lunes, 25 de marzo de 2019

Lucas 1,26-38. LA ANUNCIACION DEL SEÑOR




El Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.
El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: "¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo".
Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo.
Pero el Ángel le dijo: "No temas, María, porque Dios te ha favorecido.
Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús;
él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre,
reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin".
María dijo al Ángel: "¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?".
El Ángel le respondió: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios.
También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes,
porque no hay nada imposible para Dios".
María dijo entonces: "Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho". Y el Ángel se alejó.
Palabra del Señor



Celebramos la fiesta de la anunciación del Señor, que se celebra todos los años el 25 de marzo es decir nueve meses antes de la Navidad. Celebramos la encarnación de Jesús en el seno de María.


En este pasaje del evangelio nos encontramos con una de las doctrinas más fuertes de la fe cristiana, que es el nacimiento virginal de Jesús y la concepción de Jesús sin intervención de varón.



Primero, así lo dice la Biblia Jesús nació de María sin la intervención de un padre humano. Maravillosa forma de decir , ya que el evangelio nos habla poco de la virgen María, cómo era físicamente, cómo pensaba y actuaba, que María era como era Jesús… en realidad, debemos decir que Jesús era como María por esta cuestión del código genético aportado  por varón y mujer, padre y madre…Jesús no tenía , en ese sentido, padre humano, entonces todo era aportado por su mamá…Jesús era como su mamá…en este caso, al que conocemos hasta fisonómicamente es al hijo, entonces su mamá era como el hijo. Así de misericordiosa, de astuta , inteligente, paciente, amable.

Segundo, porque Jesús era y es tan extraordinario y absolutamente único, que la entrada al mundo también lo fue. Podría haber aparecido de la nada ya de adulto, o de joven, en algún lugar perdido del cual nadie sabría el lugar, pero eligió nacer así, ser uno de nosotros, sufrir lo mismo que nosotros, ser vulnerables como nosotros cuando somos bebés… entonces debía buscar una madre maravillosa, hermosa y única también para que sea sagrario viviente por nueve meses llevándolo en su seno.

Vino un Ángel, mensajero de Dios. Se llama Gabriel que significa que trae buenas noticias de parte de Dios. Se presentó a maría. Ella, estaba comprometida con José, aunque todavía no habían unido sus vidas.

Le dijo ¡alégrate! Salve, te felicito… tenemos nosotros también esa posibilidad hermosa de saludar todos los días a María con el mismo saludo que el ángel utilizó…

Llena de gracias, le dijo. La mujer que más gracias ha recibido de parte de Dios. Dios la preparó desde siempre. ¿Por qué no podía mantenerla así sin pecado? Si es Dios y Dios necesitaba una casa totalmente limpia para nacer.


El Señor está contigo, le dijo el ángel. También nos lo dice a nosotros este Ángel que trae buenas noticias: si Dios está con nosotros, quien podrá en contra nuestra? También le decimos nosotros a María: el Señor está contigo, llena de gracias.



No temas: es una frase que la Biblia utiliza siempre con personas que Dios elige para sus grandes obras: no temas porque Dios va contigo y te ayudará… a vos y a mí nos dice lo mismo cuando nos animamos a transformar el mundo en eso pensado por Dios desde la eternidad.


Y hubo concepción, hubo fiesta en el cielo, hubo un niño que comenzaba a vivir en el seno de su mamá hermosa. Nueve meses después será navidad, habrá nacimiento.

En ese niño, cuidado desde el mismísimo momento de la concepción, con tanto amor por su Mamá,
miramos y rezamos por tantos niños, por nacer que esperan poder hablar, reír, jugar, saltar, estudiar, y llegar a ser lo que son en germen ya desde ese mismo momento.

Rezamos por aquellos a quienes no se dio la posibilidad de nacer, que fueron eliminados del seno materno, que dieron gritos silenciosos pidiendo piedad, y oportunidades.


También nuestro canto hacia María , la dócil y sencilla madre de Dios, que aceptó lo que venía y   que Dios lleve su vida para donde quiera aunque ella quizás tendría pensado otra cosa. Se abandonó a las manos de Dios, diciendo: que haga conmigo lo que ha dispuesto Dios.

En forma humilde y sencilla, jamás pidió algo para ella, ni honores, ni trato especial, ni una cama mejor, ni una casa maravillosa, ni un tiempo para ella. Inmediatamente después de esto salió a ayudar a su prima en los quehaceres del último tiempo de su embarazo de Juan Bautista. No le esquivó a la huida hacia Egipto, no quiso ningún trato especial cuando, al pie de la cruz, viendo a su hijo morir desangrado, recibía la afrenta de ser la “madre del condenado”…

María es para nosotros, un ejemplo de entrega, de servicio, de sencillez, de maravillosa humildad, de aceptación.

Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día, nuestra vida, nuestra familia

sábado, 23 de marzo de 2019

Lucas 15,1-3.11-32. EL HIJO PRÓDIGO



Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo.
Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: "Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos".
Jesús les dijo entonces esta parábola: "Un hombre tenía dos hijos.
El menor de ellos dijo a su padre: 'Padre, dame la parte de herencia que me corresponde'. Y el padre les repartió sus bienes.
Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes en una vida licenciosa.
Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel país, y comenzó a sufrir privaciones.
Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos.
El hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba.
Entonces recapacitó y dijo: '¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre!
Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el Cielo y contra ti;
ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros'.
Entonces partió y volvió a la casa de su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente; corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó.
El joven le dijo: 'Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo'.
Pero el padre dijo a sus servidores: 'Traigan en seguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies.
Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos,
porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado'. Y comenzó la fiesta.
El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza.
Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó que significaba eso.
El le respondió: 'Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo'.
El se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara,
pero él le respondió: 'Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos.
¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!'.
Pero el padre le dijo: 'Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo.
Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado'".


Palabra del Señor



Historia  que conmueve. Historia que conviene escuchar, en silencio y meditar. Historia que muchos llamamos  EL HIJO PRODIGO, pero que realmente es la historia del PADRE MISERICORDIOSO. Sí, porque el protagonista es él, el que llena, que abraza, que abriga, que perdona, que no discute, que respeta la libertad, al que le duele el uso de la libertad, pero sin embargo no se aparta un ápice del don , del regalo que le dio al hombre.

Otra vez, igual que ayer, nos dice de esa libertad que el padre da. No discute. Aunque le duele, pues pedir la herencia a un padre vivo, era decirle: te considero muerto, no existís más para mí, como a veces nos pasa que a Dios lo consideramos así, muerto para nosotros, inexistente, y lo abandonamos creyendo en nuestra soberbia, que podemos solos, que bastamos solos, que no nos hace falta el amor de Dios.

Gastó todo, se acabó la fortaleza. Dicen aquellos que cavan pozos profundos para agua que desde el fondo del pozo, se ven mejor las estrellas.



Esa palabra que se usa en este texto: “recapacitó” en otros, lo traducen o lo dicen: “volvió en si”. Jesús les dice, nos dice, a toda la humanidad pecadora, que aquel muchacho “volvió en si”: cuando uno está lejos de Dios, no es el mismo hasta que vuelve a Dios

Volver a vos volver a ser,

volver a respirar;
Saberme sostenido por tu amor,
volver a amar … dice un fragmento de la canción de Eduardo meana.




Volver a ser. Eso quería. Eso le decía Jesús. No somos, cuando estamos lejos de Dios, por esencia, por genes, por el amor que Dios nos tiene. Nos falta algo, nos sobra peso encima, mochilas cargadas de ausencias, de penas por estar lejos, de falta del abrazo de Dios. Extrañamos la casa, nos sentimos solos. A veces duele ver algunas realidades y que esas realidades no den tiempo o no hayan quienes puedan decirles que hay un Dios que los ama, que los hizo para ser felices, que los hizo para SER mejores, para otra cosa, para volar por las alturas, y se quedan en la chatura de una vida sin sentido, sin alegrías, sin Dios.



Y volvió y recibió el abrazo silencioso, sin juicio, sin prejuicio, sin reproches.


Es que el hijo estaba perdido y fue encontrado por la gracia.


Y volvió y recibió también la indiferencia del hermano, y la falta de compasión, de aquel que quería más bien que el pecador fuera destruido por el padre, por los empleados, por los medios, por las redes sociales, y no salvado. Le molestaba, odiaba ese momento.

 Parecía bueno por fuera, pero por dentro era una bolsa de ira.


Se notaba que todo lo había hecho por el cumplimiento. Y así lo hizo Cumplo y miento. Sin compasión: prefirió llamarle “ese hijo tuyo”, y no “mi hermano”.



Hoy nos ponen un espejo delante. ¿ de quién tenemos más? ¿ Del hijo menor o del hijo mayor? Cualquiera sea la respuesta, tenemos frente al amor que a unos espera pacientemente y a otros sale a buscar. Depende si tenemos ganas de volver o de quedarnos fuera de la fiesta.


Buena jornada para todos.

viernes, 22 de marzo de 2019

Mateo 21,33-43.45-46. LA VIÑA DEL SEÑOR



Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
«Escuchen otra parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero.
Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos.
Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon.
El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera.
Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: "Respetarán a mi hijo".
Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: "Este es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia".
Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron.
Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?».
Le respondieron: «Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo.»
Jesús agregó: «¿No han leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos?
Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos.»
Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos.
Entonces buscaron el modo de detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba un profeta.


 Palabra del Señor



Sabemos que Jesús se estaba refiriendo al pueblo judío. La nación  judía era la viña del Señor. Su propietario es Dios. Los labradores son los  líderes religiosos de Israel. ¿Los mensajeros?, los profetas y que eran rechazados. El hijo que llegó al final era Jesús al que también maltrataron y mataron.  Jesús les hablaba a ellos , a los sumos sacerdotes  y ancianos que eran los líderes espirituales.

Pero  también nos habla a nosotros y nos habla de Él.


