sábado, 15 de junio de 2019

Mateo 5,33-37. NO JUREN DE NINGÚN MODO


Jesús dijo a sus discípulos: 
Ustedes han oído también que se dijo a los antepasados: "No jurarás falsamente, y cumplirás los juramentos hechos al Señor". Pero yo les digo que no juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios, ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la Ciudad del gran Rey.
No jures tampoco por tu cabeza, porque no puedes convertir en blanco o negro uno solo de tus cabellos. Cuando ustedes digan «sí», que sea sí, y cuando digan «no», que sea no. Todo lo que se dice de más, viene del Maligno.
Palabra del Señor


Enseñanzas que tenían en la antigüedad y que vienen  bien recordar: el mundo se mantiene en pie sobre tres cosas, la  justicia, la verdad y la paz.  La verdad, que debe ser verdad interior para transformarse en verdad comunitaria. Jesús les reprocha que se ponga a Dios en las transacciones. Lejos de tener que poner a Dios en algunas cuestiones para que alguien nos crea, nos dice que Dios debe estar en todas las transacciones, no se le puede excluir de ninguna.

Así en lo que prometemos, como en la vida misma. No podemos dividir la vida en compartimientos cerrados, estancos, en algunos de los cuales no entra Dios. No podemos ser cristianos de domingo y después de lunes a sábados estamos metidos en la telaraña de la mediocridad o somos fieles seguidores del relativismo a los que todo les va, donde no hay bueno o malo, donde todo es relativo. Por más que evitemos a Dios en algunos lugares, él esta, sabe de lo nuestro, nuestra manera de pensar, no escucha cuando rezamos en su nombre solamente, escucha todo. Nosotros no deberíamos ponernos en presencia del Señor solo cuando rezamos, pues siempre tendríamos que estar en su presencia. Entonces si , cada acto de nuestra vida será honrado, fiel, sincero, veraz y no necesitaríamos tantos documentos firmados, pagares, contratos sellados , garantes para apoyar lo que firmamos…

San clemente de Alejandría, siendo maestro  insistía a los cristianos, en aquellos años cercanos a los tiempos de Jesús, (falleció hacia el año 215) que debían vivir de tal manera y demostrar el carácter , que a nadie se le ocurriera nunca exigirles un juramento. Lo ideal es que una persona nunca necesite un juramento para reforzar o garantizar la verdad de lo que se diga. Su carácter, su manera de vivir, debería hacer totalmente innecesario un juramento.

Pero, la vida, las circunstancias, hacen que deba haber juramentos.
Si el mundo fuera más honesto,  capaz no hace falta tanto. Si fuéramos más honestos, el carácter de la persona nos haría obviar el juramento. Si fuéramos más honestos, no nos pedirían que juremos decir la verdad y solo la verdad, en un juicio, si fuéramos más honestos, nuestras relaciones con los cercanos, no estarían  bañadas por la mentira, por la excusa, por la doble vida, nuestras oficinas serían  sin vidrios que separan de los demás, pues no habría nada que ocultar .
Si no existiera el mal,  no harían falta tomar juramentos
Jesús, hoy, a nosotros nos da dos obligaciones: la primera, es la de ser  tal persona que los demás vean en nosotros nuestra bondad, transparente y no nos exijan nunca un juramento. Que solo baste nuestra palabra y sobre todo nuestra vida como garante. Por supuesto que algo debemos refrendar con nuestra firma. No solo porque la otra persona debe sentirse seguro de lo que prometemos y también, porque nosotros estamos sometidos a las mismas reglas de común de la gente y en algún momento podemos salir del camino y fallar a un compromiso. Lo ideal sería aquello primero, ¿verdad?

 Y la otra, ser misioneros de la verdad, de tal manera que la falsedad y la infidelidad sean eliminadas en la sociedad y ya no hagan falta los juramentos…
Que nuestra forma de hablar vaya en concordancia con nuestra vida. Ojalá que ya estemos en el camino de la primera de las obligaciones y que nuestro lenguaje sea SI o NO, y los demás nos crean.
Buena jornada

viernes, 14 de junio de 2019

Mateo 5,27-32. NO COMETERÁS ADULTERIO


Jesús dijo a sus discípulos: 
Ustedes han oído que se dijo: "No cometerás adulterio".
Pero yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Si tu ojo derecho es para ti una ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena. Y si tu mano derecha es para ti una ocasión de pecado, córtala y arrójala lejos de ti; es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena.
También se dijo: "El que se divorcia de su mujer, debe darle una declaración de divorcio". Pero yo les digo: El que se divorcia de su mujer, excepto en caso de unión ilegal, la expone a cometer adulterio; y el que se casa con una mujer abandonada por su marido, comete adulterio.
Palabra del Señor

Los maestros de los judíos tenían una opinión muy seria del adulterio y creían que las partes intervinientes debían ser castigadas con la muerte. Pero Jesús va más allá, y dice que no solo es delito a los ojos de Dios, la acción misma, sino el pensamiento prohibido. Seguramente en ese
pensamiento prohibido  también se regocijarían aquellos juzgadores de adúlteros, como los que corrieron a la mujer que se refugió algún día detrás de las espaldas amplias y bondadosas de Jesús.

No solo es la mala acción prohibida, sino también el pensamiento prohibido. Es el que mira a una mujer o un varón, con la intención de aprovecharse de ella o él. Es el que usa sus ojos deliberadamente para despertar la concupiscencia, estimulando pasiones prohibidas. Muchos al escuchar la palabra “prohibido”, sienten una repulsión  pues creen que nada es prohibido, que eso es parte de una sociedad castradora que pone límites donde no debe sin autoridad moral para hacerlo… pero aquí lo vemos a Jesús, diciendo esta verdad.

