sábado, 20 de julio de 2019

Mateo 12,14-21. VINO A ANIMARNOS





En seguida los fariseos salieron y se confabularon para buscar la forma de acabar con él.
Al enterarse de esto, Jesús se alejó de allí. Muchos lo siguieron, y los curó a todos. Pero él les ordenó severamente que no lo dieran a conocer, para que se cumpliera lo anunciado por el profeta Isaías:
"Este es mi servidor, a quien elegí, mi muy querido, en quien tengo puesta mi predilección. Derramaré mi Espíritu sobre él y anunciará la justicia a las naciones. No discutirá ni gritará, y nadie oirá su voz en las plazas. No quebrará la caña doblada y no apagará la mecha humeante, hasta que haga triunfar la justicia; y las naciones pondrán la esperanza en su Nombre".
Palabra del Señor

Lo querían  matar, por hacer el bien. No era un delincuente, ni un agitador de masas en contra del poder de turno. Era un líder de almas, ES un líder de almas, que no le importa hacer un ejército, pero si le importa que sean legiones de personas convertidas al amor, fuerza revolucionaria si las hay, cuyas armas son el perdón, la paz, la misericordia, la oración. Todavía tenía mucho por hacer antes de la cruz,  por eso prohibía la publicidad de sus actos por la gente misma que anunciaba a otros lo que Él les había hecho de bien.
Alguien con esos poderes, produciría una revolución popular  y se perderían vidas innecesariamente. Jesús aun tenía que enseñar y enseñarnos que el mesianismo no era ni es un poder que aplasta  sino un servicio hasta entregar la propia vida,  que su corona no era una de Rey sino una de espinas, símbolo de entregar hasta su razón y su sangre por nosotros.


 Jesús no canoniza la violencia, ni la revolución de armas, ni la guerra, ni el grito o insulto. Tiene siempre esa actitud paciente y serena, solamente alterada cuando el pecado hace mella en el hombre y lo lastima.

Ya lo vemos hoy: ¿me persiguen? Me voy a otro lado donde pueda seguir haciendo el bien. ¿Tratan de acallarme? Mi voz seguirá en cada rincón porque llega al corazón de muchos y esos muchos siguen siendo la voz … ¿vengarme? No, nunca, no es mi ley.

No discutirá ni gritará, y nadie oirá su voz en las plazas.  Profetizaba de Él,  Isaías mucho tiempo antes.

Ayer un amigo, me mandaba una foto con una frase muy veraz. Hoy celebramos el día que el hombre por primera vez pisó suelo lunar. Cincuenta años pasaron.

 La frase dice: el hecho más grande de la humanidad, no es que el hombre haya pisado la luna, sino que el hijo de Dios haya pisado la tierra…


y cuanta verdad nos trae. Ese hecho impresionante  que llegó después de tantos intentos, de tanto dinero gastado, que fue visto por millones de espectadores de todo el mundo, no puede aun superar que Jesús, Dios mismo, el creador de todo lo que vemos y lo que no, de todo el maravilloso mundo de constelaciones, de millones de soles, uno de los cuales es el nuestro… ese mismo Dios, pisó nuestra pobre e insignificante tierra para esto, para animar, para salvar, para rescatarnos del dolor del pecado y de la muerte.


No quebrará la caña doblada y no apagará la mecha humeante… .  la caña es una planta tierna, que se dobla fácilmente cuando los vientos fuertes o las aguas ligeras la golpean. Sin embargo, la caña puede doblarse hasta cierto punto en que finalmente se rompe y es llevada por la corriente. La caña era utilizada para hacer instrumentos de vientos y si una se cascaba, se rompía, ya nos servía y era arrojada a las aguas… muchas veces estamos “cascados”, casi quebrados, no servimos como instrumentos, fallamos, le fallamos al amor ¿Qué hace Jesús? ¿Nos abandona? No, aun cree en nosotros, en vos y en mi, restituye la firmeza, nos da paz, cree en nosotros, nos ama…


Los hogares israelitas se iluminaban con pequeñas lámparas de aceite. Una mecha de fibras de lino flotaba en el aceite y daba luz a la casa. Esa mecha con el tiempo, se carbonizaba soltando un olor nauseabundo y debilitando la luz de la lámpara, por tanto, se necesitaba una limpieza periódica y un arreglo del pabilo para que la lámpara continuara alumbrando… cuando nos estamos quedando sin luz, estamos casi apagados, sin fuerzas, hemos olvidado en el camino eso de ser luz, el aceite se acaba, Jesús no moja sus dedos y apaga el pabilo… llena nuestra vida de aceite nuevamente, nos da fuerzas, nos restituye la salud del alma…


Jesús vino a salvar, no a condenar. Vino a enderezar la caña doblada, no vino a darle un toque final para que se quiebre y no sirva más. Vino a reavivar la luz de los corazones. No a apagar para siempre lo que queda de pasión por sus cosas


Hoy, en muchos lugares celebramos el día del Amigo, porque según el que lo impulsó, tras la llegada del hombre a la luna,  los habitantes de todo el planeta, dejamos de pelearnos por un momento y todos nos abrazamos para festejar.  Hoy vemos  a Jesús como amigo verdadero, de esos que levantan, que ayudan, que animan, que sostienen.


