jueves, 23 de mayo de 2019

Juan 15,9-11. "PERSEVEREN EN MI AMOR"



Jesús dijo a sus discípulos: 
«Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor.
Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.
Palabra del Señor


¿Qué más se puede pedir? Dice Jesús que como el padre le ama, así Él nos ama a nosotros.


Una y otra vez repite esto del amor. Nos ha creado para amar. Entonces nos ha creado para que amemos a los demás, para que nos amemos entre todos.  Lamentablemente a veces parece que hemos sido creados para competir, o para pelear o para ejercer dominio sobre los demás usando la ley del más fuerte o del más poderoso económicamente o el más lindo o linda, o que hemos sido hechos para discutir… como cristianos deberíamos vivir de tal manera que mostremos lo que quiere decir amar al prójimo, haciendo el bien a todos, sin esperar que ese prójimo haga lo mismo con nosotros ¡ágape! Un amor sin condicionamientos, de una benevolencia inconquistable,  una  voluntad invencible.


Claro, nos dice que no solo debemos amarlo un rato, o amar por intervalos o un día si otro no, o en este ambiente si y en éste no tanto… nos dice que perseveremos en el amor con una voluntad invencible. ¿Cómo? Cumpliendo sus mandamientos de amor. Él, sabe lo que debemos pasar por nuestros días y por nuestro día. Sabe de las dificultades, obstáculos para permanecer fieles…y nos pide que seamos perseverantes en ese amor. Empezar es fácil, comenzar a amar es fácil…perseverar ya es más difícil, tener siempre las mismas actitudes de amor, cuesta. Por eso es bueno al levantarse decir: ¡hoy decido amar!... mañana diré igual.

Pero me vuelve eso de que así como su padre le ama, Él  nos ama a nosotros…que bueno sería que internalicemos esto ¿verdad?... NOS AMA y mucho, muchísimo, entonces ¿por qué vivir angustiados o tristes? ¿Por qué tener miedo? Si se empeña en mostrarnos su amor a cada rato de nuestra vida, si lo vemos, lo sentimos, nos sentimos amados profundamente por Él. cada vez que vemos su cruz es un mensaje de “TE AMO” e infinitos corazones . ¿Cuántas veces hemos sentido ese amor y hemos pasado de largo? A veces buscamos y buscamos amores chiquitos, algo que satisfaga nuestra sed de ser amados… AHÍ TENEMOS UNA FUENTE DE AMOR, un manantial que nunca se acaba. Si miramos cada día desde el atardecer nos daremos cuenta cuanto nos ama… nos envuelve, nos cerca, nos busca, nos ve irnos lejos, nos abraza cuando sufrimos, nos abriga cuando el alma siente frío, nos escucha cuando nuestra angustia se convierte en lágrimas, nos alienta cuando estamos temerosos, nos acompaña cuando nos enamoramos, nos sostiene cuando estamos por caer, nos abraza cuando se va alguien muy querido, nos alza en brazos cuando, cansados, ya no tenemos fuerza para continuar… un amor tan grande no podemos despreciar.


Y una consecuencia de ese amor en nuestra vida es LA ALEGRÍA.  Así como hemos sido hechos para amar, hemos sido hechos para la alegría: Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto. En otras traducciones dice que mi alegría sea la de ustedes… por muy difícil que sea el camino, es un camino, tanto por el recorrido como por el destino final,  de gozo y alegría. El cristiano es una persona alegre, sonriente. Un cristiano lúgubre es una contradicción.

El gozo es la intensidad de los sentidos, propio de los seres humanos ya que es una inmensa alegría, dice el diccionario. En el cristianismo, el gozo  es parte del fruto del espíritu Santo, es efecto de la caridad ( Ágape); por eso San Pablo en su carta a los Gálatas lo coloca inmediatamente después de ella y antes de otras virtudes morales.
…”el fruto del Espíritu es: amor, alegría y paz, magnanimidad, afabilidad, bondad y confianza, mansedumbre y temperancia”… ( Galatas 5,22)


Tenemos motivos de sobra para sentirnos amados y sentirnos felices. Ojalá que con esa mirada vivamos nuestro día.

Buena jornada

miércoles, 22 de mayo de 2019

Juan 15,1-8. YO SOY LA VID, USTEDES LOS SARMIENTOS



Jesús dijo a sus discípulos:
«Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador.
El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía.
Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié.
Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí.
Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer.
Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y arde.
Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán.
La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos.»
Palabra del Señor



Algunas características del cultivo de la vid en la región. Jesús sabía bien de que hablaba y que la gente entendía lo que decía pues eran cultivos  zonales y trabajaban en eso. 


La vid se cultivaba mucho en especie de terrazas para aprovechar al máximo el agua y el terreno escaso. Es una planta que requiere mucha atención para obtener frutos de calidad. El terreno debe estar limpio y las plantas se separan convenientemente para que se puedan desarrollar. Se suelen podar los sarmientos en invierno reduciendo la cepa a su mínima expresión.


A veces se poda la cepa hasta un metro de altura dejándole brazos radiales que se atan a los tutores hasta que se hacen resistentes, que son los que producen los sarmientos y estos, el fruto.


Ya adulta la planta produce dos clases de sarmientos, unos que dan frutos y otros que no. Los que no van a dar frutos se los cortan bien atrás para que no vuelva a brotar y no molesten a los sarmientos que si dan frutos. La vid no puede producir un buen fruto a menos que se la pode drásticamente y Jesús lo sabía bien.

La madera de la vid no sirve para nada. Es fibrosa y poco compacta. Arde en seguida desapareciendo rápidamente.


Jesús les está diciendo ( y nos dice), primero que hay muchos seguidores que son maravillosos sarmientos productores de frutos, y que hay otros que son especie de chupadores suyos , que están, que dicen llamarse cristianos y seguidores , pero que no dan frutos.

