jueves, 9 de agosto de 2018

Mateo 16,13-23. ¿QUIÉN DICEN QUE SOY?



Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: "¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?".
Ellos le respondieron: "Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas".
"Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?".
Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo".
Y Jesús le dijo: "Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo.
Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella.
Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo".
Entonces ordenó severamente a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías.
Desde aquel día, Jesús comenzó a anunciar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén, y sufrir mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.
Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo: "Dios no lo permita, Señor, eso no sucederá".
Pero él, dándose vuelta, dijo a Pedro: "¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres".

Palabra del Señor



Deseaba saber que pensaban de él. El tiempo de vida humana era corto ya, y estaba camino a Jerusalén a la entrega final. Quería saber si lo que había realizado hasta aquí, iba calando hondo en sus amigos, si realmente le entendían y si entendían el mensaje, si cuando él se fuera, había alguien que podía seguir con esto sin cambiar ni una coma, desde el fundamento de lo verdadero.


Comenzó preguntando que decía la gente. Y la gente lo ponía en un lugar superior, decir que era Juan bautista, una figura extraordinaria, o que era Elías que estaba llamado a ser el precursor del Mesías, al igual que Jeremías que presagiaba la venida del Mesías, era decir que Jesús era muy importante para la gente.


Pero después preguntó:
"¿Y ustedes, quién dicen que soy?".

Pedro , inspirado por el Espíritu, respondió. Hizo la gran confesión. Jesús supo que alguien, al menos uno, entendía.



Este pasaje del evangelio, siempre nos enseña que el descubrimiento de Jesús, tiene que ser un descubrimiento personal. Cuando Pilatos le preguntó si era él el rey de los judíos, Jesús le repreguntó: dices esto por ti mismo o te lo han dicho otros de mi?

Nuestro descubrimiento no debe ser de segunda mano. El cristianismo no consiste en saber acerca de Jesús, sino en conocer a Jesús. Jesús nos demanda una respuesta personal: ¿Quién soy yo para vos? Parece decirnos.



Cuando la respuesta es desde el Espíritu, Pedro y nosotros  no nos equivocamos. Cuando la respuesta viene de nuestras viseras, de nuestro sentimiento impulsivo, a veces no son tan convenientes.


Cuando Jesús comenzó a hablar de su muerte, de lo que le pasaría, de lo que debería enfrentar, Pedro lo llevó a un costado, le dijo que deje de hablar de eso, que jamás le pasaría , que Dios no lo permita, y otras cosas más. Jesús se enojó, como aquella vez en el desierto cuando se enfrentó al mal que le proponía darle facilidades a la gente, para que la gente le creyese…dales pan, dales show, como un pan y circo moderno, para que la gente le siga.


Le dice ve detrás de mi Satanás…Satanás es el adversario, el opuesto. Como que Pedro quería ponerse delante de Jesús (casi sin intención)  y Jesús le decía que lo siga él, así debía ser.

Así nos pasa cuando queremos ponernos delante de Jesús, que él haga nuestra voluntad, que él cumpla nuestros deseos, que él sea el servidor fiel a nuestros gustos y caprichos, que él siga mis palabras y consejos… lo que Jesús nos dice es : ve detrás de mí, yo soy el que marca el camino, si estás conmigo, seguime, no te vas a equivocar, pero yo voy adelante y vos me sigues.


Así en la vida nuestra de cada día, cuando alguien se acerca y nos dice que dejemos de seguir sueños, proyectos de vida, que quieren quitarnos la esperanza, cuando nos impiden ser felices, cuando quieren a toda costa que seamos protagonistas del guion escrito por ellos, molesta. Así a Jesús. Pedro quería que Jesús haga lo que él decía, y Jesús seguía adelante con su proyecto de vida, Pedro, un adversario a ese proyecto. Ve detrás, Pedro, que el que conduce la barca soy yo. Ve detrás joven, niño, adulto, deja que yo maneje la bicicleta de a dos, tu pedalea conmigo pero el que te lleva a destino soy yo.

Que nuestra respuesta surja desde del Espíritu. Él, quiere una respuesta personal, si es que queremos darla. Si estás leyendo esto es porque posiblemente tienes una respuesta personal para su pregunta: ¿quién soy yo para ti?.


Buena jornada para todos. A luchar en serio por las dos vidas. La lucha sigue, a cada punto de llegada le sigue un punto de partida. Ahora hay que demostrar que las dos vidas valen.

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