Y hoy la cosa corre para ambos sexos, pues  con la dosis de erotismo que se alimenta la sociedad, hay una carrera palmo a palmo para ver quien seduce y se deja seducir por el otro.

Hay un deseo interior, del que el adulterio solo es el fruto.

El mundo, tentador en este sentido, ofrece una paleta de oportunidades : libros, películas, series televisivas, internet, y por supuesto, las redes sociales que hasta en el más pequeño de los aparatos conviven lecciones de moral y apología de la pornografía o prostitución.  Jesús hoy condena a quien deliberadamente usa  sus ojos para estimular sus deseos.


Por eso nos da este remedio quirúrgico para el alma: lo que cause  o que seduzca al pecado debe ser eliminado totalmente de la vida.

Es que debemos eliminar de nuestra vida, sin sentimentalismos, aquello que sirva para seducirnos al pecado: un hábito, una costumbre, una relación, un placer que podría acabar  por arruinar nuestra salud física o moral e incluso de relación o familiar.

Para aquellos que quieran salir de esto, porque se dan cuenta que Jesús tiene razón, ya que no solo es malo porque es prohibido, sino porque lleva a destruir vidas y familias, quedan algunos consejos, que ayudan:
  • Primero. Para evitar pensamientos así, es necesario  ocuparse de cosas que llenen nuestra mente , concentrándonos en los demás, en sus problemas, en sus  necesidades. La cura real de los malos pensamientos, sean estos o cualquiera, se consigue consagrándose a las buenas acciones.
  • Segundo: llenar la mente de buenos pensamientos. La manera de evitar los malos pensamientos es pensar en otra cosa.

Recordemos aquella historia que nos ayuda a reflexionar:
Un viejo indio decía a su  nieto: «Me siento como si tuviera dos lobos peleando en mi corazón. Uno de los dos es un lobo enojado, violento y vengador. El otro está lleno de amor y compasión.»
El nieto preguntó: «Abuelo, dime ¿cuál de los dos ganará la pelea en tu corazón?»
EL abuelo contestó: «Aquel que yo alimente» 
Hoy sabemos que tantos conflictos, tantas adicciones, tanta concupiscencia, no solo están causados por lo que ocurre exteriormente sino por el monologo que día tras día enviamos a nuestro interior.  Y recordemos entonces que hay un deseo interior, del que el adulterio solo es el fruto.

Poner blanco sobre negro, buenos pensamientos sobre malos, limpiar el corazón, hacer acciones honestas y buenas, una a una, día a día… gran tarea para hoy.
Buena jornada para todos.

jueves, 13 de junio de 2019

Mateo 5,20-26. "LES ASEGURO..."


Jesús dijo a sus discípulos 
Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.
Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: "No matarás", y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal. Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego.
Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.
Palabra del Señor

Les aseguro, comienza diciéndoles… hay una especie de poder que se sentía cuando Jesús hablaba, una autoridad que era evidente en su forma de hablar. No era político, ni gobernante, pero se notaba en su presencia. No decía: yo pienso,… a mi me parece…, capaz que… decía: les aseguro, o sea es si o si.

Así decía que todo hombre o mujer es lo que es delante de Dios que es el que ve todo el corazón. Y eso nos impulsa a la conversión permanente pues no se trata solo de no cometer un pecado, sino transformar nuestros pensamiento, nuestros sentimientos de tal manera que ya no deseemos el mal que cometemos.

No solo es necesario no golpear a nadie, sino no sentir el deseo prohibido de pegarle por lo que molesta o hiere. Y así.

Para el mundo una persona es buena si no hace nunca lo que está prohibido. El mundo no juzga los pensamientos, pero para el nivel de Jesús, la vara de Jesús, una persona es buena cuando ni siquiera desea hacer lo prohibido.
Es como si todos tuviéramos una personalidad dividida. San pablo nos decía:

 Pero entonces, no soy yo quien hace eso, sino el pecado que reside en mí, porque sé que nada bueno hay en mí, es decir, en mi carne. En efecto, el deseo de hacer el bien está a mi alcance, pero no el realizarlo. Y así, no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. Pero cuando hago lo que no quiero, no soy yo quien lo hace, sino el pecado que reside en mí.(Rom. 7, 17-20). 

Platón decía que el alma parecía como esos carros romanos (auriga) con dos caballos. Uno era dócil y obediente a las riendas y a las palabras de mando, el otro, salvaje, rebelde. El nombre de un caballo era Razón, el del otro era Pasión. La vida siempre debe ser llevada por la razón y las pasiones, o las pasiones y la razón pues siempre hay conflicto entre las pasiones y sus exigencias  y el control de la razón. Nunca, las pasiones deberían tomar control de nuestra vida. Por eso hay que trabajar siempre, convertirnos cada día (de eso se trata), pues cada uno de nosotros, en mayor o menor medida, tenemos algo de esto, y nuestros pensamientos los conoce Dios, y Él sabe muy bien lo que somos.

A veces cuando confesamos algo por ejemplo, decimos los actos malos que hicimos, pero no todo aquel sentimiento que produjo esos actos. Hacemos moral de actos y no de actitudes.

Con el caso de la violencia hacia los demás, tenemos un ejemplo. Eso de irritarse con el hermano. Una irritación que puede ser sencilla, como una llama que prende un grupito de ramas secas, se prende y se apaga, así como viene se va. Y está la otra irritación o ira, esa que se teje en el tiempo, que busca venganza, que se alimenta, que lamentablemente se cultiva, que va comiendo el corazón de a poco, que es un motor de mala energía …

Tanto aquella como ésta, están mal, pero quizás la primera puedo combatirla con cambios de hábitos en mi forma de ser. La otra, hay que limpiar pronto antes que nos actúe en contra.