Tres maneras o más de ser esos sarmientos improductivos:
  •  negarnos a escuchar a Jesucristo, o leer su palabra,o escuchar su mensaje a pesar de que estamos en estas cosas…
  • escuchar, leer, etc, proclamarlo de los labios para afuera, pero el corazón lo mantengo lejos de su vida…
  • o escucharle, aceptarlo, seguirle, pero las dificultades de la vida, o las ganas de vivir sin él, nos hace ir por otro camino, y lo abandonamos…

Dar frutos es alimentar a los demás con nuestras buenas acciones. Ser alimento para que otros puedan vivir, dar, darse, entregar la vida. no somos ya adornos sino frutos que hacen huellas,  que abren caminos, que cambian el mundo con pequeñas o grandes acciones, que posibilitan que otros estudien, que ayuda a promocionar a la persona humana, que ayuda al desvalido, al vulnerable de la sociedad, al que todos abandonan.-

Y segundo: siempre hay una condición, para aquellos sarmientos inútiles o estos sarmientos productivos: MANTENERNOS UNIDOS A LA VID.

Hay que dejar que la savia llegue hasta nosotros.

Mantenernos unidos a Jesús es una tarea a veces sencilla pero otras veces no tanto. Cuando tenemos tiempo de orar, cuando podemos participar de alguna jornada especial, parece que podemos llegar más fácil a esa relación íntima que necesitamos con el autor de la vida. Muchos tienen algún día a la semana esa posibilidad al reunirse en grupos de orar profundamente de tal manera de llegar cerquita del corazón de Jesús.


Pero muchas veces la vida nos lleva por otro lado, preocupados por tantas cuestiones materiales de las que debemos ocuparnos y que ocupan peligrosamente mucho de nuestra vida: las obligaciones, las cuotas a pagar, los impuestos, el tiempo perdido en ir de un lado a otro, el estudio, el trabajo, la vida social, muchas veces nos aleja y distrae.

Entonces será cuestión, si lo queremos hacer que de eso se trata, de buscar la forma de permanecer unidos a la vid, a Jesús, que , con su gracia, nos mantiene vivos. Nosotros separados  del Señor, no somos nada como cristianos.

Buscar aquellos lugares o personas que nos ayudan a mantenernos: un grupo, el dialogo con ciertas personas, la imagen de la Virgen en el escritorio. Mantenernos en Cristo es la cuestión.

Orar por la mañana, es tomar un antiséptico que nos dura el día, porque no podemos salir de hablar con Dios y hacer cosas indebidas. Buscar esos pequeños momentos para estar en contacto con Él, por la mañana, la tarde, la noche, viajando, estudiando, trabajando. Será cuestión de organizar la vida, la oración, el silencio de manera tal que no haya un solo día que nos olvidemos de él…siempre y cuando así lo queramos, por supuesto.

La gloria de mi Padre, dice Jesús, consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos. Que podamos, manteniéndonos en su amor, dar los frutos abundantes cumpliendo nuestra esencia de cristianos siempre y en cada lugar
Buena jornada para todos.

martes, 21 de mayo de 2019

Juan 14,27-31a. ¡SHALOM!


Jesús dijo a sus discípulos: 
«Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡ No se inquieten ni teman !
Me han oído decir: 'Me voy y volveré a ustedes'. Si me amaran, se alegrarían de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que yo.
Les he dicho esto antes que suceda, para que cuando se cumpla, ustedes crean.
Ya no hablaré mucho más con ustedes, porque está por llegar el Príncipe de este mundo: él nada puede hacer contra mí,
pero es necesario que el mundo sepa que yo amo al Padre y obro como él me ha ordenado.»
Palabra del Señor


Hay un don que nos da Dios, un don que nos trae Jesús. El don de la paz. Esa paz es shalom que no es solamente la falta de problemas sino todo lo que contribuye a nuestro bienestar general y nuestro bien supremo.

La paz que nos regala Él. La paz que entrega con su vida.

El mundo nos dice que paz es ausencia de guerra. La paz que da el mundo es, solo la que se consigue con dinero, viajes, casas en lugares cerrados y vigilados.

La paz del mundo es evasión de compromiso, evasión de problemas propios o de los otros, un lugar de paz es donde nada interrumpe mi descanso, o donde la conciencia puede estar  acallada.

Una conciencia en paz, parece ser la que está en armonía, donde no hay disturbios. Un colegio en paz parece aquel donde todo es normal, no hay gritos ni mucho lío en sus alumnos.  A veces no dejan de ser conciencias adormecidas que evaden problemas y colegios  o lugares donde las guerras, pasan por dentro y en algún tiempo después, salen a la luz porque en ese tiempo estaban todos adormecidos. La paz a veces se logra poniendo a los hijos frente al televisor o computadora, para que no molesten adormeciendo sus actividades, sus razonamientos, su crecimiento físico… la paz, ¡cuánto la buscamos para nuestra vida! y como evadimos ir al centro de la cuestión tapando con un maquillaje por el  exterior .
A  veces nos sucede como lo que relatan Mafalda y Susanita en uno de sus tantos diálogos de la vida diaria:

-me parte el alma de ver gente pobre, dice Mafalda caminando junto a Susanita
- a mi también, responde ella
-habría que dar, techo, trabajo, protección y bienestar a los pobres, dice Mafalda efusivamente.
¿Pará que tanto? Bastaría con esconderlos, dice Susanita…

Esconder no es encontrar la paz… he venido a traer fuego y como me gustaría que ya estuviera ardiendo, nos dice Jesús otro momento (LC. 12,49) ese fuego también es aquel que purifica, que da vida y calor al alma . Un fuego que nos hace buscar la paz del corazón y del alma, una paz que recorre cada uno de nuestros estados emocionales, nuestros sentimientos, nuestro carácter, nuestra profesión. Y se trata de asumir la propia vida, de cuestionarnos, de liberarnos de cargas pesadas para lograr shalom paz, total…

