miércoles, 1 de agosto de 2018

Mateo 13,44-46. TESORO ESCONDIDO




Jesús dijo a la multitud:
"El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.
El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas;
y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró."

Palabra del Señor


Sin entrar en los detalles del tesoro escondido, escondido en otras épocas ante el temor de saqueos, escondidos en otra época donde no había bancos, un tesoro en el campo, lo que es secundario para analizar, nos deja la enseñanza  del gozo del descubrimiento, que hace que el hombre esté dispuesto a vender todo, renunciar a todo lo demás, con tal de que el tesoro le pertenezca. Quizás ningún otro detalle de la parábola tenga sentido.


Lo encontró trabajando, su trabajo cotidiano, el de todos los días. Y estaba trabajando bien. No pudo haber hallado este tesoro sin cavar profundo, o sea haciendo lo suyo “así nomas”. Estaba cavando en profundidad, con mucha diligencia y pasión. Santa teresa de Jesús, le decía a sus monjas, hermanas de comunidad: ¡cuidado , también entre los pucheros anda el Señor!. No solo en la iglesia, en el templo, en el grupo, podemos encontrar a Dios. Dios se deja encontrar en cada pozo como la samaritana, en cada mañana, en cada lugar donde desarrollo mi vida. Solo hay que estar atentos y trabajar.



Merece la pena cualquier sacrificio para entrar en el reino, para obtener ese tesoro. La vida misma en lo pequeño, nos lo demuestra. Merece la pena noches de estudio y sacrificio, dejando por un tiempo las actividades sociales y los amigos, para llegar a destino con el estudio y obtener una profesión. Merece la pena el sacrificio de todos los días juntando moneda tras moneda para poder tener la vivienda soñada, merece la pena sacrificios diarios con tal de poder disfrutar de unas buenas vacaciones, merece la pena dejar vicios, dejar malos hábitos con tal de recuperar la salud, merece la pena dejar el cigarrillo o el alcohol, cuando la mirada de un hijo te lo implora…merece la pena renunciar a muchas cosas con tal de adquirir el reino que se me ofrece.


En el ejemplo de la perla lo vemos también claramente. Hay otras, había muchas, muchas buenas perlas, maravillosas perlas, pero ¿como aquella? Ninguna. Podemos tener maravillas con nosotros, la maravilla de nuestra salud, de nuestros viajes, de nuestras salidas con amigos, maravillas de luchas diarias por promoción humana, por sentirme bien, maravillas que llegan desde los libros de auto ayuda, hay buenas perlas en la vida, pero como ésta del reino, ninguna. Todo pierde belleza, vivacidad, luz, brillo cuando encontramos eso de gran valor que se llama la vida de gracia, el reino de Dios.

Hay una diferencia entre las dos parábolas. El primero encontró el tesoro sin estar buscándolo. El segundo estaba buscando perlas finas y ninguna le convencía hasta que apareció “esa” perla. Cualquiera sea la manera de encontrarnos con lo verdadero, la cuestión es sacrificar todo, hasta lo bueno que uno tiene, con tal de poseer  lo que tiene un valor incalculable. Vale la pena el desafío. Cada uno es un testimonio de que eso es así. Muchos de los que leen o escuchar pueden contar su encuentro con el tesoro o la perla preciosa. Dios se ha mostrado, Dios se ha dejado encontrar, Dios se sentó en un pozo esperando que yo llegue en ese momento oportuno.

Hoy, en nuestras latitudes veneramos de manera especial a nuestra madre tierra, le agradecemos todo lo que nos da. Justo hoy que el evangelio nos habla de esa maravilla de regalarnos un tesoro escondido. Cuántos tesoros escondidos, no de oro ni diamante, esconde esta tierra bendita. A ella nuestra gratitud, nuestro amor, nuestro compromiso de cuidarla y amarla, pues es nuestra casa, la tierra santa que pisan nuestros pies, el bendito vientre que nos cobija a todos, la bendita tierra que regala mieles. Hay tesoro escondido, hay perla preciosa. Que estemos atentos a encontrarlos.

Buena jornada para todos.

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