De Él, de Dios, nos dice que confía en nosotros. Nos dio el planeta para que lo cuidemos, nos dio la vida para que la cuidemos y demos frutos. Nos dio ríos y valles, quebradas y montañas. Nos hizo dueño de tanta vida. Tiene confianza en el hombre, nos dio la inteligencia para que podamos desarrollar métodos, normas, remedios. Tiene confianza en vos y en mí, una confianza de amor, como aquel que ama y confía en la persona que ama, que sabe de sus posibilidades más aun que el mismo ser amado.


Nos dice que nos tiene paciencia. Mandó uno y otro mensajero en la historia y más de un mensajero en nuestra propia historia personal para avisarnos que no estamos dando los frutos que Él sabe que podemos dar. Dios sigue teniendo paciencia en el hombre a pesar de sus pecados, de malgastar los dones sin dar frutos, a pesar de la viña regalada y plantada con todos los adelantos tecnológicos para poder producir bien. En el caso del hombre, les da, nos da infinitos dones para que podamos  producir…




Nos dice de Dios que algún día juzgará. Por los dones que no produjimos, por el amor que no dimos, por la negligencia en usar sus dones, por la pereza en desarrollar virtudes, por dejar que en la viña entren ladrones que arrebaten todo lo bueno, por destrozar eso maravilloso que nos da. Hay paciencia de Dios, pero también hay juicio de Dios con aquel pueblo y lo habrá con cada uno de nosotros. ¿Qué pasó cuando tuve hambre, sed, estuve enfermo o en la cárcel, cuando estuve desnudo o de paso? Nos preguntará…



Entonces también esta parábola habla de nosotros. Tenemos el privilegio de vivir en esta tierra, dice la parábola que le puso todos los “chiches” del momento, hasta construyó una torre de vigilancia para que nada nos pasara. Dios no solo nos da una tarea, sino nos da los medios para poder realizarla.


A la vez nos dio la libertad. No está Dios como un vigilante controlando que hagamos lo que debemos hacer. Nos da la libertad y a esa libertad apela porque debe ser acompañada por eso otro que debe ser nuestra respuesta:


La responsabilidad. A tanto privilegio, a tanta libertad, debemos acompañar con nuestra responsabilidad en la vida. vivir con responsabilidad el presente es sabernos constructores de un mundo nuevo y eso lo logramos en pequeños detalles del día a día, orando, ofreciendo el día, siendo mejores que ayer, cambiando actitudes para bien, sirviendo, estudiando, dando frutos que alimentan la vida de los demás.

Que seamos responsables siempre, honrando la vida y no solo viviendo porque el aire sigue siendo gratis. Que demos con nuestra vida, frutos preciosos para los demás y que cuando nos pidan cuentas, podamos mostrar las canastas llenas, las manos callosas, los pies cansados por construir un reino distinto, un reino de amor.

Buena jornada para todos.


jueves, 21 de marzo de 2019

Lucas 16,19-31. EL RICO Y EL POBRE LÁZARO


  
Jesús dijo a los fariseos: "Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes.
A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro,
que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas.
El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado.
En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él.
Entonces exclamó: 'Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas me atormentan'.
'Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento.
Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí'.
El rico contestó: 'Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre,
porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento'.
Abraham respondió: 'Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen'.
'No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán'.
Pero Abraham respondió: 'Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán'".
Palabra del Señor



Por un lado, el rico. Un hombre que vivía en la riqueza y todo lo que la riqueza ciega en el hombre. Rodeado de amigos, que son fieles en la buena, vivía de banquete en banquete. Cada frase nos evidencia el grado de riqueza en que vivía: vestía de purpura y lino fino, vestimenta que costaban inmensa fortuna. Y tenía banquetes, con comidas fabulosas. En ese país donde si se comía carne una vez a la semana, era mucho, tenemos a este hombre, un rico desprejuiciado.


Afuera estaba Lázaro, (Dios es mi ayuda). Estaba todo llagado y los perros iban a lamer sus lastimaduras. Seguramente compartía su poca comida con ellos.


Adentro, los ricos refregaban sus manos con pan para limpiarlas, y esas migajas hubieran sido un manjar para lázaro, que a propósito, es el único que tiene nombre propio en esta parábola.



El rico seguramente no se opondría a que esas migajas se la dieran a lázaro. Tampoco mandó que sacaran a lázaro de su puerta, o no lo insultaba cuando pasaba por su lado, pues “arruinaba”  el
frente de su mansión. No era deliberadamente cruel con él… el pecado del rico, es que era insensible con aquel muchacho, no se preocupó en lo más mínimo, y acepto como natural, como parte del paisaje  que lázaro estuviera tirado en su puerta sufriendo de su enfermedad y el hambre, mientras él, vivía de banquete en banquete. Podía ver el sufrimiento y la necesidad del mundo y no sentir nada que le tocara el corazón ni hacer nada para remediarlo. Y luego él mismo sufrió las consecuencias de ser insensible.



Y pasa en el mundo  nuestro de cada día.


Hay una leyenda entre nosotros, creada, dicen por los gobiernos golpista para justificar uno de los golpes militares del siglo pasado, que se llama :”el diario de Irigoyen”. Dice la leyenda que al Presidente de la República, le editaban exclusivamente  un diario sólo con las noticias que deseaba leer. De esa manera el Presidente se mantenía prolijamente desinformado de lo que sucedía en el país.