Fuego, aunque pequeño, se puede azuzar para que aumente en intensidad y logre encender otros fuegos apagados en la vida de las personas. Mucha falta nos hace que no solo uno esté en paz, que todos nos contagiemos de esta paz, que no es presencia de fuerzas de seguridad, que no es cuestión de vigilancia o de evitar que algún “loco” decida apretar un botón y mandar una orden… una paz que sea la suma de almas en paz así en el mundo como en el pequeño mundo de cada día. Si todos en casa estuviéramos en paz, si todos en la oficina estuviéramos así, si todos en el grupo nos mantendríamos en paz, otra sería la vida…


Pero es como dice Jesús hoy:  está por llegar el Príncipe de este mundo… ese príncipe, el mal, el demonio, divide, siembra cizaña, invade, adormece conciencias, acalla voces que denuncian, somete a unos con otros, les da  poder a aquellos que destruyen, da división social, da diversión al alma para adormecerla y dormideras a  la mente para no pensar…pero no triunfa sobre Él, nos dice Jesús.

Es más fuerte, la paz vence al mal, la paz vence, la paz llena

La paz de Jesús no solo es ausencia, ausencia de armas, de violencia, de gritos, de peleas (de las grandes y de las pequeñas en casa), sino presencia, presencia de bien, presencia de bondad, presencia de empatía, presencia de buenos mensajes, presencia de palabras que alientan… a veces no basta con educar en la no violencia, sino educar en los valores del bien y de la paz. No basta con decir: no debes pegar a nadie, sino decir: debes hacer el bien a aquel que te molesta, preguntarle como está, decir ¡buenos días!.

Y sabiendo que estamos con el más poderoso de todo, buscar esa paz que es paz del alma, paz del deber cumplido, paz del corazón, paz de las familias, paz en los jóvenes y niños.

Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día

lunes, 20 de mayo de 2019

Juan 14,21-26.



Jesús dijo a sus discípulos:
«El que recibe mis mandamientos y los cumple, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él".
Judas -no el Iscariote- le dijo: "Señor, ¿por qué te vas a manifestar a nosotros y no al mundo?".
Jesús le respondió: "El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él.
El que no me ama no es fiel a mis palabras. La palabra que ustedes oyeron no es mía, sino del Padre que me envió.
Yo les digo estas cosas mientras permanezco con ustedes.
Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho.»
Palabra del Señor


San Juan nos habla de una red , mejor que una red social: la red del amor. El amor es la base de todas las cosas. Dios ama a Jesús, Jesús ama a Dios, Dios ama a la humanidad, Jesús ama a la humanidad, los hombres amamos a Dios a través de Jesús, nosotros nos amamos por el amor de Jesús…todo esta entrelazado por el amor. Una red que ayuda más que una de contención. Una red que abriga, que cuida, que dignifica.


Para estar en esta red, es necesario amar y amar a Dios significa obediencia a su Palabra, obediencia a su amistad. El principal de los mandamientos es amar a Dios con el corazón, el alma, la fuerza la inteligencia…y a los demás como a uno mismo…siempre el amor, es el sello distintivo en nuestra vida, lo que nos distingue del resto.

A los que le amaban se le apareció Jesús después de resucitar. A los que le aman, se revela Jesús en su plenitud, a los que aman a Jesús, a los que buscan, a ellos se revela Dios, no a los malos, no a los indiferentes que ven pasar la vida sin buscar ni anhelar el cielo ni la vida digna. Son esas personas que, humildes, tratan de elevarse a Dios, entonces Dios desciende, ama, mora, habita.

Qué bueno es hacer experiencia de oración, una oración que nos eleve el alma, solamente para encontrarnos con Él. No pedir nada, acercarnos a su corazón, apoyarnos como alguna vez estuvo Juan en la última cena, y hablar con él, darle eternas gracias por su vida en nosotros, y dejarnos habitar por él, haciendo una carpa donde estemos solamente cada uno, Jesús y Dios Padre. Eso quiere decir: amor, predilección… 


"El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él” así nos pasa cuando amamos. Es el amor la puerta de entrada. Cuando amo, Dios habita. Y bendice nuestro amor. En definitiva, en el atardecer de la vida seremos juzgados por el amor. Ni por títulos, ni por dinero, ni por lujos, ni por la cantidad de amistades logradas, ni por viajes realizados, ni por millas recorridas, seremos juzgados por el amor, un amor que se hace obras, servicio, que sana, que cura, que sirve, que tiende puentes y que ayuda a tender esta red de amor con que Dios conserva y protege a quienes le aman.


Hoy podremos sentirnos  seguros en esa red. Es la comunión de los santos en que decimos creer. Ahí estamos todos. Todos los que intentamos amar, que luchamos por amar más a quienes no amamos tanto, que intentamos perdonar siempre, que buscamos a Dios y que vamos hacia él. Que nuestro aporte a esta red, sea el amor. Con cada acto bueno que hacemos a los demás estamos prolongando esta inmensa red de amor en el mundo. Todo lo que hagamos, sirve, todo suma por pequeño que sea. Ojalá hoy amemos más que ayer…
Buena jornada para todos. Que la vida nos encuentre tejiendo redes, en vez de cortar hilos que separan a los seres humanos entre sí y con Dios.

sábado, 18 de mayo de 2019

Juan 14,7-14. JESÚS Y EL PADRE


Jesús dijo a sus discípulos: 
"Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto".
Felipe le dijo: "Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta".
Jesús le respondió: "Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Como dices: 'Muéstranos al Padre'?
¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras.
Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras.
Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre."
Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo haré."
Palabra del Señor

Para los griegos, Dios era el invisible. Y  los judíos  estaban seguros que a Dios nadie lo había visto. Es más, ellos  y también nosotros cuando leemos el Antiguo testamento, nos podemos quedar con aquel momento del libro del éxodo, en que Dios revela su gloria a Moisés. Ese día, Dios dijo: “Después retiraré mi mano y tú verás mis espaldas. Nadie puede ver mi rostro».