El amigo, el verdadero amigo…


Una noche soñé que caminaba por la playa con Dios. Durante la caminata, muchas escenas de mi vida se iban proyectando en la pantalla del cielo.
Con cada escena que pasaba notaba que unas huellas de pies se formaban en la arena: unas eran las mías y las otras eran de Dios.
A veces aparecían dos pares de huellas y a veces un solo par. Esto me preocupó mucho porque pude notar que, durante las escenas que reflejaban las etapas más tristes de mi vida, cuando me sentía apenado, angustiado y derrotado, solamente había un par de huellas en la arena. Entonces, le dije a Dios:
“Señor, Tú me prometiste que si te seguía,  siempre caminarías a mi lado. Sin embargo, he notado que en los momentos más difíciles de mi vida, había sólo un par de huellas en la arena. ¿Por qué, cuándo más te necesité, no caminaste a mi lado?.
Jesús Él me respondió:
“Querido. Yo te amo infinitamente y jamás te abandonaría en los momentos difíciles. Cuando viste en la arena sólo un par de pisadas es porque yo te cargaba en mis brazos…”. (Cuento anónimo que podría haber sido escrito por cada uno de nosotros)


Nadie nos ama como Él.


Buena jornada, feliz día del amigo

viernes, 19 de julio de 2019

Mateo 12, 1-8 MISERICORDIA QUIERO



En aquel tiempo, Jesús atravesaba unos sembrados y era un día sábado. Como sus discípulos sintieron hambre, comenzaron a arrancar y a comer las espigas.
Al ver esto, los fariseos le dijeron: «Mira que tus discípulos hacen lo que no está permitido en sábado». Pero él les respondió: «¿No han leído lo que hizo David, cuando él y sus compañeros tuvieron hambre, cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la ofrenda, que no les estaba permitido comer ni a él ni a sus compañeros, sino solamente a los sacerdotes?
¿Y no han leído también en la Ley, que los sacerdotes, en el Templo, violan el descanso del sábado, sin incurrir en falta? Ahora bien, yo les digo que aquí hay alguien más grande que el Templo. Si hubieran comprendido lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios, no condenarían a los inocentes. Porque el Hijo del hombre es dueño del sábado.
Palabra del Señor





Los campos estaban separados por un sendero, y por ahí iban caminando Jesús y sus discípulos.  El problema no era que sacaban las espigas para comerlas, pues  no era considerado un robo,  la misma ley lo permitía, siempre y cuando no usaran una hoz.  El problema es  que lo hacían en sábado porque eso que hacían, era catalogado como un trabajo, pues se asimilaba a segar, trillar, aventar y preparar una comida: arrancaron la semilla (segar),  restregaron con las manos (trillar), separaron el grano de la paja, posiblemente soplando (aventar) y en todo ese proceso prepararon la comida que solo se podía hacer el día anterior…

Mucho problema ¿verdad? Mucha complicación para el hambre, mucho requisito para conseguir el amor de Dios, cuando Dios va por tantos lugares tan simple, es tan sencillo, tan lleno de amor que no hacen falta tantas pequeñeces para demostrarle el amor y la justicia

A veces hacemos complicado todo aquello que es simple. Y más aún, al estar metidos en conflictos, a veces nos falta saber cómo resolvía Jesús cada uno de ellos.

El evangelio nos muestra una de las tantas veces que Jesús entra en conflicto con los legalistas de la época. Conflictos entorno a las prácticas religiosas de aquel tiempo: ayuno, pureza, observancia del sábado, etc. Hoy, los conflictos son otros: si los divorciados vueltos a casar pueden comulgar, si los que toman decisiones distintas en cuanto a lo sexual, pueden participar, si las parejas que viven en unión sin casarse pueden participar, o quizás, si se deben sacar las imágenes religiosas de los organismos públicos. Son muchos los conflictos: en casa, en la escuela, en el trabajo, en la comunidad, en la iglesia, en la vida personal, en la sociedad.


Conflictos de crecimiento, de relaciones, de edad, de mentalidad. Vivir la vida sin conflicto ¡es imposible! El conflicto forma parte de la vida y aparece desde el nacimiento. Nacemos con dolores de parto. Los conflictos no son accidentes por el camino, sino que son parte integrante del camino, del proceso de conversión.


Lo que llama la atención es la manera en que Jesús se enfrenta a los conflictos.

 En la discusión con los adversarios, no se trataba de que tuviera razón en contra de ellos, sino de que prevaleciera la experiencia que él, Jesús, tenía de Dios como papá bueno con corazón de mamá santa.

 La imagen de Dios que los otros tenían era de un Dios juez severo, que sólo amenazaba y condenaba. Jesús trataba de hacer prevalecer la misericordia sobre la observancia ciega de las normas y de las leyes que no tenían nada que ver con el objetivo de la Ley que es la práctica del amor. ( Orden carmelitas)


Si hubieran comprendido lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios, no condenarían a los inocentes. Porque el Hijo del hombre es dueño del sábado, les dijo.


Cita  la frase del profeta Oseas: Misericordia quiero y no sacrificio.


 La palabra misericordia significa tener el corazón (cor) en la miseria (miseri) de los otros, es decir, la persona misericordiosa tiene que estar bien cerca del sufrimiento de las personas, tiene que identificarse con ellas. La palabra sacrificio significa hacer (fício) que una cosa queda consagrada (sacri), es decir, quien ofrece un sacrificio separa el objeto sacrificado del uso profano y lo distancia de la vida diaria de la gente. Si  los fariseos , y hoy, nosotros, tuviesen  y tuviésemos en sí esta mirada del profeta Oseas, entenderíamos  que el sacrificio más agradable a Dios no es que la persona ofrezca sacrificios sacando cosas del mundo para hacerlas ofrendas que se convierten en humo,  sino que ponga enteramente su corazón al servicio de la miseria de sus hermanos y hermanas para aliviarla. (O.carmelitas)

Y así tenemos la respuesta a tantos conflictos que enfrentamos a diario: vivir la vida en clave de misericordia, poniendo nuestro corazón en la necesidad del otro, juzgando al otro con amor, no señalando con el dedo acusador, no haciéndonos dios para juzgar a nadie, viviendo la vida como Él lo hizo en cada oportunidad poniendo sonrisas, amabilidad, servicio. La miseria del otro puede estar en su pobreza material, pero puede estar también en el dolor, en la tristeza, en la desesperanza, en la desunión, en las adiciones , en el abandono.