Así , él creía que todo estaba bien y , según dicen los que fueron sus enemigos, vivía indiferente a todos alrededor, al dolor de su gente, a la pobreza, a la falta de trabajo o de oportunidades.



Si vemos esto, muchas veces pasa algo parecido en la vida. Desde gobiernos insensibles al dolor de su gente, como nosotros que a veces vivimos metidos tanto en nuestras cosas que creemos que la vida es como uno la vive, con dinero malgastado o derrochado, con grandes fiestas mientras muchos la pasan mal, con grandes gastos en cosas que no merecen tanto, cuando hay gente que sufre hambre o no tiene oportunidades de trabajar.  Si no,  veamos esos gastos de campañas o de organizaciones cuando el mismo pueblo que los apoya está a la puerta pidiendo oportunidades, pidiendo trabajo, pidiendo pan.



Y nos puede pasar a nosotros , volvernos insensibles.
Insensibles al dolor de los demás, insensibles ante tantos abortos que cortan de cuajo la vida de hermanos nuestros que nunca tendrán ninguna oportunidad.
Insensible al dolor de los enfermos que sufren solos en el hospital, insensibles al llamado silencioso de nuestros papás para que los ayudemos, insensibles al silencio de abuelos que claman un poco de ternura aunque hayan errado en algo el camino,
 insensibles a quienes comparten trabajo, oficina, estudio y que a veces demasiado metido en nuestros deseos, lo vemos pasar de largo sin hacer nada

Dice la carta de Santiago al final de su capítulo 4:
 El que sabe hacer el bien y no lo hace, comete pecado.



Y esa omisión nuestra, muchas veces le duele a los demás. Sobre todo cuando vemos el bien que se puede hacer y no lo hacemos. El pecado de aquel rico fue ver el sufrimiento y la necesidad del mundo y , ni moverse de pena y menos hacer algo para remediar.



Aquel después imploró que al menos alguien les avise a sus parientes, pero le dijeron que ya estaban alertados por tantos que pasaron a su lado, por los profetas, por los mensajeros diversos que pasaron por su vida. Hoy nos dicen: te estoy llamando en el pobre, enfermo, necesitado, solo, triste, con frio, hambriento que pasa a tu lado cada día, de tu vida. Ese, no esta tan lejos, puede ser papá, mamá, esposo, esposa, hijos, abuelos, vecino, compañero, empleado, jefe, sacerdote o fiel, pastor o amigo.

Que este tiempo de cuaresma sea un tiempo para sacudir nuestra modorra y transformar la insensibilidad, en acciones a favor de los demás. Como decía monseñor Angelelli, un obispo asesinado en una de las dictaduras militares: Con un oído en el pueblo y el otro , en el evangelio


 Buena jornada para todos.

miércoles, 20 de marzo de 2019

Mateo 20,17-28. EL QUE QUIERA SER EL PRIMERO


Cuando Jesús se dispuso a subir a Jerusalén, llevó consigo sólo a los Doce, y en el camino les dijo:
"Ahora subimos a Jerusalén, donde el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas. Ellos lo condenarán a muerte
y lo entregarán a los paganos para que sea maltratado, azotado y crucificado, pero al tercer día resucitará".

Entonces la madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante él para pedirle algo.
"¿Qué quieres?", le preguntó Jesús. Ella le dijo: "Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda".
"No saben lo que piden", respondió Jesús. "¿Pueden beber el cáliz que yo beberé?". "Podemos", le respondieron.
"Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi Padre".

Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos.
Pero Jesús los llamó y les dijo: "Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad.
Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes;
y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo:
como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud".

 Palabra del Señor



Hoy nos hablan de lo que es la falsa y la verdadera ambición.


La falsa, querer puestos de fama, de honor, de prestigio, o usar lo espiritual como poder, para vulnerar , para humillar, para creérselas mejores que los otros.

Hoy, los dos parientes de Jesús, a través de su mamá o ellos mismos, le pidieron a Jesús ser los jefes de la misión posterior, allí arriba, quizás haciendo uso del parentesco con El. Nos pasa que a veces nos aprovechamos de su cercanía. Lo queremos a Jesús más como “compinche” que como Dios, queremos usarlo hasta cuando usamos una cruz al cuello como moda o “porque va con la vestimenta que uso”


Si,  habla a favor de ellos, que a pesar de que Jesús les estaba diciendo lo que iba a pasarle, ellos no aflojaron, no se fueron, se quedaron aun sin saber bien por qué.

Y les hizo la pregunta a ambos:
"¿Pueden beber el cáliz que yo beberé?". "Podemos", le respondieron.


 Y la historia nos cuenta que fue así. Santiago murió mártir. La copa fue el martirio, fue el dolor y el tormento. Acabó su vida en la tierra de manera abrupta, condenado sin juicio:
“ Por aquel entonces, el rey Herodes hizo arrestar a algunos miembros de la Iglesia para maltratarlos. Mandó ejecutar a Santiago, hermano de Juan”, dice el libro de los hechos de los Apóstoles.


