martes, 6 de noviembre de 2018

Lucas 14,25-33. EL PRECIO DE SEGUIRLE


Junto con Jesús iba un gran gentío, y él, dándose vuelta, les dijo:
Resultado de imagen para Lucas 14,25-33. "Cualquiera que venga a mí y no me ame más que a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a su propia vida, no puede ser mi discípulo.
El que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.
¿Quién de ustedes, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla?
No sea que una vez puestos los cimientos, no pueda acabar y todos los que lo vean se rían de él, diciendo:
'Este comenzó a edificar y no pudo terminar'.
¿Y qué rey, cuando sale en campaña contra otro, no se sienta antes a considerar si con diez mil hombres puede enfrentar al que viene contra él con veinte mil?
Por el contrario, mientras el otro rey está todavía lejos, envía una embajada para negociar la paz.
De la misma manera, cualquiera de ustedes que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo."

Palabra del Señor



Iban camino a Jerusalén ya. A la entrega final. Les podría haber dicho: miren, si alguien trata de meterme preso, o si alguien quiere matarme, salgan en mi defensa por favor. Iba un gran numero de personas dice el evangelio. Podría haber hecho una proclama, una arenga, y todos al final, levantando el puño podrían salir a defender con su vida a este Maestro, a cambio de favores, de salud, de pan…pero no. Hizo lo políticamente incorrecto. Les hablo de la cruz, del dolor. No los invitó a sumarse a un reino triunfal, les invitó a vestir la corona de espinas, al sacrificio, a la entrega, al servicio hasta que duela…así, con esta promesa, tiene hoy millones de creyentes en él, en su palabra, en sus gestos de bondad y misericordia.



Resultado de imagen para Lucas 14,25-33.Pero el tema es que también nos lo dice a nosotros…podemos ser seguidores, fanáticos, hasta barrabravas suyos, pero él nos quiere discípulos. En todos lados hay seguidores de esos que están en las tribunas y que alientan o que reniegan porque el equipo no funciona como ellos, cómodamente sentados, quisieran. Hay muchos que siguen a Jesús, pero no tantos los discípulos. Aquellos que todos los días alzan la cruz y van detrás de los acontecimientos, fortalecidos con el amor de Dios, transformando cada rincón. Esos que se ponen a los pies del maestro, escuchan su palabra y la practican. Aquellos que saben que no hay amor más grande que el amor de Dios y que nada ni nadie lo supera, aun el maravilloso y fecundo amor de pareja o el dulce y tierno amor de papá o mamá o de los hijos. Si esos amores son buenos, ¿cuánto lo será el amor de Dios que es infinito?



Resultado de imagen para Lucas 14,25-33.Y les dice y nos dice que debemos calcular el costo de seguirle. Sabemos que para todo necesitamos calcular bien lo que estamos por hacer. Al matrimonio vamos calculando bien el proyecto, sabiendo que es definitivo y que debe crecer todos los días. A una carrera comenzamos a estudiar sabiendo lo que debemos dejar, la actividad social o deportiva que debemos dejar con tal de llegar a la meta.  Cuando queremos comprar algo, nos preguntamos y analizamos si podremos llegar a ese número… en la vida cristiana también… joven, niño, adulto… debemos sentarnos y analizar lo que debemos dejar, lo que debemos asumir. Nadie nos dijo que esto era fácil, que viene regalado, que ser cristiano es cool, pero todos nos dicen que vale la pena, que vale la pena dejar cosas por seguirle, dejar historias, dejar heridas en sus manos santas, dejar amistades que no nos ayudan, dejar lugares, ocasiones, lecturas , imágenes,  porque vale la pena…

Que Dios nos ayude siempre en la decisión de ir detrás de su hijo y que cuando se de vuelta para decirnos el costo, podamos decirle: SI SEÑOR, YO TE SIGO…

Buena jornada.

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