Buena jornada para todos. Que podamos vivir eso de misericordia poniendo el corazón en la tristeza del otro, para hacer que el otro sea feliz.

jueves, 18 de julio de 2019

Mateo 11,28-30. YUGO SUAVE



Jesús tomó la palabra y dijo: 
Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré.
Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.
Palabra del Señor


Para un judío ortodoxo, radical en su fe, la religión era cosa de cargas. Ya un día les dijo a los escribas y fariseos que ellos, a veces, ataban pesadas cargas sobre los hombros de la gente, carga que ellos mismos no llevaban. Sabemos que tenían un número de 613 normas y reglas interminables, difíciles de cumplir, con más de los “no se puede hacer” que los “si se puede hacer”. Muchos querían cumplir pero no podían. Solo basta pensar la cantidad de normas en que se usaba agua por ejemplo, y el agua era escasa, no era corriente, hacía falta alguien que la traiga desde un pozo y así…
Lo mismo con los impuestos y tributos que debían hacerse.
Jesús nos invita a tomar su yugo sobre los hombros. La palabra yugo se usaba para dar a entender que uno se sometía a algo: el yugo de la ley, el yugo de los mandamientos.


Mi yugo es suave. Dicen que en tiempo de Jesús, se llevaba el buey al carpintero. Lo medía. Luego se desbastaba la madera y nuevamente se llevaba al buey para que el  yugo no lastime y pueda rendir mejor. Jesús, era carpintero. Sabía de qué hablaba. Habrá desbastado y lijado tanto la madera, para que no haya ninguna astilla que lastime la piel del animal… si lo hizo con un buey, ¿Cómo no lo hará con nosotros que somos sus hermanos y por quienes ha llegado a esta tierra para dar su vida?

El yugo es un artefacto de madera al cual, formando yunta, se unen las mulas o los bueyes, y en el que va sujeta la lanza del carro, el timón del arado, etc.

A dos bueyes que trabajan aunados, unidos por un yugo, se denomina yunta. La expresión deriva de esta última palabra y también se aplica, por extensión, a otros animales que trabajan unidos, o a un par de personas que hacen lo mismo. De ahí también deriva la palabra cónyuge, dos personas que van en la vida, compartiendo cargas, enfocados en un mismo destino, labrando la tierra, formando huellas, amándose mutuamente para que el esfuerzo sea compartido e igual.


La “ley”, exigía,  atoraba a la gente,  la asfixiaba en cuantos impuestos, y exigencias. No había escapatoria. Y si uno quería cumplir, para hacerse “digno” del respeto de Dios, era todo cuesta arriba.


A esa gente le habla Jesús, gente que quería hacer todo bien, pero era casi imposible por las disposiciones de la ley.


Entonces Jesús le habla de la misericordia, le habla del yugo suave, su yugo suave que es ante todo misericordia.la gente estaba cansada. Jesús le ofrece bálsamos. La gente quería cumplir con todo, Jesús le dice: Misericordia quiero y no sacrificios. Su misericordia, es esa mano delicada y aplicada, que pule una y otra vez el yugo para que no nos lastime. Con su misericordia, toca nuestras heridas, nuestro cansancio, nuestro dolor. Toca nuestra debilidad para ayudarnos a llevar la carga de cada día


El, nos ayuda con lo nuestro y quiere que hagamos lo mismo con el hermano que está al lado. Vamos en yunta con quienes nos rodean. La carga es la justa y necesaria que nos corresponde y la que podemos llevar. Y esta carga, cuando la llevamos con la misma misericordia de Jesús, se hace liviana, se hace pasable, ya deja de ser carga para convertirse en servicio, en amor, en dulzura.


No es que sea siempre fácil de llevar, pero se nos impone con amor, se nos propone llevarla con amor, el amor que hace ligeras todas las cargas más pesadas. Nuestra carga es amar a Dios y amar a los hermanos, entonces ya se convierte en esencia porque así somos lo que debemos ser, en perfume, en música para los demás.

Un chico  llevaba cargado a otro más pequeño al que le faltaba un pie. “es mucha carga para que la lleves,” le dijo uno que pasaba por ahí. Y el chico respondió: no es una carga señor, es mi hermanito.


Así hace Jesús con nosotros, alzando nuestras limitaciones, caídas,  recorriendo el camino de la vida con Él es mucho más fácil.


Cuando estemos mal, abatidos, cuando nos cueste ser cristianos en el mundo de hoy, vamos a buscar el yugo suave. Cuando parezca que todo viene en contra, cuando no le hallemos sentido a la vida, cuando creamos que el esfuerzo no vale la pena, no nos olvidemos a buscar  alivio en Jesús que nos hará llevar un yugo suave….