El que  insulta, dice el Señor. Aquel que con desprecio, trata mal a su hermano.  Es como decirle idiota sin sentido, tonto, imbécil,  mirarlo desde arriba y considerarse uno superior con capacidad para denigrar y humillar a la otra persona. Desprecio que se da por una cuestión de  color de piel, o posición económica o social, desprecio que hasta se da por conocimiento, estudios realizados, o por inteligencia. No deberíamos mirar con desprecio a ninguna persona por la que Cristo también entregó su vida. …

Peor aún el que maldice, el que desea el mal a alguien, el que se empecina en destruir el nombre y la reputación de alguien, el que mancha el buen nombre del hermano.

 Jesús, nos da este mensaje de esfuerzo y lucha, que siempre es positivo para nosotros, pues habla de personas que si logramos hacerlo, nos dominamos a nosotros mismos y somos libres y no dejamos que nadie  ni nada( la rabia, el odio, la sed de venganza) decidan por nosotros, nos hacemos más libres y miramos SIEMPRE para adelante.

Que si cuando vamos al altar, nos damos cuenta que alguien tiene una queja contra nosotros, que volvamos  los pasos y primero vamos  a reconciliarnos, pedir perdón o perdonar.

No podemos estar en paz con Dios a menos que estemos en paz con nuestros iguales. A veces no sabemos porque  existen barreras imaginarias entre Dios y nosotros. Sentimos o decimos: Dios no nos escucha, Dios no está, Dios, es ausente…quizás la razón sea que nosotros mismos hemos levantado una barrera al estar sin paz con nuestros semejantes  o porque hemos ofendido a alguien y no hicimos nada para remediar o rectificar…

Es hora de bajar barreras, abrazar, perdonar, pedir perdón, es hora de abrazarnos a Dios, lo necesitamos.

Buena jornada.

miércoles, 12 de junio de 2019

Mateo 5,17-19. DAR CUMPLIMIENTO A LA LEY



Jesús dijo a sus discípulos: 
No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice.
 El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.
Palabra del Señor



Jesús  hoy se muestra fuertemente con el poder de Dios. “les aseguro” dice. En otras traducciones dirá: “en verdad les digo”. Hoy habla como Señor. Y habla de la ley y los profetas.

Pero ¿que era la ley?.
·         Lo entendían por los diez mandamientos,
·         lo usaban en relación a los primeros cinco libros del Pentateuco,
·         Usaban la frase La ley y los profetas para referirse  a toda la escritura, el antiguo testamento,
·         y la usaban con el sentido de la ley oral trasmitida de generación en generación.


Pero esto era muy complicado… Desde un primero momento, aumentaron reglas y normas a esa ley para que nada quede al libre pensamiento. Por ejemplo, la ley decía que el sábado no debe hacerse ningún trabajo, pero ¿Qué es un trabajo?, y comenzaron a desmenuzar tanto cada cosa que significa “trabajo” que  la religión se les volvió un legalismo de reglas y normas insignificantes.
Muchas veces Jesús dijo que esa ley, escrita en 613 preceptos, ataba al hombre, no le dejaba en libertad, no le permitía por ejemplo sanar una persona en sábado porque era malo porque sanar era trabajar, porque el enfermo sanado no podía llevar su camilla porque eso era un trabajo, y así una telaraña de formulaciones que no ayudaban a ser mejores, más justos y buenos.

Un fariseo que era Doctor de la ley, alguna vez le preguntará a Jesús cual era el más importante de los mandamientos. Tenían un problema con resumir la ley a todo aquello que Dios quería…

 Tanto ayer como hoy, es que debemos volver la vista atrás y llegar hasta esos mandamientos dictados por Dios, entregado a Moisés para el pueblo peregrino de entonces y el pueblo peregrino de hoy…


Ellos son la esencia de toda ley, y en ellos la esencia la podemos resumir aun más: reverencia  a Dios, respeto al hombre, origen de toda ley, de todo  principio humano, de toda norma de convivencia. Reverencia a Dios, el nombre de Dios, el día de Dios…respeto a los padres, a los hermanos, a las propiedades, a las cosas, la verdad, el buen nombre, la vida y por uno mismo para que los malos pensamientos no puedan dominar nuestra vida.

Como sociedad, nos damos cuenta que nos afanamos bien o mal en respetar al ser humano, pero no nos interesa la reverencia debida al Dios creador de todo…y así nos va, porque muchas veces  creemos que al hombre hay que amarlo solo porque es un igual y cuando esa igualdad se vuelve injusticia, se acaba todo respeto. Perder el sentido de la reverencia a Dios, es no tener un apoyo cierto para amar a los demás.

Lo mismo nos pasa en todos y cada uno de los grupos pequeños en que nos movemos: trabajo, amigos. También en la familia. La base debería ser el respeto entre todos, que cada uno cumpla su rol, que cada uno brinde su amor para realizar cada acto, pero ¿y Dios?...
Y  en lo personal  ¿cómo estamos llevando esto adelante? . El tiempo de Dios, ¿se lo damos? La reverencia  a Dios ¿se la damos? ¿es Dios el Señor de nuestra vida? ¿Amamos a Dios sobre todas las cosas, sobre todas las personas, sobre cada decisión, sobre cada trabajo, sobre cada actividad de mi vida? ¿Dedicamos ese tiempo para estar a solas con Él, hablarle como un amigo, escucharle, dejarle hablar?