Ahora Jesús dice: El que me ha visto, ha visto al Padre… es Dios viviendo entre nosotros. Parece que ni nosotros le damos a estas palabras su verdadero significado.

Aquella era la imagen de  un Dios invisible, lejano a los hombres, que estaba mirando todo para juzgar, para atacar al malo y complacer al bueno, un Dios providente que los sacaba de la esclavitud por medio de profetas, que les daba de comer maná, pero nunca nadie lo podía ver, una especie de gran espíritu sin cuerpo ni cabeza, que hablaba muy pocas veces con voz humana, pero que era poderoso y a quien se le tenía miedo. Esa era la imagen que el hombre tenía de Dios. Y aún hoy, cuando nos hicimos la idea de un Dios lejano, castigador, atento a nuestros errores para castigarlos…así ¿Quién puede sentirse amado?

Pero vino Jesús y toda nuestra humanidad fue atravesada por su presencia. Jesús es Dios, un Dios que se hace visible, con rostro humano, que quiso nacer en la intimidad de una familia humilde, eligió ser pobre, eligió ser un trabajador como cualquiera de la época, con una  mamá maravillosa y un padre justo y bueno, no tuvo vergüenza de hacer el trabajo humano, de tener que sufrir por un trabajo, por las deudas de morosos o la queja de otros. Podría haber nacido en la casa con riquezas, donde nada le falte, donde no tenga que trabajar para vivir, que luzca bien, usando las mejores ropas de la época, con empleados para él que lo atiendan, pero eligió la pobreza, eligió la vida del común de todos nosotros.

Un Dios que se hizo visible para que entendamos a Dios, para decirnos que Dios no es lejano, es muy cercano, un Dios que está metido en las entrañas de la vida, que sufre cuando a alguien le va mal, incluso con su salud,  que eligió la cruz para salvarnos.

A veces creemos que Jesús, su vida, su religión, son como ese pajarito que taladra la cabeza insistiendo sobre valores morales…pero Jesús vino a la tierra para mostrarnos la misericordia de Dios, el amor, el perdón. Ante tanta evidencia, tanta insistencia  ¿Cómo podemos  permanecer indiferentes?
¿Con que necesidad vino a hacerse  uno de nosotros? ¿Con que necesidad se dejó insultar, lastimar, escupir, flagelar? ¿Con que necesidad se dejó matar si podría haber mandado un ejército de ángeles a salvarlo?...

Las palabras que digo no son mías, dijo… es como que dijera ¿no se dan cuenta  que lo que digo es la verdad de Dios?. No podemos explicar la técnica que utilizan algunos autores que nos atrapan con sus novelas,  o poesías… hay algo en ellas que nos conquista el corazón, que nos atrapa. ¿Cómo habrá sido escucharlo en cada momento de esa vida pública? Conectados directamente con Él a pesar de tanta gente alrededor, como cuando escuchamos algo que nos hace meternos en nuestra vida, y , cerrando los ojos, vemos pasar mucho de nuestra realidad… hasta las palabras tocan cada herida, cada recuerdo que vuelve cada tanto a nuestra mente y nos desestabiliza, nos afecta de mala manera… su voz, su palabra, actúa como un bálsamo que limpia, que sana.

Créanlo, al menos, por las obras, dijo. Sanó, curó, devolvió la vista a los ciegos, el habla a los mudos, el sonido a los sordos. Devolvió la vida a los que estaban muertos. Hizo caminar a los paralíticos, sanó el alma, resguardó a quien querían matar, enalteció  a las mujeres o las puso de nuevo en el lugar que desde el principio les había dado Dios

  
Esas  y muchas más son las obras que Jesús le dice a Felipe, que certifican que Dios está presente, que lo que hizo Jesús es traernos a Dios a la tierra, hacerlo creíble, cercano, papá bueno, amigo del hombre, metido en las entrañas de la vida, que sabe lo que es sufrir, el dolor, la angustia, la perdida de amigos, la infidelidad de quien ama, la traición, sabe el dolor de la gente, la tristeza por la pérdida de alguien querido… un Dios que se acerca al hombre cuando la idea primitiva es que el hombre debe hacer meritos para acercarse a Dios. A este Dios seguimos. Ese Dios que lo sabemos verdad, es un Dios que se acerca al hombre. Para decirlo mejor es un Dios que te busca siempre, que no espera que hagas mérito para llegar hasta vos, sino que te busca, que te cerca con su amor, que te ofrece tu amistad,  como en el facebook, recibimos todos los días esa solicitud suya que dice : Jesús quiere ser tu amigo…

Buena jornada para todos. Nos queda la tarea de continuar la obra de Jesús, porque somos nosotros hoy, Cristo en el mundo.

viernes, 17 de mayo de 2019

Juan 14,1-6. CAMINO, VERDAD Y VIDA


Jesús dijo a sus discípulos: 
"No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí.
En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así, se lo habría dicho a ustedes. Yo voy a prepararles un lugar.
Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes.
Ya conocen el camino del lugar adonde voy".
Tomás le dijo: "Señor, no sabemos adónde vas. ¿Cómo vamos a conocer el camino?".
Jesús le respondió: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí."
Palabra del Señor

Cuando  a pesar de todo lo que pueda pasar en el exterior de nuestro yo, existe un proyecto, le encontramos sentido a nuestra vida y a nuestros objetivos, entonces todo lo que nos pasa son escalones para llegar hasta el sueño que nos propusimos.   Tarde o temprano vamos a llegar aunque en el camino encontremos piedras…si en la hora más oscura  creemos que hay un propósito en la vida, hasta lo insoportable se hace soportable, y hasta en la más oscura de las tinieblas, encontramos un poco de luz… Jesús quería que pensaran en el bien futuro que irremediablemente les llegaría. Los apóstoles en poco tiempo se quedarían sin Jesús, pues esto que dice lo dice en la última cena. Él sabía que se les iba a hundir la vida, que el mundo armado al lado suyo iba a colapsar, que se quedarían sin pastor, que todos irían contra ellos, por eso les pedía que tengan una confianza ilimitada en Dios y que crean en él.

