miércoles, 11 de julio de 2018

San Mateo 10,1-7. ELECCIÓN DE LOS DOCE



Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia.
Los nombres de los doce Apóstoles son: en primer lugar, Simón, de sobrenombre Pedro, y su hermano Andrés; luego, Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan;
Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo;
Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.
A estos Doce, Jesús los envió con las siguientes instrucciones: "No vayan a regiones paganas, ni entren en ninguna ciudad de los samaritanos.
"Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.
Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca.
Palabra del Señor


¿Cómo hacer para que la obra continúe sin estar algún día en la tierra? ¿Escribir? ¿Buscarse un Community Manager pero sin internet? O sea alguien que vaya graficando sus pasos en la tierra, escribiendo sus memorias, relatando sus hechos momento a momento. ¿Cómo hacer en ese tiempo de poca movilidad en la noticia, en los acontecimientos, muchos de ellos quedaban  grabados en el corazón y la mente de la gente hasta que alguien, con maestría en las plumas pudiera escribirlas?.


Había una forma, como lo hacían todos los maestros:  elegir correctamente los seguidores es decir aquellos que seguirían la obra comenzada, a los cuales debería instruirlos bien, pero antes de eso, hacerles entender la idea, hacerles participar de su vida, que ellos se sientan parte, asimilen la idea para luego puedan trasmitirla.  En el evangelio de san Marcos, este mismo momento comienza con que los llamo, primero para estar con él, para que vean y sientan su vida, su ejemplo, y después para hacer el resto es decir IR.

 Hoy vemos como Jesús elige. Eran personas normales y corrientes, no tenían riqueza ni educación académica, ni posición social. Los escogió de entre las gentes, hombres que hacían cosas ordinarias.

Jesús no busca  tanto hombres y mujeres extraordinarias, como hombres y mujeres  corrientes que puedan hacer  las cosas ordinarias, extraordinariamente bien. Jesús ve en cada persona no solo lo que es, sino también lo que Él la puede hacer. Escogió a estos hombres no solo por lo que eran como personas sino lo que podrían llegar a ser  bajo su influencia.

Nadie puede sentirse excluido de esta invitación. Jesús sigue buscando y llamando hombres y mujeres corrientes, a vos y a mí, que podamos hacer extraordinaria cada actividad, cada cosa, cada jornada. Hombres y mujeres que santifiquen la vida haciendo extraordinariamente bien lo ordinario de cada día, así de simple. No hace falta irse lejos, ni partir a cada aventura lejana, si sale eso, en buena hora. Pero sí hace falta, vivir en cada momento, hacer de cada lugar, un momento y un lugar extraordinario de hermoso y sereno.

Y vemos que Jesús llama a todos. Ahí estaban personas como Mateo, uno que era cobrador de impuestos y por lo tanto de  un grupo de la sociedad que no era querido porque consideraban que ellos, los cobradores, estaban en contra del pueblo de Israel, atraído por Jesús. y estaba también por ejemplo, Simón el cananeo o el celota, uno del grupo quizás más radical en busca de la libertad de Israel, dispuestos a dar la vida por la nación … no podría haberse nunca encontrado con Mateo si no era por la influencia de Jesús… eso nos dice que si en ese tiempo lo hizo Jesús, hoy también debemos ser tolerantes con quienes no piensan como nosotros, que tienen otra forma de ver la vida, atravesados por la cultura, la historia vital, la educación, y tantas otras variantes que configuran la persona humana, pero todos unidos en Cristo.
Estos hombres sencillos sin especial trasfondo, hombres de muchas esferas divergentes , fueron las piedras fundacionales de la Iglesia. Es en la inmensa y gran variedad de personas comunes, donde se funda cada pequeña iglesia de Cristo en la humanidad. Unidos formamos parte de la gran familia, pero así como dicen que fueron doce porque doce eran las tribus de Israel, hoy es uno por cada comunidad, uno por tu grupo de trabajo o estudio, uno por tu familia, uno por tu grupo de deportes, uno por tu grupo de amigos…ese UNO, es cada uno de nosotros. No hay plan B para nuestro mundo. Ojala aceptemos el desafío, la elección y el llamado, primero de estar con él, y después de ir, como apóstoles del nuevo tiempo, a cada rincón de nuestro pequeño mundo.

Buena jornada para todos. Él nos elige, nos llama…él nos da valentía y voluntad.

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