Y el respeto a los demás, incluso antes de amar a los demás. Respetar a los demás, darles su lugar, su tiempo, escuchar con atención, hablar cuando haga falta, no gritar, no insultar, no maltratar. Respetar la vida desde el inicio, ayudar a encontrar el camino, pedir perdón, perdonar, cuidar el buen nombre de los demás, no calumniar, injuriar o difamar, no hacerse socio de la mentira …respetar, siempre respetar.


Y todo esto enmarcado por el amor. De nada sirve reverenciar el nombre de Dios si lo hacemos solo de la boca para afuera. De nada sirve respetar al hermano, si eso es de boca para afuera, con una actitud demagógica más que cristiana.

La reverencia y el respeto no consiste en obedecer una multitud de reglas mezquinas, en sacrificios…consiste en la misericordia. No consiste en legalismo, ni doctrinas, consiste en el amor, amoldando nuestra vida a las exigencias del amor y no siendo una sucesión de normas negativas del “no se debe”. Amemos y con eso estamos cumpliendo la ley. Aquella ley, como toda ley tiene un marco que regula: de aquí para allá, te podes mover sin problemas… la Ley del amor de Dios NO TIENE LIMITES. Nunca terminamos de dar  amor, por eso ellos creían que cumpliendo aquella ley ya estaba bien, con la Ley del amor , no hay límites, siempre nos quedamos cortos, porque Dios nos amo primero, y por ese amor vale la pena jugarse e imitar aunque siempre nos falte un montón.


Buena jornada para todos.

martes, 11 de junio de 2019

Mateo 10,7-13. PROCLAMAR , HACER Y CONFIAR



Jesús dijo a sus apóstoles:


Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca.
Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente.
No lleven encima oro ni plata, ni monedas, ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento.
Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir. Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella. Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes.
Palabra del Señor


Por el camino… no hay que esperar llegar al destino fijado para recién proclamar el mensaje.

En el camino, ya vamos anunciando.

En la vida misma debemos ser todo eso que nos pide el Señor: auténticos, coherentes...

 En el camino, en la vida misma, no es cuestión de esperar que estemos bien económicamente para recién hacer algo nuevo o proclamar, no esperar a que los hijos sean grandes, o cuando tengamos nuestra casa, o cuando me reciba, o cuando… las mejores energías la más grande pasión también debemos ponerla en esto de proclamar el reino de Dios entre nosotros. 


Proclamar,  decir una cosa en voz alta y públicamente,  como dice el diccionario: ¡el reino esta cerca, Jesús está cerca, nos ama!. Siempre hay esperanza, no te sientas solo, Dios te ama, todo tiene solución, Dios está contigo por más mal que hayas hecho, siempre hay una nueva oportunidad, Jesús te busca, necesita que abras las puertas del corazón y él hace el resto… anunciar eso, que el reino de los cielos, esta tan cerca de nosotros que lo podemos tocar.



Les mandaba y nos manda, no solo a proclamar, sino hacer:

Curen, sanen a los enfermos… la palabra que se usa para enfermos en el evangelio es bastante sugestiva. Nos habla de ser o estar débil. Cristo fortalece la voluntad débil,  fortalece la débil resistencia,  da fuerza al que no tiene fuerzas para luchar… o en otras palabras, ayuden les dice a sus apóstoles de aquel tiempo y de hoy, a fortalecer a los débiles, fortifiquen la resistencia débil, den fuerzas para luchar a los que están medio caídos, ayuden a afirmar la vida, los criterios a aquellos que están dudando. Cristo es la fuerza que sacude nuestra debilidad humana. Cristo nos ayuda,  a ser fuertes en las tentaciones de todo tipo: más grande nuestra debilidad, más grande es su fortaleza. Es como que dijera: ¿Quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón… y ese corazón de Jesús es el tuyo y el mío que quiere que pongamos para ayudar a los más vulnerables de la sociedad.


Resuciten a los muertos… no serán los muertos físicamente. Pero hay muchos (ojalá que no nosotros) los que viven muertos  por el pecado, con su voluntad quebrada, con sus ojos cegados a Dios, ciegos a la bondad, muertos a la misericordia… nosotros podemos ayudar a Jesús en esto de resucitar a esos muertos. Cuando Jesús llega a una persona, la resucita en la bondad que el pecado había matado
No son muertos los que en dulce calma, la paz disfrutan de la tumba fría…muertos son los que tienen muerta el alma y viven todavía, dice la poesía tan antigua y real.


Purifiquen a los leprosos, dice. Los leprosos sabemos que eran los impuros, los excluidos, los que estaban aislados a causa de su impureza.
 Nos pide el Señor, que ayudemos a purificar aquellas personas o instituciones, o familias, o lugares contaminados por la impureza. Ahí en el hogar,  sacar todo aquello que impurifica nuestras relaciones, en nuestro matrimonio, noviazgo,  hasta sacar de la hora de la comida, cuando compartimos entre todos, el televisor , el celular, la tablet o todo aquello que distrae, que arruina el dialogo, la convivencia.  Muchos lugares que están infectados de corrupción, de infidelidades, de falta de valores, de falta de cultura de trabajo, que hay que ayudar al Señor a purificar, con nuestra palabra pero por sobre todo con nuestro ejemplo. Jesús es un antiséptico divino, si estamos todos los días tomando de Él, alimentándonos con su palabra, recibiéndolo en la eucaristía, orando como con un amigo, podremos purificar  nuestra vida y la de los demás, de tantos vicios y malos hábitos que la sociedad nos induce a tener.


