viernes, 20 de julio de 2018

Mateo 12,1-8. JESÚS DEFIENDE A SUS AMIGOS


Jesús atravesaba unos sembrados y era un día sábado. Como sus discípulos sintieron hambre, comenzaron a arrancar y a comer las espigas.
Al ver esto, los fariseos le dijeron: "Mira que tus discípulos hacen lo que no está permitido en sábado".
Pero él les respondió: "¿No han leído lo que hizo David, cuando él y sus compañeros tuvieron hambre,
cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la ofrenda, que no les estaba permitido comer ni a él ni a sus compañeros, sino solamente a los sacerdotes?
¿Y no han leído también en la Ley, que los sacerdotes, en el Templo, violan el descanso del sábado, sin incurrir en falta?
Ahora bien, yo les digo que aquí hay alguien más grande que el Templo.
Si hubieran comprendido lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios, no condenarían a los inocentes.
Porque el Hijo del hombre es dueño del sábado".
Palabra del Señor



Para un judío del tiempo de Jesús no había nada más sagrado ni más grande, ni más importante que el templo de Jerusalén. El Templo era el símbolo del conjunto de tradiciones y prescripciones de orden religioso y patrio. Para ellos, en algún sentido, era la patria misma.

Sentían una veneración especial por eso tan sagrado.

¿Qué sería eso “tan importante” para nosotros hoy, si lo pensamos un momento, pondremos, la patria, la familia, los amigos, esposo, esposa, hijos, nietos, todos tan sagrados y benditos… o pondríamos el equipo de futbol, el trabajo, la profesión, todo aquello que arraigan nuestros sentimientos y que ocupan tantísimo tiempo en nuestra vida


Jesús les dijo y nos dice:
Ahora bien, yo les digo que aquí hay alguien más grande que el Templo.


Es que Jesús hace nuevas todas las cosas, con Él todo adquiere nueva dimensión. Los que tienen la gracia de encontrarse con Él, ven a todos de otra manera, a su papá, mamá, a sus hijos, tesoros de gracia regalados por el amor de Dios, los amigos, infaltables en las buenas y en las malas, la familia la que recomienza a ser la primera escuela, la mejor escuela, el hogar donde se protege , se alienta, se estimula, se favorece…con Jesús, todo toma nueva dimensión.


Los campos estaban separados por un sendero, y por ahí iban caminando Jesús y sus discípulos, sus amigos. El problema no era que sacaban las espigas para comerlas, sino que lo hacían en sábado porque eso que hacían, era catalogado como un trabajo, pues se asimilaba a segar, trillar, aventar y preparar una comida: arrancaron la semilla (segar),  restregaron con las manos (trillar), separaron el grano de la paja, posiblemente soplando (aventar) y en todo ese proceso prepararon la comida que solo se podía hacer el día anterior… mucho problema ¿verdad? Mucha complicación para el hambre, mucho requisito para conseguir el amor de Dios, cuando Dios va por tantos lugares tan simples, es tan sencillo, tan lleno de amor que pienso yo, debe reír ante tantos requisitos que ponemos.

 Recuerdo hace poco una imagen, el símbolo del año de la misericordia de Dios, y pensaba: ¡menos mal que Dios es más simple en su forma de amar que esos símbolos que nosotros ponemos para representar su amor hacia los hombres! Símbolos, imágenes difíciles de entender que requieren todo un manual de instrucciones cuando Dios va por senderos tan simples de la vida que lo podemos ver en cada amanecer bendito que nos regala.


Y en todo esto, es como que Jesús responde por sus discípulos. No les dice a los que le juzgaban: que mal mis amigos lo que hacen. Los pone detrás de su espalda, y se pone en defensa de ellos sus amigos.
Hoy, en muchos lugares de la tierra celebramos el día del amigo. Un día como hoy hace mucho tiempo ya, todos nos olvidamos de peleas, de odios, de guerras y miramos por la pantalla de un televisor cómo el hombre, uno de nosotros, daba un pequeño salto y pisaba el suelo lunar.

 Hoy Jesús nos pone a su espalda y nos defiende, hoy sabemos de Jesús amigo, hoy lo sentimos, hoy está para defendernos, para salvarnos, o para  rescatarnos cuando ya parece imposible retornar en esos caminos de ida en que a veces nos metemos. Hoy Jesús amigo, nos llama nuevamente amigos y quiere darnos su amistad, una amistad que, como lo vemos hoy es más fuerte que los juicios humanos, que la fortaleza de una ley establecida, una amistad en lo sencillo, que comparte nuestro caminos por los senderos de la vida, nuestro hambre, nuestros sentimientos.

Feliz día de la amistad. Feliz día del amigo
Buena jornada para todos.
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