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día

miércoles, 17 de julio de 2019

Mateo 11,25-27. REVELADO A LOS PEQUEÑOS



En esa oportunidad, Jesús dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido.
Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Palabra del Señor


Era su propia experiencia: lo amaba la gente, lo rechazaban los rabinos y sabios de su tiempo. Los intelectuales, deberían haberse dado cuenta quien era. Ellos estudiaban desde siempre las Escrituras, que confluían en una persona llamada mesías, pero no se daban cuenta que era el que estaba frente a ellos. Ni siquiera por aquellos reyes que vinieron de Oriente a adorarle cuando era un niño, y que la historia misma ya se había encargado de escribir, pues, había quedado en la memoria colectiva aquel hecho de locura del gobernante de matar a niños inocentes por celos hacia alguien que él creía lo desplazaría en el poder.

No condena Jesús la actividad intelectual, lo que condena es el orgullo intelectual. El corazón, no la cabeza, es el hogar del evangelio, lo que le cierra las puertas al evangelio, a las cosas de Dios, no es la inteligencia, sino el orgullo. Uno puede ser sabio, culto, inteligente, pero si no tiene sencillez, confianza en Dios, humildad, se excluye a sí mismo.

La gente más sencilla está siempre más cerca de Dios. Y a veces nosotros hacemos un conflicto con ello o, muchos excluyen a los humildes porque, dicen, actúan más con el sentimiento que con la razón, pero la razón nos lleva a veces, a vivir indiferentes a Dios (como veíamos ayer con los pueblos donde Jesús mucho hizo) o indiferentes a la necesidad del hermano, indiferentes a Cristo que vive en cada uno.


A Dios no podemos comprender ( no tanto en el sentido de entender, sino de contener) con nuestra mente sencilla.
Hay una anécdota, que no se sabe si es real o narrada en abstracto para usarlo como parábola, en la historia de san Agustín:

Un día, él paseaba por la orilla del mar, dando vueltas en su cabeza a muchas de las doctrinas sobre la realidad de Dios, una de ellas la doctrina de la Trinidad. De repente, alza la vista y ve a un  niño, que está jugando en la arena, a la orilla del mar. Le observa más de cerca y ve que el niño corre hacia el mar, llena el cubo de agua del mar, y vuelve donde estaba antes y vacía el agua en un hoyo.


Así el niño lo hace una y otra vez. Hasta que ya  Agustín, sumido en gran curiosidad se acerca al niño y le pregunta: " niño, ¿qué haces?" Y el niño le responde: "Estoy sacando toda el agua del mar y la voy a poner en este hoyo".  Agustín dice: "Pero, eso es imposible".


Y el niño responde: "Más imposible es tratar de hacer lo que tú estás haciendo: Tratar de comprender en tu mente pequeña el misterio de Dios".



Por eso, es bueno volver a la sencillez del corazón, el hogar del evangelio, para desde allí, llegar a la razón que ciertamente necesita convertirse también para que nuestros pensamientos sean los de Dios




Einstein considerado el  científico más famoso y relevante de todo el siglo XX, creía en el famoso dios de Espinoza un dios no personal, un poco alejado de todos.

Sin embargo, alguna vez en una entrevista dijo que Dios era como un Bibliotecario universal. “La mente humana,   no importa cuán altamente capacitada esté, no puede comprender el universo. Estamos en la posición de un niño pequeño, entrando en una enorme biblioteca cuyas paredes están cubiertas hasta el techo de libros en muchos idiomas diferentes. El niño sabe que alguien debió haber escrito esos libros. No sabe quién ni cómo. No entiende los idiomas en los que están escritos. El niño observa un plan definido en la organización de los libros, un orden misterioso que no entiende, pero apenas sospecha sutilmente. Esa, me parece, es la actitud de la mente humana, incluso de la más grande y la más culta, hacia Dios. Vemos un universo maravillosamente organizado, obedeciendo ciertas leyes, pero solo entendemos las leyes vagamente. Nuestras mentes limitadas no pueden escrutar la fuerza misteriosa que balancea las constelaciones”. Entrevista en 1930



Siempre es bueno volver a ese lugar de donde partimos. Dios nos dio el gen de Dios, puesto en todos, absolutamente en todos aun en el niño educado en el más completo ateísmo.
Ese Dios nos dice algo desde nuestro interior.
Que el corazón, sea más fuerte que el orgullo de cerrar nuestra mente a las cosas de Dios. Se trata de BUSCAR, pero con la sencillez de aquel que hace de su vida, un servicio.

¿Quiénes serán lo que salvaran al mundo, tu mundo pequeño, el mío?


¿Los intelectuales con el dictado de sus formulas mágicas sentados  en un sillón? Algunos, solamente cuyos descubrimientos llegan hasta nosotros…
 o ¿los sencillos que se multiplican día a día en servir, en amar, en sonreír ante la adversidad, aquel que pone sus dones en beneficio de la sociedad, su casa para recibir al que está triste, al que pone un horno para hornear bollos para la comunidad, el que agarra un pico y una pala y se pone a trabajar para construir?. La gran mayoría de nosotros no inventaremos ninguna vacuna, ni avance tecnológico para la humanidad. Nos toca cambiar el mundo con el esfuerzo, poniendo manos a la obra en el mundo en que estamos.  Como dice Mafalda, el mundo está lleno de opinologos y poco de solucionologos… seamos parte de la solución con nuestras manos sencillas y no  parte del problema con nuestra razón orgullosa.

Buena jornada para todos. Que nuestro corazón humilde  gane al orgullo que nos quieren imponer.

martes, 16 de julio de 2019

Mateo 11,20-24. ¡AY DE TI!