Expulsen demonios, dice Jesús. Hay personas que están poseídas por un espíritu del mal. El mal suele ejercer una fascinación esclavizante sobre el mundo, sobre las personas en particular. Pero Dios, su amor,  es más fuerte. Cuando estamos del lado del amor, somos más fuertes que cualquier mal. Hay que dar la batalla del bien. No nos puede ganar el mal. Se trata de luchar, de hacer el bien, de desear el bien, de rezar fuertemente para que el bien triunfe sobre tantas realidades humanas que nos afectan. Se puede. Con Dios no hay imposibles. Si el diablo aparece vestido de rojo, con tridente y cola, salimos corriendo de miedo…pero es astuto, se disfraza, y nos confunde. Que no perdamos entonces la capacidad para diferenciar el bien y el mal en el mundo.


No lleven encima oro ni plata, ni monedas, ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón, les decía Jesús.

 Difícil que para un viaje tan largo no vayan  bien equipados, pero les dijo que vayan confiando en la providencia, o sea que aprendan a confiar.

Confiar en Él siempre, en nuestra vida de cada día, al levantarnos, al ver a nuestros hijos crecer, al ver a nuestros hijos comenzar a volar en la vida,  al ir a evangelizar, al ir a hablar con alguien, al ir a buscar trabajo…confiar, plenamente en  Dios, sabiendo que es un papá bueno que siempre quiere lo mejor para nosotros, más todavía de lo que nosotros mismos queremos para nosotros.

Buena jornada para todos.

lunes, 10 de junio de 2019

Juan 19,25-27 MARIA MADRE LA IGLESIA



Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena.
Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien el amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo».
Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre». Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa
Palabra del Señor

Hoy celebramos la fiesta de maría Madre de la Iglesia. Y recordamos aquel momento de máxima entrega de Jesús, tanto de su vida física como entrega que nos hace a nosotros de su madre como Madre de todos, y madre de la Iglesia que comenzaba a gestarse ya , pero sin él presente en cuerpo. Ella estaría sentada cerca de los apóstoles, cerca de Pedro a quien ayudaría a tomar decisiones según la mentalidad de Jesús .¿ quien más podía entender del todo como ella, la mamá de Jesús, el pensamiento de su hijo?.
En san Juan, ahí al pie de la cruz, estamos todos. Hoy somos todos Juan, a quien Jesús entrega a su madre. Dice el evangelio que Juan, que no era huérfano pues estaba por ahí “la madre de le Zebedeos” , la llevo a su casa. Si ella hubiese tenido otros hijos, hubiera ido con ellos, pero no los tenía. Fue con Juan que generosamente la recibió en casa. Ella quedó esperando también la resurrección de su hijo, y fue para los apóstoles después de la muerte de Jesús, un gran apoyo, un gran consuelo, una persona donde podían aprender de Jesús y esperar el Espíritu santo que les fijara en la mente y el corazón lo que Jesús les había dicho.
Hoy ella viene a cada hogar, y si quieren a cada corazón que, como Juan, la recibe en casa. Hoy ella viene y se queda en la Iglesia y la protege de los enemigos exteriores e interiores que viven una vida alejada de su hijo Jesús. Hoy llega a la vida nuestra, con su ejemplo de paz, de servicialidad, de pureza, de sencillez de humildad para que cada uno de nosotros, imitándola , pueda parecerse en algo a Jesús.
En este tiempo que prevalece la orfandad espiritual, es bueno saber  que fuimos entregados a Maria como hijos, en la figura de Juan. Contamos con ella. Si la llamamos Madre de la Iglesia es porque asume el rol de mamá de los seguidores de su hijo. Ahí tienes a tu madre, nos dice Jesús a cada uno. Qué gran regalo, que gran don, que gran bendición. Contar con ella, es una gran noticia, sobre todo cuando nos sentimos solos, perseguidos o desesperanzados por las diversas circunstancias de la vida que enfrentamos.
A María le dijo: ahí tienes a tu hijo, no le dijo: ahí tienes a Juan. Podría haber sido Juan o cualquiera. Porque en Juan estamos cada uno de nosotros. A festejar a nuestra mamá del cielo, a llevarla a la casa que tanta falta hace.

Buena jornada para todos.

jueves, 6 de junio de 2019

juan 17,20-26. QUE TODOS SEAN UNO



Jesús levanto los ojos al cielo y oró diciendo: 
Padre,  No ruego solamente por ellos, sino también por los que, gracias a su palabra, creerán en mí. Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.
 Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno –yo en ellos y tú en mí– para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que tú me has enviado, y que yo los amé cómo tú me amaste.
 Padre, quiero que los que tú me diste estén conmigo donde yo esté, para que contemplen la gloria que me has dado, porque ya me amabas antes de la creación del mundo.
 Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te conocí, y ellos reconocieron que tú me enviaste. Les di a conocer tu Nombre, y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me amaste esté en ellos, y yo también esté en ellos».
Palabra del señor.


Algún día nos dijo que debemos amar al otro como a uno mismo y aunque parecía difícil, era solo el primer escalón.

Luego siguió poniéndonos otra meta: amar a los demás porque en ellos está Él, nos dijo: todo lo que hicieran al más pequeño de mis hermanos a mi me lo hacen…

Luego ya en la última cena, nos dijo: ámense unos a otros como yo los he amado…no hay amor mayor que dar la vida por los amigos y nos llamó AMIGOS.

Y al final, ¡esto!: Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.