De Juan sabemos que murió muy anciano ya, cerca de sus cien años, en Éfeso por muerte natural. La copa para él fue la perseverancia, la lucha cristiana a través de los años.

 No solo la copa es  la lucha breve, aguda amarga, agonizante del martirio. La copa puede ser la rutina de la vida cristiana, la lucha diaria, las alegrías, pero también las desilusiones, las lágrimas. La copa será la perseverancia del día a día, de elegir al Señor todos los días, de vivir el evangelio día a día… a cada uno nos da una copa y la pregunta de Jesús es también para nosotros: ¿pueden beber el cáliz que yo beberé?



Y , por la molestia de los otros que no comprendían por que los dos hermanos habían de sacarle ventajas, si es que era ventaja, Jesús les dijo, les explicó a ellos, pero también a nosotros habitantes de cada tiempo y lugar, cual es o debería ser la verdadera ambición: servir.

UNA VERDADERA AMBICIÓN… no el servicio forzado, obligado, medido, a veces pagado…la verdadera ambición, entendida como  un deseo intenso relacionado con conseguir objetivos, que en este caso no serán la fama, el dinero, el poder, sino el ayudar, servir al otro sobre todo al que más necesita.


El cura Brochero, el santo argentino, tiene entre sus enseñanzas muy de campo , una frase que nos dice mucho, dicha en ese tiempo en que vivió:

“Dios es como los piojos, está en todas partes, pero prefiere a los pobres”…

Y un autor también del siglo pasado nos decía:”Dios mora entre los más desventurados de los hombres. Se sienta en los montones de basura de los condenados a muerte. Se encuentra entre los delincuentes juveniles. Esta entre los mendigos, está entre los enfermos, espera con los sin trabajo. Por tanto el que quiera encontrar a Dios que visite las celdas de las cárceles antes que el templo, antes que vaya a la iglesia, que vaya al hospital, antes que leer la biblia que ayude al mendigo… “



Lo que valora Jesús es a cuantos hemos ayudado, a cuantos hemos servido. Y aunque suene fuerte eso del autor anterior, nos hace pensar cuánto y cómo estamos sirviendo y si servir es realmente , como cristianos, nuestra ambición.


Buena jornada.

martes, 19 de marzo de 2019

Mateo 1,16.18-21.24a. SAN JOSE



Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo.
Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto.
Mientras pensaba en esto, el Angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: "José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo.
Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados".
Al despertar, José hizo lo que el Angel del Señor le había ordenado.

Palabra del Señor


Hoy celebramos a san José el Padre adoptivo de Jesús.

Para el mundo bíblico y hebraico la paternidad legal bastaba para conferir todos los derechos de la estirpe en cuestión. Por esto, después del comienzo de la genealogía, a Jesús se le designa como “Cristo hijo de David”. Jose venía de ese linaje.

Los casamientos se desarrollaban en tres etapas en esa época:

El compromiso: se hacía a menudo incluso cuando la pareja eran niños. Lo hacían, de corriente, los padres, y a veces sin que los niños de conociesen

El desposorio: la ratificación del compromiso. Hasta antes de esto, el compromiso se podía romper, si es que los integrantes de la pareja no estaban de acuerdo. Pero una vez llegado al desposorio, este era vinculante. Duraba un año y la forma de romperla era con el divorcio. Se consideraban marido y mujer, aunque no tenían aun esa relación.

El matrimonio en sí, era al final del año del desposorio…

El niño Jesús llegó en la segunda etapa, la del desposorio.



Y era el elegido, José, para dar su legado a Jesús. Simple, sencillo, artesano del pueblo, un hombre fuerte y protector, dispuesto a salvar el honor de María, aun a costa de quedar muy mal él. Un hombre que tomaba decisiones, acostumbrado a eso, y para ello, antes consultaba con “la almohada” como decimos muchas veces nosotros, cuando tratamos de mantener la calma y esperar que la conciencia, la tranquilidad, nos den respuesta a las encrucijadas de la vida. En sueños fue que el ángel le dijo el plan de Dios y Él, seguro de esa voz, hizo lo que debía hacer, su parte en el plan, fue obediente pues estaba seguro de la certeza del mandato.




Un hombre Justo, ni más ni menos. Un hombre que vivía según Dios, y un hombre ELEGIDO por Dios,
Él, supo cuidar al hijo de Dios, bebé, vulnerable, chiquito y luego adolescente y joven, enseñarle, caminar con él, alzarlo en sus brazos, enseñarle sus herramientas, hacerlo observador de la vida, amante del olor a madera, cuidadoso trabajador de sus clientes.  Él supo darle en el sudor de la frente, la actitud del trabajador, del esforzado trabajador, ¿Cómo no podrá cuidarnos a nosotros? ¿Cómo no podrá cuidar a los hermanos de su Hijo?