San Pablo dirá en su carta a los romanos: “¿Qué diremos después de todo esto? Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?
El que no escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿no nos concederá con él toda clase de favores?” ( romanos 8,31-32)


Y así como nos pasa muchas veces de trabajar todo el día, al frío o calor, al día soleado y lluvioso, cansados, deseamos fervientemente llegar al hogar y descansar, gozar de los  nuestros, del momento, del silencio o de la serie favorita, Jesús nos dice que estemos tranquilos, que Él va a prepararnos un lugar donde entramos todos.


En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones, dice. Y no justamente porque hay vacantes pues nadie va, sino que hay muchas porque es infinito su amor ,  su capacidad de recibirnos a todos. Una habitación para cada uno. Puede que en la tierra no tengamos nada, que seamos excluido de todos lados, que vivamos en la calle o en casa prestada, puede que en la vida nos cueste todo, que luchemos y nunca alcance, pero hay una seguridad absoluta: allá en el cielo, tengo una habitación con el nombre propio en la puerta, que me espera cuando , cansados, lleguemos después de haber construido con amor en la tierra.

A Tomas le debemos eso de preguntar. Ya conocen el camino, les dijo, para llegar hasta el lugar donde están las habitaciones… ¿Cuál es? Preguntó Tomás. Era uno que no podía decir que entendía lo que no entendía… así de franco y sencillo. ¡No te entiendo , hermano! Jesús con cariño responde y nos da a nosotros certezas de la vida.
Es el camino: y también el GPS de nuestra vida. Podemos tener varios caminos para transitar, pero la indicación adecuada, el GPS correcto, nos mandan al CAMINO con mayúsculas. Antes había un camino para ir, hoy hay muchos y elegir bien es la consigna. Nos hayamos muchas veces en una rotonda y debemos elegir por cual salir para llegar a destino. Nuestro guía nos dice cual es y siguiéndolo, no equivocaremos el destino.

Es la verdad. El papa Francisco nos dice:

Vivimos en una época en la que se es más bien escéptico con respecto a la verdad. Benedicto XVI ha hablado muchas veces de relativismo, es decir, la tendencia a creer que no hay nada definitivo, y a pensar que la verdad está dada por el consenso general o por lo que nosotros queremos. Surge la pregunta: ¿existe realmente "la" verdad? ¿Qué es "la" verdad? ¿Podemos conocerla? ¿Podemos encontrarla? Aquí me viene a la memoria la pregunta del procurador romano Poncio Pilato cuando Jesús le revela el sentido profundo de su misión: "¿Qué es la verdad?". Pilato no llega a entender que "la" Verdad está frente a él, no es capaz de ver en Jesús el rostro de la verdad, que es el rostro de Dios. Y sin embargo, Jesús es esto: la Verdad, la cual, en la plenitud de los tiempos, "se hizo carne", que vivió entre nosotros para que la conociéramos. La verdad no se aferra como una cosa, la verdad se encuentra. No es una posesión, es un encuentro con una Persona.   ( 15 de mayo de 2013)


Y la vida. Vivir en gracia es vivir, cuando nos falta el amor, la gracia, sentimos desanimo, cansancio y buscamos vida en tantos pozos de donde vamos a buscar agua que calme la sed… y él nos dice: si supieras quien te pide de beber tu mismo le pedirías esa agua con la que nunca más tengas sed… la vida misma de Dios en nosotros. Que no nos falte.


Buena jornada para todos.

jueves, 16 de mayo de 2019

Juan 13,16-20. JESÚS Y SUS DISCÍPULOS


Después de haber lavado los pies a los discípulos, Jesús les dijo:
"Les aseguro que el servidor no es más grande que su señor, ni el enviado más grande que el que lo envía.
Ustedes serán felices si, sabiendo estas cosas, las practican.
No lo digo por todos ustedes; yo conozco a los que he elegido. Pero es necesario que se cumpla la Escritura que dice: El que comparte mi pan se volvió contra mí.
Les digo esto desde ahora, antes que suceda, para que cuando suceda, crean que Yo Soy.
Les aseguro que el que reciba al que yo envíe, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me envió".
Palabra del Señor


El salmo 55 dice entre otros versos:

Si fuera mi enemigo el que me agravia,
Podría soportarlo;
si mi adversario se alzara contra mí,
me ocultaría de él.
¡Pero eres tú, un hombre de mi condición,
mi amigo y confidente,
con quien vivía en dulce intimidad:
juntos íbamos entre la multitud
a la Casa de Dios!


Compartir la mesa era ya un gesto  de amistad y de relación leal y más aun,  mojar con el anfitrión, del mismo plato, era un gesto de mayor confianza…todo eso era Judas, relatado desde mucho tiempo antes por el salmista… siempre hubo lealtad y siempre hubo traición.
La infidelidad a Dios es una  realidad que toca continuamente a las puertas de nuestra alma. Por encima de nuestras caídas,  pecados están la gracia y la misericordia de Dios. A Jesucristo no le importan tanto las  caídas sino la lucha constante.


A decir del  Papa Francisco, Jesús nos invita entrañablemente a ser fieles a su amor, a no dejarle sólo, a no fallarle. Judas es aquél de quien el Señor dijo: «El que come mi pan ha alzado contra mí su talón». Ese apóstol no abrió su corazón a Jesús de par en par, no creyó en el Hijo de Dios y prefirió el camino del egoísmo y del amor propio. Ser fiel a Jesucristo significa creer en Él cuando la sombra de la cruz se acerca a las puertas de nuestra vida.

Quizás Judas esperaba una vida más fácil al lado de Jesús, sin problema, empoderado delante de la sociedad, un rey triunfador un winner diríamos hoy. Pero cuando comenzó a hablar de la cruz, de una posible “derrota”, de sufrimiento, judas prefirió dejarlo y traicionarlo. No era lo que él esperaba.