El amor hecho unidad, el amor hecho manos unidas  para lograr la paz, la justicia, para que el mundo crea en la verdad, para que el mundo crea en la misericordia de Dios que todo ayuda a superar, incluso las diferencias entre nosotros. Pienso en ese grupo de apóstoles a los que con amabilidad y misericordia, Jesús fue moldeando hacia el bien y hacia el futuro que llegaría cuando Él ya no esté. Algunos nacionalistas entre ellos, otros que incluso trabajaron para aquellos que los nacionalistas  odiaban, como Mateo por ejemplo… y cada uno con lo suyo, con su simpleza o dureza, fueron poniendo la vida en común, para lograr la unidad. Para ellos pedía y como una verdad universal, pedía por cada uno de nosotros que en el tiempo veníamos a ocupar el lugar de cada uno de los discípulos que seguían a Jesús…necesitaba que todos estén unidos y por eso rezaba, pero nunca les perdió la confianza a pesar de sus identidades diferentes-


Es más fácil y más natural, vivir divididos que estar unidos. Es más fácil, disgregarse que congregarse. Por eso es que la unidad es un hecho sobrenatural,  que manifiesta una intervención sobrenatural, pero esa unidad no la hemos presentado al mundo, ni al gran mundo, ni al pequeño mundo de cada comunidad, barrio o ciudad.

 No es una unidad que se logra con la organización o la administración. Se logra  con la relación personal. La relación de Jesús y su padre es de amor entonces Jesús pedía y pide una unidad de amor entre nosotros porque le amamos a él o al menos eso decimos. A veces amamos más nuestro orgullo, o la organización o los puestitos de poder que podemos obtener. Y ese amor sabemos que es el ágape, un amor que no pasa tanto por la piel o la “química” sino por la decisión de amar sin importar lo que el otro haga. Entonces logramos ser a nuestra manera, elementos de unión entre los demás aunque a veces tengamos caracteres tan diferentes que chocan entre sí.

Hace un tiempo, el actor español  Pedro Alonso que protagoniza el rol de “Berlin” en la serie “la casa de papel”, llegó a Buenos Aires de visita. Quedó sorprendido por la “locura” diaria en la gran Urbe . hasta se dio cuenta de esa famosa “grieta” que separa tanto a los habitantes del país, que todo el tiempo confronta entre uno y otro, messi o Maradona, River o Boca, peronistas o no peronistas, pañuelos de distintos colores, siempre parece que tenemos que estar en una vereda u otra. Al final posteo en su cuenta social:



Y antes de tomar mí vuelo, decir GRACIAS.
Este país es un tesoro.
Y si tuviese que pedir aún una última cosa, aún después de todo lo que he recibido, diría.
Tomen la grieta y hagan lo que los orientales cuanto se les rompen los jarrones.
Calienten un poco de oro hasta licuarlo, y llenen con él la herida.
Para que no se olvide.
Nunca.
Pero al hacerlo, deje ya de ser retrato del dolor.
Y pase a formar parte del trabajo conjunto.
Y la belleza.

Grieta, desunión, disgregación, siempre tendremos,  porque hay una ley mal habida que dice: “divide y reinarás”… cuanto más desunidos, mejor para los que quieren destruir. Hasta en la misma Iglesia, cuanto logran dividir, entonces se logra que dejemos de hablar del amor, de los valores , de lo que importa, para tener que ocuparnos de cuestiones infinitamente menores que distraen nuestra atención, entonces hablamos de pastorales rotas, de movimientos peleados entre sí, de grupos que no toleran a otro, o grupos mas radicalizados y menos radicalizados… nos falta unidad, nos falta AMOR  como el oro para unir grietas, y por eso, el mundo se aleja de Dios, el mundo NO CREE.

Lo propio de nosotros los cristianos tendría que ser la unión. lo propio sería construir puentes para unir, soldar las grietas existentes con oro de amor y de gracia, sumar nunca restar, hablar bien del ausente, unir las partes, ser elemento de unión en mi casa y no de división o desunión con mis padres y hermanos metiendo cizaña en las relaciones, ser elementos de unión, tal como el eslabón de una cadena que unida , ayuda a movilizar,  ser unión con mis hermanos cristianos para que el mundo crea y no que por nuestra desunión, el mundo, ese organizado sin Dios, goce de buena salud, y se sienta fuerte y ganador.

Juan Pablo II, también en estas tierras argentinas, aquel corpus Cristi de 1982 cuando los combates en el atlántico sur estaban llegando a su fin, triste final para todos en la guerra de Malvinas. Traía un mensaje de paz, había estado días antes en Inglaterra, donde muchísimos jóvenes le transmitieron su mensaje de paz para los argentinos y él los traía junto a sus valijas esperanzadas en encontrar la paz entre los pueblos. Les dijo al final de aquella jornada a los jóvenes:

"No dejen que el odio marchite las energías generosas y la capacidad de entendimiento que todos llevan adentro. Hagan, con sus manos unidas, una cadena de unión más fuerte que las cadenas de la  guerra. Así serán jóvenes y preparadores de un futuro mejor; así serán cristianos"…

Que seamos uno para que el mundo crea. Y que podamos dar cumplimiento a esa oración de Jesús: Que todos sean uno, para que el mundo crea

Buena jornada para todos.

miércoles, 5 de junio de 2019

Juan 17,11b-19. "LIBRANOS DEL MAL"



Jesús levantó los ojos al cielo, y oró diciendo: 
Padre santo, cuida en tu Nombre a aquellos que me diste, para que sean uno, como nosotros. Mientras estaba con ellos, cuidaba en tu Nombre a los que me diste; yo los protegía y no se perdió ninguno de ellos, excepto el que debía perderse, para que se cumpliera la Escritura.
Pero ahora voy a ti, y digo esto estando en el mundo, para que mi gozo sea el de ellos y su gozo sea perfecto. Yo les comuniqué tu palabra, y el mundo los odió porque ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
No te pido que los saques del mundo, sino que los preserves del Maligno. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
 Conságralos en la verdad: tu palabra es verdad. Así como tú me enviaste al mundo, yo también los envío al mundo.
 Por ellos me consagro, para que también ellos sean consagrados en la verdad.