Si supo cuidar y proteger a mamá María, si la protegió desde ese momento en que se enteró de su embarazo, si la llevó consigo, si la cuidó, si la mimó, si la acompañó en el proceso del parto, si cuidó de ella y el bebé recién nacido, si los protegió llevándolos lejos para evitar la ira descontrolada de un asesino a una tierra con otra cultura, otro idioma, sin trabajo, confiado plenamente en la Palabra de Dios. Si, junto a ella, debieron iniciar una nueva aventura en un mundo extraño, ¿Cómo no va a proteger a nuestras mamás, a nuestras mujeres, a nuestras familias? ¿Cómo no va a ser el protector de los padres de familias, a veces angustiados por las cuotas, los gastos del hogar, la poca capacidad de ahorro, los problemas habituales de los hijos? ¿Cómo no va a ser el protector de los que debemos tomar decisiones diarias , vos y yo, jugadas decisiones que hacen a nuestro futuro?


Ahí lo tenemos. Un santo que en el silencio nos dice mucho. Que en la humildad, nos dice más. Una imagen al lado de mi computadora, es san José tomando en brazos a su Hijo Jesús. En ese niño Jesús, estamos los hermanos suyos y nos tiene  en brazos, nos sostiene, como sostiene a la Iglesia cuando, por distintas circunstancias, se debate entre la misericordia que nos manda Jesús y la corrupción de algunos.


San José ayuda siempre a los que estamos buscando el sentido de la vida. Él fue servicial por donde se lo busque, una persona que hizo en el silencio y la austeridad, una vida consagrada a  Dios a través de su familia. Hoy cuesta mucho pensar en esa decisión de tomar a su pequeña familia y emprender un
camino por el desierto, con lo puesto, sin nada más huyendo de la locura de los gobernantes que querían asesinar a su hijo… Se desinstaló, y lo hizo siguiendo también él, la estrella que le marcaba el camino. Para nosotros que muchas veces necesitamos desinstalarnos de tantas zonas de confort que construimos en la vida que nos hacen burgueses cristianos que con lo conseguido, basta y no avanzamos, no navegamos mar adentro, no buscamos nuevos horizontes.



También en él, Jesús pudo ver una figura de papá bueno, que le hizo más fácil el camino de la enseñanza del Padre del cielo que diría después. Pues tenía la evidencia de un amor de padre abrazador, contenedor, fiel, amigo y también servicial y prudente que no decía a todo que si a los caprichos de niños sino que marcaba el rumbo, ponía límites.

Por eso san José es para nosotros también nuestro abrigo en preocupaciones y desvelos. En nuestros noviazgos, matrimonios, hogares. Es el santo protector de la economía hogareña, porque supo cómo hacerlo en medio de la escasez y pobreza y jamás pidió un favor a cambio de lo que daba a Dios. Es nuestro modelo de cómo debemos protegernos entre novios y/o esposos, no solo del varón a la mujer sino viceversa, protegernos, cuidarnos, ver las necesidades de la otra persona, amarnos, hacer un hogar donde estemos, con lo que tengamos que a veces es mucho, otras veces es poco, pero que el amor y la unión hacen el resto.


Buena jornada para todos. San José ruega por nosotros.

lunes, 18 de marzo de 2019

Lucas 6,36-38. MISERICORDIOSOS COMO EL PADRE



Jesús dijo a sus discípulos:
«Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso.
No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.
Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes».


Palabra del Señor


¡vaya programa de vida!
 hacernos misericordiosos como lo es el Padre del Cielo con nosotros. 

Deberíamos ser capaces de brindar misericordia, fruto de haber experimentado la infinita misericordia de Dios en nosotros, porque , bien podemos contemplar la misericordia de Dios en arboles, plantas flores pájaros, naturaleza, niños y todo eso con que nos habla en el día a día, pero si no nos abrimos a la gracia y pensamos todo aquello que su misericordia hizo en nosotros, difícilmente podamos testimoniar ante los demás…

y a poco de pensar nos damos cuenta que esa misericordia de Dios inunda la vida personal en tanto regalos desde el mismo momento en que nacimos: la vida misma, mis ojos, mis manos, mi inteligencia y voluntad que permite afrontar lo que sea, mis colegios, amigos, mis padres hermanos, esposa/esposo,  el poder despertarme día a día, y yendo a lo más profundo, ese inconmensurable amor de Jesús de poner en una cruz con muchísimo dolor, escarnio, insultos, todo eso que no nos dejaba ni deja ser felices para que vos y yo podamos mirar al frente y sonreírle a la vida.



 Puede que pasemos la vida echándole la culpa a Dios de todo lo que nos pasa, o puede que nos levantemos día a día agradeciendo lo que nos da y partiendo a trabajar o estudiar con esperanza propia de un cristiano…quizás si nos proponemos a sentir la misericordia de Dios viviríamos con menos preocupaciones, con más alegría, con más confianza en nosotros mismos…


Desde ahí podemos ser misericordiosos.



Hoy Jesús nos da momentos o etapas para poder alcanzar la misericordia…

no juzgar ni condenar…nadie puede convertirse en juez de su hermano porque nos quedamos muchas veces en lo superficial, en lo que se ve, en lo que mis sentidos comprueban…Dios en cambio ve el corazón. Muchas veces, como nos dijo el Papa mismo, hemos incurrido en el chisme, en la blasfemia o calumnia que lo expone al  hermano al descredito y una pérdida de su fama, comprometemos su reputación, su buen nombre.