A veces nos pasa. Jesús, su vida, no es lo que esperábamos. Creíamos que con Él todo iba a ir bien, que no habría enfermedades, ni muertes cercanas, ni chicos con hambre, ni mal en el mundo… creímos que Dios actuaría mágicamente sobre las realidades mundanas, para abrirnos el camino entre tanto bosque enredado de matas… y no pensamos que ese Jesús actúa desde dentro del corazón de cada uno para cambiar desde dentro esta sociedad corrupta…entonces nos quedamos esperando por afuera lo que debía salir desde dentro nuestro.

 No habrá sociedades nuevas mientras no haya hombres nuevos…

Judas creyó en la fuerza exterior y se equivocó y traicionó…nosotros aun estamos a tiempo de pensar que el cambio viene con cada uno, desde dentro del corazón.  “cambiar el mundo comienza por ti” dice la canción…

¿Cuesta tanto hacer esto que dice el Señor: Ustedes serán felices si, sabiendo estas cosas, las practican, cuando habla del servicio al otro?  Con esas pequeñas cosas podemos cambiar aunque sea nuestro mundo pequeño, entonces si la revolución estará en marcha, la del amor y el servicio.  Cuesta levantar un papel del piso, cuesta dar el asiento cuando otro está cansado, cuesta ser atento aunque hayamos tenido un día malo, cuesta sonreír cuando nos “bardean”  todo el tiempo…

Así como está presente la amargura de la deslealtad, también está presente la gloria de la fidelidad. Les dijo Jesús que de esto se iban a acordar cuando pase lo que pase en su entrega amorosa y su resurrección. Después de ella, comenzarán a proclamar el mensaje, a escribir, para llegar hasta nosotros, personas de este siglo y en esta región del planeta. Recuerden que “yo Soy” les dijo y ellos al recordar, se acordarán del mensaje de Dios a Moisés,  y dirán: es Dios que estuvo con nosotros… ahora vamos a mostrarlo a los demás.

Y hoy somos nosotros, los que por efectos de esa fidelidad de muchos, escribimos paginas de historia nueva, transformando la sociedad  por la fuerza del espíritu que nos hace ver la vida de otra manera..

Escucharle a Él, es escucharle al Padre que le envió. Escuchar a sus mensajeros es escuchar a Jesús mismo que los manda. Ojalá que seamos tan buenos embajadores suyos que la gente diga: habla Jesús por sus palabras, nos alienta como lo haría el mismo Jesús, vive, da testimonio como si fuera el Maestro de Galilea, hoy somos los que escribimos la historia, que sea escrita con palabras de Jesús. Que aunque nos cueste ser fieles en la honradez, en la bondad, en el servicio, la luchemos siempre pues  vale la pena.

Buena jornada para todos.

miércoles, 15 de mayo de 2019

Juan 12,44-50. YO SOY LA LUZ



Jesús exclamó: "El que cree en mí, en realidad no cree en mí, sino en aquel que me envió.
Y el que me ve, ve al que me envió.
Yo soy la luz, y he venido al mundo para que todo el que crea en mí no permanezca en las tinieblas.
Al que escucha mis palabras y no las cumple, yo no lo juzgo, porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvarlo.
El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he anunciado es la que lo juzgará en el último día.
Porque yo no hablé por mí mismo: el Padre que me ha enviado me ordenó lo que debía decir y anunciar;
y yo sé que su mandato es Vida eterna. Las palabras que digo, las digo como el Padre me lo ordenó".
Palabra del Señor


Jesús exclamó dice el texto. En otros dice :Jesús, gritando, dijo… exclamar significa expresar algo en voz alta, con fuerza o vehemencia manifestando emoción o dando vigor y eficacia a lo que se dice. Según como vamos leyendo, estas son las últimas palabras de Jesús a manera de enseñanza pública. A partir de aquí, enseñará a sus discípulos y más adelante, ya se encontrará con Pilato para el juicio injusto al que fue sometido.


Necesitaba expresar con pasión esta verdad, para que la gente le entienda. Algunos estaban convencidos. Otros, seguían impermeables a los mensajes de Dios.

Pensaba que si Jesús hubiese venido a compartir nuestra vida, así de la nada, de un día para el otro, apareciendo sin presentación previa, teníamos derechos como habitantes de una región de decir:¿ y a este quien lo llamó o de donde salió?, pero a Jesús, al mesías lo esperaban. Muchos de los que lo rechazaron leyeron, meditaron, durante toda su vida, que ya llegaría un salvador, un Mesías… y no pudieron verlo o no supieron verlo.


Este Mesías estaba frente a ellos. Fue esperado, por siglos, fue profetizado desde el comienzo. Jesús es el único cuya biografía se escribió antes que naciera. Isaias hablaba de él, muchos lo anunciaron, muchos quisieron ver el momento del Mesías en la tierra. Lamentablemente querían ver un Mesías terreno, que acabe con los males de un pueblo específico y no un Mesías de toda la humanidad.


Y estaba ahí. Como embajador del Dios que alababan todos, del Dios que creían conocer todos. Les dijo exclamando, gritando, con mucha pasión, que en Él, la humanidad se encuentra con Dios y Dios se encuentra con la humanidad, que quien le escucha a Él, escucha a Dios, quien le ve, ve a Dios, un Dios que por fin se hace visible al ser humano. Dios que vino a la tierra para que, quien lo ve no ande en tinieblas. Vivimos buscando referentes en la vida, aquellos que nos guíen en el camino, aquellos ídolos que nos mueven las fibras del alma. AQUÍ TENEMOS UNO que vino a la tierra para que lo miremos a Él, que nos ama profundamente.