Palabra del Señor

El Señor, en la oración que hace en esa ultima cena previa a la entrega de su vida por nosotros, eleva los ojos al cielo, y pide profundamente por sus apóstoles, y como veremos más adelante, por todos los que serán sus apóstoles en cada tiempo y lugar.

Y no le pide a su padre que sacara a sus discípulos del mundo. no pidió evasión para sus discípulos, sino pidió victoria . El sabe de nuestras luchas.  Seguramente a Dios no le gusta el cristianismo que se esconde, que se mira el ombligo. “prefiero una Iglesia accidentada, por salir , que enferma por encierro” decía el santo padre, invitándonos a primerear, a involucrarnos, a acompañar…
Jesús pide al padre que no nos saque del mundo, sino que nos preserve del mal.

el mundo vive por pequeños submundos que se forman de manera natural: el submundo de la profesión, el submundo del futbol, el submundo de la droga, el submundo de los viajes y los viajeros, el submundo de los abogados, el submundo de cada grupo de redes sociales, de egresados, de whatsapp… y así podríamos seguir. A cada tiempo descubrimos esos submundos en que por una razón, estamos o no.


Lo malo sería hacer de nuestra vida cristiana un submundo, metidos todos en esto, ayudándonos solo entre nosotros, haciendo programas de radio solo para nosotros, juntándonos solo entre nosotros, dirigiendo mensajes desde internet, o de la radio, o desde un pulpito, solo para nosotros, alentándonos y convirtiéndonos nuevamente solo entre nosotros, organizando actividades espirituales, solo para nosotros. Esteremos haciendo (¿o acaso ya la estamos haciendo?) una iglesia auto referencial, pescamos en la pecera solamente, hasta nos peleamos entre nosotros para ver quien tiene el mejor Cristo, mientras que afuera, sigue el mal haciendo daño y mucho. Jesús no pidió al padre que nos sacara del mundo sino que nos libre del mal, no pidió que viviéramos en colonias encerradas, o que con la religión nos evadamos de nuestras responsabilidades, o que en las sacristías encontremos refugio a nuestra falta de comunicación o de valor para enfrentar la vida y sus problemas. 
El mal existe, claro que sí. Hoy nos los dice Jesús también. Pero a ese mal debemos combatir. No se trata de encerrarnos por miedo al mal, sino que fuertes en Jesús, busquemos triunfar…

Un chiste de nuestro niño Jaime

Seño, le tengo mucho miedo al “Malamén”. Decía nuestro niño travieso
La profesora se quedó pensativa y toda la clase en silencio…
 nunca he oído hablar de ese, ¿quién es? – preguntó la maestra.
Respondió: Yo tampoco sé quién es profesora, pero me temo que sea el ser más terrible que pueda pisar la tierra, su maldad es implacable y su legado de terror se esparcido por varias generaciones ya que todas las noches, mi Mamá, al final de sus oraciones, dice…no nos dejes caer en tentación y líbranos del “Malamén”.

Jesús pide que nos preserve del mal. Se trata de no buscarlo nosotros

En medio de las vueltas de la vida , debemos vivir nuestro cristianismo. Por supuesto que necesitamos orar, retirarnos a meditar, tomar fuerzas, cargar energías, pero eso no debería ser el  fin, sino el medio para conseguir vivir en el mundo sin morir en el intento. El cristianismo no se propone retirar a nadie de la vida, sino equiparlo para que viva mejor. No nos ofrece una vida en que no hay problemas ni se evaden responsabilidades.nos  ofrece luz y fuerza en la lucha, serenidad ante la adversidad, paz en medio de las tormentas.

Jesús pidió por la unidad de sus discípulos. Donde hay división, exclusividad, competencia entre iglesias o entre grupos de la misma Iglesia, entonces la causa del cristianismo está en peligro y esa oración bendita de Jesús, queda frustrada.
Es una oración a la que le hemos puesto demasiado trabas, demasiados peros y , por celos, por mezquindades, hemos hecho cada uno la suya creyendo que tenía siempre la verdad de Jesús depositada en sus paredes. Mientras tanto, la película de la vida sigue, el mal, ese que existe, arrastra a mas jóvenes a la droga, a mas adolescentes al suicidio, a más familias a la destrucción, a más personas a la desesperanza, al odio a la falta de sentido de la vida, a la soledad… y nosotros seguimos peleando por ver quién es el mejor y quien se sienta en el trono , quien gana… a veces en la vida cristiana, hacemos como el “juego de tronos” para ver quien llega en definitiva a sentarse en él.

Deberíamos pensar que podemos hacer para lograr la unidad. Cada uno primero desde su vida, después en círculos que se van abriendo alrededor para contagiar la unidad en los demás, deponiendo ambiciones personales. Tantas banderas detrás de las cuales nos refugiamos, tanta locura por llamarnos fanáticos de… nos hace perder de vista muchas veces la unidad. En casa, en el grupo, en la Comunidad en la que estoy, en la congregación, en la diócesis, en la ciudad, en la Iglesia.
Que podamos dar cumplimiento a la oración de Jesús, para que mundo crea.
Buena jornada para todos.

martes, 4 de junio de 2019

Juan 17,1-11a CONOCER A DIOS



Después de hablar así, Jesús levantó los ojos al cielo, diciendo: «Padre, ha llegado la hora: glorifica a tu Hijo para que el Hijo te glorifique a ti, ya que le diste autoridad sobre todos los hombres, para que él diera Vida eterna a todos los que tú les has dado.
Esta es la Vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a tu Enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste.
Ahora, Padre, glorifícame junto a ti, con la gloria que yo tenía contigo antes que el mundo existiera. Manifesté tu Nombre a los que separaste del mundo para confiármelos. Eran tuyos y me los diste, y ellos fueron fieles a tu palabra. Ahora saben que todo lo que me has dado viene de ti, porque les comuniqué las palabras que tú me diste: ellos han reconocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me enviaste.
Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste, porque son tuyos. Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío, y en ellos he sido glorificado. Ya no estoy más en el mundo, pero ellos están en él; y yo vuelvo a ti.
Palabra del Señor


¿Cuál es la vida eterna? Que te conozcan a ti, único Dios verdadero y a tu hijo Jesucristo.