Entonces Jesús comenzó a recriminar a aquellas ciudades donde había realizado más milagros, porque no se habían convertido.
«¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si los milagros realizados entre ustedes se hubieran hecho en Tiro y en Sidón, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y cubriéndose con ceniza. Yo les aseguro que, en el día del Juicio, Tiro y Sidón serán tratadas menos rigurosamente que ustedes.
Y tú, Cafarnaúm, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno. Porque si los milagros realizados en ti se hubieran hecho en Sodoma, esa ciudad aún existiría. Yo les aseguro que, en el día del Juicio, la tierra de Sodoma será tratada menos rigurosamente que tú».
Palabra del Señor


San Juan al final de su evangelio dice: “Jesús hizo también muchas otras cosas. Si se las relata detalladamente, pienso que no bastaría todo el mundo para contener los libros que se escribirían”. ( Jn. 21,25) y hoy nos habla el señor de la cantidad de milagros que se hicieron en esas regiones que estuvieron en el centro de la escena de la vida de Jesús. 

Milagros que no nos llegaron porque no fueron escritos, milagros que sucedieron y no cambiaron el pensamiento de la gente, milagros de amor que no produjeron el milagro del amor de la gente hacia el Maestro… y Jesús muestra lo que parece fastidio, pero que en realidad es una especie de dolor. No es una amenaza tanto como una piedad dolorida y rota por no haber podido llegar hasta el corazón de la gente. Un tiempo casi perdido en lograr paz en los corazones, en hacer soñar proyectos de vida distintos, en trata de cambiar la mentalidad de esa población…no hubo caso. Jesús ha ofrecido joyas preciosas a quienes no quisieron recibirlas. Distinto de aquel momento cuando sacó a los cambistas, molesto por el pecado que estaban cometiendo, a este momento, donde siente un corazón quebrantado.

Ay de ti, es el acento, la afirmación del dolor que produce cuando uno lo ha dado todo, le ha venido a rescatar, le ha dado misericordia, amor, dones, y lo han despreciado.


  •  Hay un privilegio en esto de ser amado por Jesús, privilegio que tuvieron estos pueblos cercanos que recibieron una y otra vez el amor derramado por Jesús y sin embargo no cambiaron su vida. Privilegio de  conocer el bien, de sabernos sostenidos por su amor. Y ese privilegio trae responsabilidades por supuesto



No se puede condenar a nadie que jamás haya tenido ni cerca la presencia de Jesús, porque vive lejos, porque nadie llega con la Palabra, pero si uno , que ha tenido oportunidad de conocer el bien , obra el mal, produce un “ay de ti, joven, ay de ti papá, hay de ti nación, ay de ti iglesia” una piedad dolorida, un pesar por tanto amor dado y no entendido


Hay quienes tienen  todo en la vida, que viven en tranquilidad que les permitiría hacer lo mejor de su vida, y hay otros que viven luchando, porque la pobreza arrasa, porque el trabajo escasea, porque no alcanza los medios para subsistir. Tantos chicos que desearían, por ejemplo, poder estudiar en la Universidad pero la situación económica no permite, y tantos otros que, teniéndolo todo, desperdician una y otra oportunidad.  A unos se les pedirá más seguramente, aunque todos seremos juzgados en el amor.

A unos se les dio eso de ser ovejas del rebaño, y a otros se les dio la responsabilidad de ser dirigentes o lideres de comunidades…cuanto más privilegio, mayor responsabilidad. Entonces cualquier puesto de dirigente debe ser vivido con una actitud de servicio que dignifique el privilegio otorgado. A mayor privilegio, mayor responsabilidad.


  •  Y otra cosa que produjo este lamento de Jesús es la indiferencia.


Esas ciudades no atacaron a Jesús, no le echaron de sus muros, no les trataron de crucificar…simplemente no le prestaron atención.



 La indiferencia mata.  Indiferencia en nuestras relaciones familiares, indiferencia de hijos hacia padres, por distintos motivos. Indiferencia de padres a hijos, padres que viven su mundo y que poco les interesa el bien de sus hijos, indiferencia que se traduce a veces en “depositar” a los hijos en colegios sin importarle la educación, indiferencia a la hora de la comida o de privilegiar sus actividades, indiferencia que hace que tantos chicos y chicas se sientan invisibles delante de sus padres, hermanos, o familiares, indiferencia que hace que también se sientan invisibles delante del colegio, delante de la sociedad que los trata como un numero o un posible consumidor de ropa, bebidas, diversiones, juegos y nada más.


 Indiferencia hacia tantos abuelos  que sufren la
ausencia, que no reciben una visita en meses, que viven aislados sin que nadie sepa sus necesidades afectivas o materiales… indiferencia de tantos hacia lo religioso, o mejor dicho hacia lo espiritual. Se cree que hay que privilegiar el momento, el status, la vida que es corta, y se termina sufriendo porque no se le encuentra un sentido a la vida. No hay hostilidad hacia el cristianismo, ni deseo de destruirlo… solo una total indiferencia, como le pasaba a aquellas ciudades. La indiferencia también es un mal, que hace mal, que destruye, que mata a veces.


A veces solo basta un mensajito, un “te quiero”, un abrazo, para expresar que no somos indiferentes ante el otro, en que vive Jesús.