Cierta vez  un sacerdote decía: los invito que vayan un  día sacando pluma por pluma de una gallina por el camino, en esos días de brisa suave o de viento fuerte… una vez que lo hagan, vuelvan sobre sus pasos  recogiendo una a una las plumas…¡eso es imposible! Le grito alguien desde atrás…

Exactamente, dijo el sacerdote. Lo mismo sucede  cuando andamos desparramando por ahí chismes de nuestros hermanos… el día que queremos volver nuestros pasos a recoger eso que dijimos (con verdad o sin ella), se nos hace una tarea imposible. Algo queda, algún daño hemos hecho, mucho dolor habremos causado…



Pero no juzgar ni condenar, son negativos.  La ética cristiana es positiva.

.No consiste tanto en no hacer cosas como en hacerlas. La verdadera esencia  de la conducta cristiana consiste no en abstenerse de cosas malas sino en hacer  cosas buenas.

 Hoy nos dice que para MANIFESTAR la misericordia de Dios debemos perdonar y dar. Instrumentos del perdón y generosos en dar, sabiendo todo eso que la misericordia nos dio gratuitamente.

Dar desde el corazón, lo que se pueda, nuestro tiempo, nuestros talentos o nuestro dinero, todo suma.

Dar al conocido y al desconocido, dar al amigo y a aquel que nunca más veremos en nuestra vida.

Dar hasta que duela, en tiempo, talentos y dinero.

Esa conducta cristiana  tiene una razón: Dios actúa así. El amor de Dios abraza al santo y al pecador. Es difícil, si, porque nosotros no somos Dios y nos cuesta abrazar con nuestros pensamientos al que nos hiere, nos hace o hizo daño. Solo la gracia de Dios nos puede ayudar, solo el pensamiento del Dios bueno puede liberarnos de la ira que tanto daño nos hace. Es como una piola que agarra nuestros pies y nos mantiene unido al pasado sin dejarnos volar y eso, sabemos, no solo en el plano espiritual, sino también humano: nos hace daño a la salud.


No vale compararse con los demás. A veces seremos mejores a veces peores. La comparación la tenemos con Jesús y Jesús con su gracia nos hace liberarnos de lo que nos hace daño.

Buena jornada para todos. Que seamos distinguidos entre la multitud por quienes tratan de ser misericordiosos como lo es Dios con nosotros.

sábado, 16 de marzo de 2019

Mateo 5,43-48. AMAR A LOS ENEMIGOS



Jesús dijo a sus discípulos: 

Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.
Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores;
así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.
Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos?
Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos?
Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.
  
Palabra del Señor



Uf, otra exigencia a sus discípulos. Nada más ni nada menos que AMAR A LOS ENEMIGOS…parece una exigencia ridícula. Que alguien nos mande amar  a una persona es complicado. No se puede mandar el amor. ¿Alguien puede obligarnos a sentir afecto por otra persona? ¿Jesús puede obligarnos a hacer eso? y peor aún: ¡a nuestros enemigos!



Es que  nosotros en castellano, usamos una misma palabra AMAR  cualquiera sea el sentimiento al que nos queramos referir. En la lengua griega, en que fueron escritos los evangelios,  existen cuatro verbos distintos para  decir amar y eso nos aclara mucho el panorama, aunque no nos exime de la responsabilidad.



El amor en pareja es único, habla del afecto pasional y atracción mutua. Alude al amor placentero…


El amor entre padres e hijos, único, sin explicación. En algunos casos, lamentables, distorsionado totalmente, a veces por no saber cómo amar o demostrar el amor, a veces porque cada uno anda en sus cosas y no le dan importancia al que vive en la misma casa, a veces  amores no correspondidos por heridas causadas u ocasionadas…



El amor entre amigos , el filia, traducido mejor por “querer”. Es un amor también que se da sin buscarlo, un afecto que nos une a otros y otras, a quienes se termina considerando hermanos que la vida misma nos da.



Y el último: el ágape, amor de caridad, de benevolencia, de buena voluntad, amor de dar y mantenerse dando sin esperar que se le devuelva nada. Totalmente desinteresado, abnegado.
No importa lo que la otra persona pueda hacer o hacernos. No importan la forma que nos trate.
No es un amor que nos obligue a “sentir algo” sino a “hacer algo”.

Es un amor racional, que sale de la mente más que del corazón.

 Un amor de decisión: decido amar a alguien o a todos . Me levanto y digo : ¡hoy ,salgo decidido a amar! Y en ese alguien o en ese todo, entran aquellos que llamamos enemigos, o aquellos que nos hacen o hicieron mal o daño, o aquellos que ponen piedras en nuestras vidas, o aquellos que nos insultan o agravian



Jesús no nos pide que amemos a estos de la misma manera que amamos a papá, mamá, novia o novio, esposa o esposo, hijos abuelos, amigos del alma. No pretende que sintamos el mismo afecto. Si fuera así, nos pediría algo casi imposible de cumplir. El ágape, es una decisión, son actitudes.  Es un amor que no obliga a sentir aprecio por quien nos ha ofendido, ni devolver la amistad a quien nos ha traicionado. Lo que nos pide es tener actitudes de servicio incluso con quien algún día nos ofendió.