Hay un conocimiento intelectual. En la antigüedad  , creían  en una multitud de dioses: la luna, el sol, tal planta, animales, amuletos… cada dios tenía una función, un destino. Con el tiempo llegan a conocer a Dios único y verdadero que supera todo , un Dios poderoso que está más allá de cada animal o amuleto, que no es vengativo, ni cruel, ni busca el mal del otro…es un Dios amor.

También con el tiempo, vemos cómo el mundo, entendiendo por mundo la sociedad humana que se organiza sin tener en cuenta a Dios, ha vuelto a poner los ojos en dioses, amuletos, pasiones desenfrenadas que las hacen dioses, odios que atribuyen a un dios inexistente y vengador. El mundo sigue aun hoy, teniendo dioses que movilizan el corazón, pero son dioses humanos, ídolos de plomo con pie de barro, que no satisfacen el deseo de vida eterna de los hombres.
A nosotros quizás nos pase de confiar en la suerte, en el juego, en cábalas, o someternos a dioses como el poder o el dinero o la moda o el cuidado excesivo del cuerpo. O confiar en “santos mundanos” que fueron leyenda por algún hecho que a veces no fueron tan santos ni mucho menos. Hay quienes incluso llegan a recurrir a algunos santos inventados  que ayudan, dicen,  hasta para robar , si fuera necesario matando con tan de salir airoso…


Hay en ese sentido, regreso a esa creencia en dioses , sin conocer al verdadero Dios, ese que es amor, misericordia, perdón, verdad, justicia. En muchos lugares hemos vuelto a vivir con la ley del más fuerte o del “ojo por ojo, diente por diente” y aun peor porque la venganza es mucho mayor que el mal recibido.

Al mundo entonces le falta ese otro conocimiento, del que habla Jesús. No solo es intelectual, o por la  mente y el estudio, es el conocimiento que procede de la experiencia, de la vivencia, de la presencia de un Dios vivo en lo más escondido del alma que acaba necesariamente en el amor.

Se da por la intimidad y la identidad del corazón, mente y alma.

El amor de la mamá  sabe cuando su hijo o hija está mal, con solo mirarlo. Intuye, porque ama. La madre sabe con solo mirar los ojos a sus hijos, qué le pasa, qué le duele, qué le afecta…conoce sin leer la mente, conoce desde el alma.
Conocer a Dios,  nos permite hallar el camino correcto, mirar a las personas con los ojos del Señor. Hablar con sus palabras, intuir con su corazón,  sentirnos una chispa divina, que proviene  del fuego sagrado de Dios, que tiene su misma esencia, y que inflama cada realidad con su vida, la vida de Dios.

Conocer a Dios, es no solo saber cómo es, sino también estar en los términos de la más íntima relación con Él. Tanto una como otra cosa, es lo que vino Jesús a traernos. Sin Él, seguiríamos tal vez hablando de un Dios lejano, ausente del dolor de los hijos…

Tener la vida eterna no es solo vivir para siempre, es vivir con la calidad de vida de Dios. La vida eterna es la vida de Dios. Entrar en ella es experimentar aun hoy, la majestuosidad, el esplendor el gozo y la paz de Dios. Comulgar, recibir su cuerpo es ya ir conociendo esta eternidad que nos promete


Jesús en su última cena,  reza por aquellos apóstoles y  también lo hace por vos y por mí. Personas que de una u otra manera, eligió para que lo ayudáramos. Podríamos decir: eso no es para mí … pero ¿cómo hace para llegar a cada rincón de nuestro mundo con la palabra? ¿whatsaap? ¿redes sociales?  ¿hojita del domingo? ¿libros cristianos? Si, si, todo ayuda, pero si no hay testimonio de cada uno, si no hay vida compartida, todo se hace irreal y lejano.

Cuando mostramos los valores, la esperanza, el amor a pesar de todo, cuando plantamos semillas de perdón, de misericordia, de paz, cuando buscamos el dialogo más que la confrontación, cuando nos dedicamos a sellar las grietas de la sociedad, cuando construimos puentes en vez de alambrados que separan, estamos dando testimonio. Y para eso basta conocer a Jesús, así como decíamos más arriba, y dejarnos guiar y llevar por el Espíritu Santo que nos da sabiduría para actuar aunque no seamos de tal o cual grupo de la Iglesia.


Hay siempre tiempo para comenzar. Es que con solo decir :”buen día” o “gracias” o preguntar el nombre al que limpia en el colegio o facultad, o al portero del edificio preguntarle por su familia, o comprometerse en la vida por ayudar a los jóvenes o niños a que encuentren a Jesús y su vida, o aportar lo poco o mucho que pueda en que alguien salga de su pobreza material o intelectual, con eso y mucho más, día a día podemos hacer algo , podemos ser apóstoles, enviados por Jesús a cada rincón donde vivimos y al que NO LLEGARÁ MÁS QUE MI VIDA. Somos apóstoles del nuevo tiempo y mi metro cuadrado depende de mí.

Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día