Conocer el bien y aun así actuar el mal… indiferencia que destruye…


Entonces es necesario pensar que no basta con NO HACER EL MAL, sino que es malo NO HACER NADA… no basta confesar las cosas malas que hicimos, sino pensar, y dolernos por las cosas buenas que pudiendo hacerlas, no la hicimos, vimos al enfermo tirado y pasamos de largo y a veces ni lo vimos porque estábamos metidos en nuestro mundo, mirando solo nuestro ombligo. Hay pecados de acción, pero también los hay de inacción… a veces nos define cuando decimos para nuestra defensa: yo no hice nada… a veces no se hace mal, pero tampoco se hace bien y eso justamente no está bien.


Buena jornada para todos. Que nuestro corazón sea dócil al  amor generoso que nos entrega el Señor

lunes, 15 de julio de 2019

Mateo 10,34-42.11,1. SE TRATA DE ELEGIR



Jesús dijo a sus apóstoles: 
No piensen que he venido a traer la paz sobre la tierra. No vine a traer la paz, sino la espada. Porque he venido a enfrentar al hijo con su padre, a la hija con su madre y a la nuera con su suegra; y así, el hombre tendrá como enemigos a los de su propia casa.
El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.
El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a aquel que me envió. El que recibe a un profeta por ser profeta, tendrá la recompensa de un profeta; y el que recibe a un justo, tendrá la recompensa de un justo. Les aseguro que cualquiera que dé a beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa».
 Cuando Jesús terminó de dar estas instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí, para enseñar y predicar en las ciudades de la región.

Palabra del Señor


Siempre que hay una causa, una gran causa como lo es la vida de Jesús, la gente de divide irremediablemente. No se puede evitar que haya quienes acepten y quienes rechacen el desafío. Jesús nos enfrenta a la verdad,  y se debe decidir  si se acepta o no.


Todo en esta vida, es un decidir
si me voy contigo, o me quedo aquí.
Romperé los muros, de mi propia casa,
iré mar adentro y pescaré por Ti. ( Eduardo meana, Todo en esta vida)


Jesús ofrece una elección. Jamás nos obliga, siempre nos tira el desafío y está en nosotros aceptar  o no.



En esa elección hay , muchas veces que decidirse por seguir mandatos familiares que no nos dejan seguir los valores cristianos o seguir la Palabra de Dios , que nos indica un camino distinto, por mandatos que nos exigen vivir de una manera o decidir por nuestro proyecto de vida que vuela alto, que quiere soltar  amarras e ir mar adentro buscando el horizonte personal…



Y aun más, a veces en nosotros mismos. Porque se trata de decidir seguirlo o seguir con nuestro egoísmo, nuestra sensualidad, nuestra soberbia, nuestra pereza, nuestra avaricia contra todo eso arraigado en lo más profundo de nuestra naturaleza. Es una batalla contra el mal humor, contra el mal trato hacia los demás, con la poca amabilidad que tenemos a veces. Y así, no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, dirá san Pablo en su carta a los Romanos. Una batalla diaria.


Entonces hasta aquí  Jesús nos ofrece una elección y una batalla.

Nos ofrece también una cruz.


La gente del tiempo de Jesús sabía bien que era. El que llevaba la cruz estaba condenado, iba a morir ya , en unas horas.


Llevar la cruz, la de todos los días, nos significa   también aquí, morir a nuestro egoísmo, mirar más las necesidades de los demás que las propias, morir a la soberbia de creernos superiores, y también, resignar ambiciones personales, tranquilidad, la comodidad de nuestra zona de confort. Resignar a veces deseos profundos,  resignar amistades, lugares, resignar posiciones de privilegios. Renunciar a  quedarse en cama cuando hay tanto por hacer. Resignar devolver el insulto, devolver el mal trato, la hipocresía, devolver el daño recibido… en el cristianismo hay cruz, pues no hay rosas sin espinas.


Y el que está decidiendo seguirle o no, debe pensar, ni loco me meto en esto, exige mucho y ¿para qué?  Porque  sabemos que si hay cruz, también hay triunfo , porque la resurrección le gana a la muerte.


Es que Jesús, así como nos propone una elección, una batalla, y también la cruz, nos propone vivir la aventura de su vida

 El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará, nos dijo


 Muchas personas hubieran podido salvar su vida fácilmente, pero si la salvaban así, la hubieran perdido en la historia de la humanidad. El mundo nos quiere mediocres, que no sobresalgamos, que vivamos según los estándares de vida normales, que seamos uno más de la manada. La aventura de Jesús es para aquellos que deciden salirse del molde, de los que luchan contracorriente, de los que no se dejan vencer por adversidades ni obstáculos que se le presentan a su vida de gracia. Esos,  están llamados a constituirse protagonistas de la historia, protagonistas de verdad.


No hay lugar para una táctica de seguridad en la vida cristiana. Cuando les dijo a sus apóstoles: vayan mar adentro y ahí encontrarán la pesca, no les estaba mandando a un lugar seguro, en el mar no hay rutas, no has camino permanente, no hay siquiera huellas para divisar el horizonte: hay inmensidad, hay aventura.  El que busca en primer lugar la tranquilidad, la comodidad, la seguridad y el cumplimiento de sus ambiciones personales, puede que obtenga todo eso, pero seguro, no será del todo feliz, porque vinimos a este mundo a servir, y no hacerlo, nos deja incompletos, tristes. El camino de Dios, el camino de la verdadera felicidad consiste en gastar la vida generosamente porque solo así ganamos la vida, a pesar de que la gastamos sirviendo.

Que Dios nos ayude a elegir correctamente, pues cuando lo hacemos, las batallas, las cruces, y sobre todo la aventura de su vida, termina en triunfo, en resurrección, en alegría, en la felicidad que Dios pensó para cada uno.