Es una verdad que no podemos discutir. No es Jesús un profeta más que pasó por la tierra, que está a la altura de Mahoma o Moisés… ES DIOS MISMO que llegó hasta nosotros por amor. No fue la ira de Dios lo que envió a Jesús a la tierra sino su amor. vino a salvar, no a condenar, algo que nosotros deberíamos meter en lo profundo de nuestra mente y alma: Jesús vino a salvar… cuando nosotros queremos condenar o condenamos, cuando nos vienen ganas de acabar con todo, de cerrar grupos, de hablar mal de los que hacen mal, Jesús vino a salvar. La condenación, la destrucción viene en la gente por no aceptar el mensaje. Por no abrir los ojos ante la evidencia, por perder el tiempo buscando salvaciones humanas y terrenas, por aferrarse a la oscuridad habiendo tanta oferta de luz.


Es la hora de escuchar a Jesús, de saber sus palabras. Una buena manera es preguntarnos ¿Qué haría Jesús en mi lugar? Pero no puede ser una respuesta instintiva, debe ser una respuesta sabiendo y escuchando lo que Él dice, no lo que suponemos que dice. Para ello, escuchemos más su palabra   o mucho más su palabra que el mensaje que viene en tantos libros de referencia que tomamos y proclamamos como “mandamientos” para nuestra vida. Hay un libro sagrado que cuando uno lo abre, se encuentra con la palabra de Dios: la Biblia se llama y la parte del Nuevo testamento nos relata todo aquello que Jesús quiso que quede en nuestra mente para poder tener la luz en cuenta de tanta oscuridad.

Buena jornada para todos.

martes, 14 de mayo de 2019

Juan 15,9-17. San Matías



Jesús dijo a sus discípulos:
«Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor.
Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.»
Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado.
No hay amor más grande que dar la vida por los amigos.
Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando.
Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre.
No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá.
Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.»
Palabra del Señor

Hoy a Iglesia celebra a san Matías, uno de los doce que se unió al grupo después de la resurrección de Jesús, para ocupar el puesto de Judas. Algunos santos  dicen que San Matías había sido uno de los 72 discípulos que Jesús mandó una vez a misionar, de dos en dos. Una antigua tradición cuenta que murió crucificado.

Ante la necesidad de cubrir el lugar de Judas para que el grupo de los doce volviera a estar completo (el doce, para los judíos, era el número de las tribus de Israel, un número con un especial valor simbólico), Pedro explica las condiciones que debe cumplir el candidato: haber acompañado a Jesús durante toda su vida pública, desde el bautismo hasta la ascensión.


No basta haberlo seguido en una larga serie de jornadas evangélicas, ni haber vivido algún tiempo en intimidad con Él, ni haber sido enviado por Él a predicar, ni siquiera haberlo visto resucitado. Un apóstol es un testigo de Jesús, y hace falta haberle acompañado durante toda su predicación para poder atestiguar sobre toda su doctrina, como hace falta haberlo visto resucitado después de la crucifixión para poder ser testigo de su legado divino.


Decidieron, después de hacer oración, recurrir a la “suerte”. Ahí salió Matías que completo el numero de doce apóstoles.


Y esto que ponía Pedro como condición, tiene mucho de ese “permanecer” que nos habla el evangelio nuestro de cada día.


Para algunos, puede tratarse de una experiencia mística en que está en Cristo y Cristo en él, una experiencia que no se puede contar con palabras…pero a muchos nos cuesta tener esa vivencia, entonces es bueno pensar en tantas analogías que la vida cotidiana nos trae.

Hace unos años, un gran rockero argentino, ya en un camino sin retorno por el tema droga, fue llevado a la casa de un amigo cantante que lo cuidó mucho, que le ayudó, que le indicó el camino. Charly permaneció en casa de Palito, ahí se mejoró muchísimo. Un carácter fuerte y amable a la vez, le rescato de su degradación total. 
Nos pasa muchas veces al contrario que cuando estamos en ambientes tóxicos, de mala onda, de enfermedades, de quejas, de chismes, de comentarios fuera de lugar, poco a poco nos transformamos, casi sin quererlo, en lo mismo.
Por otro lado, cuando, reaccionando a aquello, nos decidimos a relacionarnos con personas que nos hablan de bien, o con personas que nos imponen esto de mirar el futuro, de soñar a lo grande, de mejorar la vida, de no quejarnos y si hacer, nos transformamos en eso mismo.

Muchas veces personas que se sentían derrotadas por el vicio o por la vida  misma, han elegido irse a vivir con alguien más fuerte y amable que le ha ofrecido ayuda y han cambiado su vida…

Permanecer con Jesús es algo similar. De él sabemos que muchas veces se alejaba de todo para ir a rezar a su Padre, se metía de lleno en la oración y se pasaba toda una noche haciéndolo…nosotros, si queremos permanecer en él, debemos mantenernos en contacto con él. Proponerse por ejemplo, rezar por la mañana, al salir de casa, o comenzar la jornada, es un pequeño antiséptico que nos acompaña en el día y tantas pequeñas otras maneras de tratar de permanecer. Lamentablemente muchos adultos y jóvenes, mientras permanecen con Jesús, todo bien, todo es paz , se busca amar, servir… apenas se alejan de Jesús, se nota hasta en sus publicaciones , en sus sueños, en sus cansancios, en sus ideales, en sus proclamas.
Permanecer como Matías para ser testigos suyos, testigos del bien, tiene su sello distintivo en esto otro que la Palabra nos refiere hoy : AMAR.

Amar  como Él, es servir, es enseñar, es corregir, es aceptar, es estar atento a las necesidades de los otros, es perdonar, es misericordiar, es ser justos, es cocinar con amor, es trabajar con alegría, es ser humildes, es desear el bien, es dar más de lo que me piden , es no confundir “lo que debo hacer” con actitudes heroicas, es devolver lo prestado, es no robar ni en grande ni en pequeño, es no mentir, es decir la verdad, vivir en la verdad… es entregar la vida, como lo hizo Él, para que al final de nuestros días nos puedan decir ven bendito de mi padre porque estuve con hambre y me diste de comer, sediento y me diste de beber, enfermo y me visitaste, desnudo y me vestiste, solo y me acompañaste, triste y me devolviste la sonrisa, ignorante y me enseñaste a leer y escribir cuando todos me hacían a un lado, estuve sin rumbo, errante por la vida y me ayudaste a encontrar el camino, estuve luchando por un mundo mejor y luchaste conmigo… ¿cuándo Señor? Cuando y cuanto lo hiciste con el más pequeño de mis hermanos, yo estaba ahí en ese cuerpo enfermo, dolorido, triste, solo, con hambre con sed de verdad y justicia.