También en este término nos invita a tener actitudes amorosas con quienes nos rodean. Otro sería el mundo, el nuestro, el pequeño , el del metro cuadrado, si todos nos decidiéramos , como nos manda Jesús a amar con este amor de caridad, con este ágape, tan necesario para nuestra sociedad. Ojalá que hoy salgamos decidimos a amar así, sin importar lo que los otros hagan.



Amar a los que solo nos aman, no nos da méritos especiales. Eso lo hacen todos pues es lo que sale del corazón, de la “química” , del afecto. Amar a la manera de Jesús, es nuestro sello distintivo.

Buena jornada para todos.

viernes, 15 de marzo de 2019

Mateo 5,20-26. JUSTICIA SUPERIOR




Jesús dijo a sus discípulos: 

Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.

Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No matarás, y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal.

Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego.
Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti,
deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda.

Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso.

Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.

Palabra del Señor



Otra vez a sus discípulos. Parece poco político Jesús, pues si fuera más, no les exigiría tanto y les prometería un futuro tranquilo, mejor que el pasado, de poco esfuerzo. Hoy les dice, como tantas veces, que deben (debemos) ser distintos y, por supuesto, mejores que los que el mundo tiene por buenos o de los parámetros de “buena persona” que da el mundo.



Les dice esto de la ira,  como reafirmando que Él, Dios, ve el corazón. Pero también nos dice que es necesario cambiar, no tan solo para que Dios nos vea bien, sino para que nuestra relación con los demás sea más equilibrada, en paz, que busquemos sobre todo eso, la paz, en un mundo que se convulsiona seguido y que cualquier chispita enciende un fuego imposible de apagar.




También nosotros  nos hemos empecinado a vivir una moral de actos, entonces somos personas honorables porque no matamos a nadie, no robamos entrando por las noches a  saquear  un lugar, no tenemos ningún acto de infidelidad, no insultamos…pero hay actitudes , hay pensamientos, hay deseos, que no corregimos y que a la corta o a la larga, fluyen y se dejan ver. Si, no insultamos  a nadie, no golpeamos a nadie, pero en el corazón radica un deseo de mal hacia alguien, un deseo de venganza, una rabia contenida, que hacen daño y mucho a uno mismo.



La ira, el enojo, a veces puede ser como  una llama que prende un pasto seco: se inflama rápidamente, y también rápidamente se consume.

 Pero también hay una ira de larga vida, en que uno se llena de rabia, la mantiene caliente, la cultiva.  Toda ira está mal, y peor aun la que se cultiva, la que no se quiere olvidar la que se niega a pacificar, la que busca venganza. No podemos llamarnos cristianos, si perdemos los estribos con cualquier ofensa personal o social que tengamos.

La ira de arrebato, es mala, porque nos saca de eje. Pero una ira, que se tiene tiempo de calmar y no se hace, una ira que se planifica, que se escribe en una red social donde se supone que al escribirla la vamos pensando y por lo tanto nos da tiempo a razonar, una ira que se manifiesta en palabras hirientes que lastiman más que un golpe, nos hace salir y mucho del camino de Jesús.
Una ira que puede o no convertirse en insultos.  El desprecio, tratar a la otra persona como si fuera uno de menor calidad. El desprecio surge del orgullo, de la posición económica o social, o. Nos hace decir cosas muy malas a los demás.

Nunca decir cosas de la que luego debamos arrepentirnos, es una premisa.  A veces en momentos de mucho enojo,  decimos palabras ofensivas que muchas veces no expresan lo que sentimos.  Podremos derribar a una persona de una sola vez, con golpes o violencia. Como si a una puerta uno le da un golpe seco con el puño. Pero podemos destruirla de a poco con palabras ofensivas, que duelen, que lastiman, como si  esa misma puerta usamos de blanco para pequeños dardos que tiramos sobre ella… al sacar los dardos, la encontraremos toda pinchada, llena de agujeros, lastimada igual que con un puñetazo.


También nos habla de la ofrenda al altar.  Si “te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti”… Jesús no nos dice que si nosotros tenemos algo contra el hermano, dice que si alguien tiene queja contra nosotros… necesitamos primero, purificar  nuestra conducta antes que pretender enderezar la vida de los demás.

y no podemos estar en paz con Dios a menos que lo estemos con nuestros semejantes, no podemos esperar el perdón a menos que hayamos perdonado a los que nos ofenden  o que por lo menos hayamos hecho todo lo posible para evitar consecuencias. Algunas veces no sabemos por qué hay como una barrera entre nosotros y Dios, como que nuestras oraciones  parecen no ser escuchadas. Quizás sea porque hemos levantado esa barrera al estar mal con nuestros hermanos, porque hemos ofendido a alguien, porque dijimos cosas de las que estamos arrepentidos pero no le dijimos al que ofendimos…

Que Dios nos de fortaleza para ser cristianos de verdad o sea discípulos.

Buena jornada para todos.