Buena jornada para todos.

sábado, 13 de julio de 2019

Mateo 10,24-33 NO TEMAN



Jesús dijo a sus apóstoles:
 El discípulo no es más que el maestro ni el servidor más que su dueño. Al discípulo le basta ser como su maestro y al servidor como su dueño. Si al dueño de casa lo llamaron Belzebul, ¡cuánto más a los de su casa! No les teman. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido. Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas.
No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo a la Gehena.
¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo. Ustedes tienen contados todos sus cabellos.
No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros. Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo los reconoceré ante mi Padre que está en el cielo. Pero yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquel que reniegue de mí ante los hombres.
Palabra del Señor


A Jesús, lo aclamaron, moviendo palmas a su paso y a los pocos días entregaba su vida en una cruz, de la que no lo salvó nadie, incluso los que lo aclamaban. Un día, necesitaban su mano para ponerla sobre las heridas, sobre las enfermedades, sobre la piel lastimada de un leproso y al otro día clavaban esa misma mano con mucha saña, en un madero lleno de astillas que lastimaban toda su piel. 

Y a nosotros puede pasarnos lo mismo por llevar un mensaje cristiano. No seremos crucificados, pero muchas veces lastimados por las mismas personas a las que ayudamos. Hay traiciones de amistades que nunca imaginamos, o amistades que al ponerse en un crisol, el del sufrimiento, o el de los valores, quedan convertidas en el desperdicio que no sirve para nada. Si a Jesús le traicionaron , quizás a nosotros también.

Es parte del reto que nos hizo de si queríamos seguirle, que tomemos la cruz y vamos tras suyo. Es un desafío que nos exige heroicidad, en el mundo que se mueve mucho por relaciones,  por pequeños grupos, por espacios cerrados donde a veces no se puede entrar o salir. Un desafío a ser , a mantener la esencia a no dejarnos ganar por los antivalores, a no transar con la dictadura del relativismo que quiere que pensemos que todo está bien, que no hay escala de valores que valgan la pena, que es lo mismo estudiar que no hacerlo, esforzarse que conseguir todo de arriba o por dádiva, que da lo mismo pasarse una noche en estudio que una noche en un boliche, que da lo mismo ser fiel que no serlo, que da lo mismo “un burro que un gran profesor” como dice tan bien el tango.


Pero para eso debemos estar seguros y sobre todo NO TENER MIEDO de ser lo que debemos ser. 


Siempre la verdad triunfa, siempre aparece en su esplendor total. No hay nada oculto que  no se conozca con el tiempo. La verdad siempre triunfa. Algún día se verán  las cosas como son en realidad. Por eso hay que ir por esta vereda, la de la verdad.


No debemos tener miedo de proclamar el mensaje recibido. Al mundo parece no gustarle la verdad. La verdad es como luz para ojos irritados, pero estamos con Jesús, él viene con nosotros. ¿Cuánto hemos callado por eso que llamamos “respeto humano”? ¿Cuánto hemos dejado que hablen los otros, y hemos callado nuestra verdad?


No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética. Lo que más me preocupa es el silencio de los buenos”.
 Decía martin Luther King . Que no nos quedemos en silencio, hablemos, escribamos, publiquemos la verdad.

“Ustedes hermanos no se cansen de hacer el bien” Pablo de Tarso

«No tengo miedo a la acción de los malos, sino al cansancio de los buenos», decía el Papa Pío XII en una de sus homilías del año ¡1943!.


Un día arrestaron a los apóstoles. Cuando fueron a buscarlos para el juzgamiento, no encontraron a nadie en las celdas,  todo estaba bien acomodado y con los guardias en la puerta .  ¿Qué pasó? A la noche un ángel del Señor los libero y les mando que vayan a enseñar al templo. Los fueron a buscar nuevamente al templo, los trajeron.
Los hicieron comparecer ante el Sanedrín, y el Sumo Sacerdote les dijo:
«Nosotros les habíamos prohibido expresamente predicar en ese Nombre, y ustedes han llenado Jerusalén con su doctrina. ¡Así quieren hacer recaer sobre nosotros la sangre de ese hombre!». Pedro, junto con los Apóstoles, respondió: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. (Hech 5,18-30)


Y una especie de mandato: hay un cuidado especialísimo de Dios hacia nosotros. Estamos en su radar siempre. Por más que pase lo que pase, nada nos puede arrastrar más allá que del amor de Dios. Nuestros tiempos están en las manos de Dios que no nos abandona. Estamos siempre al cuidado de Dios y si estamos así, ¿a que podemos tenerle miedo?

Estamos en sus manos, debemos recordarlo siempre, sobre todo en esos días de aridez, de silencio, de temores infundados, de mucha ansiedad por lo que viene…estamos en sus manos y ahí no puede pasarnos nada mal. su mandato es NO TEMAN.

Buena jornada para todos.

viernes, 12 de julio de 2019

Mateo 10,16-23. OVEJAS EN MEDIO DE LOBOS


Jesús dijo a sus apóstoles: 
Yo los envío como a ovejas en medio de lobos: sean entonces astutos como serpientes y sencillos como palomas. Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas. A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos. Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento, porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes.
El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir. Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará.
Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra, y si los persiguen en esta, huyan a una tercera. Les aseguro que no acabarán de recorrer las ciudades de Israel, antes que llegue el Hijo del hombre.
Palabra del Señor


De político no tiene nada.
Pocos de ellos, nos prometen sufrimiento, camino difícil, persecuciones, divisiones, mucho esfuerzo, para llegar a la meta.
 Nos dicen que ellos tienen la fórmula para resolver los problemas en un instante, que nadie deberá sufrir, que podremos vivir la vida felices porque “ellos” nos protegerán siempre… y cuando asumen, pasa muchas veces lo contrario, exigiendo muchísimo sacrificio, que sabían que debíamos hacer pero mienten en las campañas para conseguir el voto.
Nuestro Señor, en ese sentido, de político no tiene nada. Aunque sí sabe el final triunfal que tendremos cada uno de nosotros, y nos dice: miren que no es fácil.