En el atardecer de nuestra vida seremos juzgados en el amor. Y ese amor, será de por sí, una muestra de nuestro “permanecer” al lado de Jesús que con el tiempo, nos ha hecho mejores personas, dispuestas a servir al prójimo de miles de  formas, como una actitud ante la vida.


Buena  jornada para todos.

lunes, 13 de mayo de 2019

Juan 10,1-10. ESCUCHAN LA VOZ DEL PASTOR


Jesús dijo a los fariseos: "Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino por otro lado, es un ladrón y un asaltante.
El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas.
El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. El llama a cada una por su nombre y las hace salir.
Cuando las ha sacado a todas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz.
Nunca seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen su voz".
Jesús les hizo esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir.
Entonces Jesús prosiguió: "Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas.
Todos aquellos que han venido antes de mí son ladrones y asaltantes, pero las ovejas no los han escuchado.
Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento.
El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia."


Palabra del Señor




El buen pastor, aquel que da la vida por sus ovejas. Un cuadro lo pinta así y así es como da la vida, jugándosela por las ovejas que  tiene que cuidar.
Al fondo, un grupo de ovejas, pastando tranquilamente sin que nada ni nadie les moleste. Aquí en primer plano, el lobo que ha perdido la batalla y yace derrotado al lado de un pastor mal herido, sufriente, ensangrentado, con su gomera y garrote usadas en el “combate”. La imagen del Buen Pastor, que da la vida por sus ovejas y que trata de recuperarse pronto para una nueva batalla contra aquellos que intenten destruir su rebaño.

Es un pastor que vigila, que tiene paciencia y que tiene mucho amor por cada una de ellas en particular. Características del Buen Pastor Jesús.


Dice que es  la puerta. La puerta del corral. Había uno comunitario donde entraba el rebaño de varios pastores, de noche de guarecían y se cerraba con una puerta asegurada. Al otro día, cada pastor debía sacar las suyas. Entonces emitía un llamado particular que solo las ovejas de su rebaño respondían… cada uno escuchaba la voz y le seguía…, Pero también, cuando la noche le ganaba al tiempo de regreso, se metía el rebaño en especie de cerca con redes. No había puerta, entonces el pastor se acurrucaba en el espacio de entrada, era la puerta que protegía de la entrada de intrusos que querían robarlas o dañarlas. Por él se entraba y se salía y él sabía si, el que quería entrar, era un ladrón o intruso… imágenes preciosas del cuidado de Dios hacia nosotros.
Mis ovejas escuchan mi voz, yo las llamo y ellas me siguen, escuchábamos ayer…
Escuchar la voz de Dios, del buen pastor. Entre tantos pastores buenos y malos, dice que nosotros escuchamos su voz. ¿Es así? ¿Estamos realmente atentos a escuchar la voz de Jesús?  No solo en los acontecimientos diarios, sino en la escucha y lectura de su Palabra. A veces las Biblias pasan a ser un espacio de estante más en casa, y no leemos, no estudiamos, no nos metemos en los acontecimientos históricos y geográficos que enmarcan cada momento de la Palabra de Dios. No escuchamos la voz de los pastores , poco y nada leemos aquello que el Papa , como pastor universal, nos dice… entonces, a veces, como ovejas andamos cada uno por separado, sin levantar la vista del lugar, buscando comida propia y alejándonos sin querer del redil.

Yo las llamo, dice el Señor. Como nos llaman otros pastores. Aquellas ovejas conocían perfectamente la voz y los grititos que ellos hacían o los silbidos propios para cada grupo de ovejas que tenían que cuidar. Las ovejas se cuidaban más bien por lana entonces cada una merecía una atención particular incluso para que no se lastimen. El pastor conocía bien a cada una, les ponía  nombre y así las conocía, por cada una de sus heridas, por cada giro de temperamento que las hacía escapar de vez en cuando, distraídas a su voz, enceguecidas buscando un alimento muy terreno que las hacía alejarse del resto y de él. Y con ese pastor se compara Él, sabiendo que nosotros somos las ovejas de este rebaño preciado y cuidado por su amor misericordioso…


Y ellas me siguen…él , iba delante, las ovejas por detrás. Nuestro punto de referencia. Nuestro líder. Y si venía otro pastor, nadie les llevaba apunte, y si venía alguien a querer robar o atacar, el pastor con su palo o garrote, corría… así es Jesús. Va
mostrándonos el camino, nos cuida, nos protege… pero nunca debemos perder esa referencia que va delante de nosotros como una estrella indicándonos el destino de grandeza. En todos nuestros proyectos, en nuestros juegos, en nuestros rezos, estudios, trabajos, movimientos, en nuestras devociones, jamás debemos perder de vista a Jesús y seguirle a él, aunque los del costado nos fallen. Cuando seguimos al pastor, hacemos las cosas por él, y no nos importan que los demás nos fallen o que el líder temporal falle, seguimos a Cristo y por él debemos hacer todo .


Nos queda, estar atentos a la voz del pastor, escuchar su mensaje, no dejarnos confundir entre tantas voces que escuchamos y escuchar siempre la voz de Dios, la voz del pastor divino que nos guía por camino llenos de paz. Será cuestión de sacarnos tantos ruidos exteriores, tantas palabras de noticieros, libros, diarios, o mensajes escuchados por la radio o leídos por redes sociales, a veces “pastores” no tan buenos ni santos, y escuchar la voz del Pastor que nos habla, siempre.


Buena jornada para todos. Que podamos estar atentos a la voz del Pastor.