leía que aunque algunos son desobedientes, tiene un instinto natural que les mueve a obedecer. Todavía no tienen ese  orgullo y la falsa independencia que les separa de los adultos o de Dios.
Tiene confianza. Cree en su papá en los primeros años. Es su héroe y cree que lo sabe todo.  Tiene confianza hasta en un extraño. No cree que nadie pueda ser malo. El niño no aprendió a sospechar  que el mundo es malo. Esa confianza lamentablemente lleva en muchos casos a peligros porque hay algunos que son indignos de ella. Pero aun así esa confianza sigue siendo algo precioso.
Hay tantas virtudes en los niños que nos acercan a Dios. Si vemos que hay chicos dañinos, orgullosos, discriminadores, rencorosos, debemos fijarnos más en los adultos que enseñan, distorsionan su mente, corrompen su alma. Ellos por si, están tan cerca de Dios y nos enseñan a pedirle su bendición, como lo hicieron aquellos chiquitos del evangelio.
Buena jornada para todos.
Publicar un comentario