Antes le había dicho a aquel muchacho:” mira que el hijo del hombre no tiene donde apoyar la cabeza para dormir, así que calcula el costo de seguirme”… porque no se trata de un entusiasmo pasajero, sino de toda la vida.


hoy avanza un poco más y nos dice a los que queremos ser sus discípulos misioneros, sus apóstoles o enviados, que no será fácil, que no es un camino de alfombra roja el que se ofrece, que debemos estar atentos a las persecuciones de parte del estado, cuando el estado mismo se convierte en enemigo de la persona humana, rescatada por el mismo Jesús, cuando el estado propicia medios para hacer una sexualidad libertina, para facilitar la vida  sin compromiso… atentos a persecuciones de quienes dicen pensar lo mismo que nosotros, cuando nos ponen palos en la rueda, cuando el egoísmo o los intereses personales afectan la vida comunitaria hasta en la misma Iglesia y la lengua se convierte en un arma filosa que lastima y quita fama, atentos a las persecuciones o ninguneada de quienes queremos más, de nuestros amigos, que nos dejan a un lado porque llevamos la cruz en el pecho y en el alma.

Jesús siempre fue honesto con nosotros y lo es también hoy. No nos dice que esto es fácil, no nos dice que la vida cristiana, del compromiso, de la lucha es sencillo, que nos abrirán puertas de par en par, que nos recibirán el mensaje con el SI  a flor de labios, que nos escucharán en escuelas, facultades y lugares de trabajo, y la gente se rendirá de una al amor de Dios.

Puede que nos equivoquemos  si es que queremos atraer a los demás diciéndoles que el cristianismo es un camino fácil. Es la llamada a lo heroico la que habla al fin de cuentas al corazón.

El otro estaba viendo videos que se comparten por redes sociales. De esos parques de juegos peligrosos. Uno de ellos , una torre que elevaba su altura telescópicamente e iba “soltando” a los , en una especie de rueda gigante, iba subiendo la torre y con ellos sueltos amarrados a una cuerda, comenzaba a girar…  después se bajaba a la minina altura en forma , por supuesto, violenta y rápida… ante eso, más de las expresiones fueron: ni loco me subo, ni ebrio, ni porque me paguen, etc, etc, y ante todos esos comentarios, siempre surge alguien diciendo: “yo quiero”, “ yo voy, ¿dónde es?... lo mismo pasa ante esas montañas rusas que, de solo verlas, ya da nauseas… sin embargo hay muchísima gente que  le encanta el riesgo y que
darían sus ahorros por subirse a estas torres o “pasear” por estas montañas…




Con el perdón por la comparación, hoy Jesús nos dice que vivir en plenitud la vida cristiana, tiene sus subidas y bajadas, que hay que estar preparados, que no es fácil, pero, vos y yo sabemos, que VALE LA PENA.
Que tener que soportar muchas cosas, vale la pena, que hacer “oídos sordos” cuando nos agreden, es difícil , pero vale la pena, que tener que volver a pintar las paredes de una Iglesia, da rabia, molesta, pero vale la pena no devolver el mal con mal, sino no cansarnos de hacer el bien… muchísima gente ha llegado al final, con las manos llenas de tantas obras, y vacías de haber dado tanto. Ellos subieron la cuesta, y viven en plenitud, son felices, porque pueden mirar a todos con la frente alta, porque  se han mantenido fieles al Señor a pesar de todo, porque no se han dejado llevar solo por el impulso del momento, sino que han crecido en la fe, en la esperanza y en el amor.


Aquel chico recordaba el diálogo con Jesús: “le pregunté a Jesús si era fácil seguirle … después de un rato me dijo: VALE LA PENA”… para ese camino de heroicidad estamos hechos vos y yo. En el mundo, el mundo de lobos, tenemos millones de objeciones a diario a nuestro criterio cristiano. Dejar nuestros principios sería de cobardes o de pusilánimes.


No se trata de cambiar de acuerdo a donde sopla el viento, no se trata de ser amigo de Dios y del diablo según la ocasión. No se puede, muchas veces, estar bien con Dios y el mundo que mira hacia otro lado y es más, quiere destruir eso plantado por Dios en la vida. O somos o no somos. Y eso a veces cuesta.
Hoy nos habla de resistir. De perseverar, de no caer, de no aflojar. Esto del pecado y del abandono a lo cristiano, me recuerda eso que me decían alguna vez: caerse, aflojar, es como cuando uno se cae en una peatonal llena de gente…en seguida se levanta. Así es.

Resistir cuando todo sea silencio, cuando nos condenen por pensar en cristiano, cuando nos hagan a un lado, cuando , hasta perdamos la esperanza, cuando nos quedemos con pocos amigos, cuando nos pongan frente a tantos jurados mundanos para enrostrarnos el hecho que somos cristianos, y aun así decir: Cristo y yo mayoría aplastante.

Hoy Jesús nos invita a subir, y ojalá nuestra expresión del alma sea “yo voy”, o “si Señor yo te sigo a pesar de todo”

Buena jornada para todos.