martes, 26 de abril de 2016

LES DEJO LA PAZ, LES DOY MI PAZ Juan 14,27-31a.


Jesús dijo a sus discípulos:

«Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡ No se inquieten ni teman !
Me han oído decir: 'Me voy y volveré a ustedes'. Si me amaran, se alegrarían de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que yo.
Les he dicho esto antes que suceda, para que cuando se cumpla, ustedes crean.
Ya no hablaré mucho más con ustedes, porque está por llegar el Príncipe de este mundo: él nada puede hacer contra mí,
pero es necesario que el mundo sepa que yo amo al Padre y obro como él me ha ordenado.»(Palabra del Señor).


La paz que Jesús nos da, shalom, es una organización completa alrededor de los valores de justicia, fraternidad e igualdad.La paz del Señor, la debemos cuidar entre todos. Es buena, es del alma.

La paz que nosotros decimos gozar es la de la no-armas, la no violencia, a veces son tensas calmas que , parecen, atadas con alambre, sostenidas por el poder de turno, resguardadas por el poder de policía.

La paz de Dios es mucho más, sino sería una estafa ya que dependería de factores humanos o sociales. La paz verdadera se dará cuando haya fraternidad verdadera, donde todos seamos iguales (ya lo somos delante de Dios) y nos sintamos así, sin sentirnos a menos…o a más que nadie. Será cuando logremos un mundo (por lo menos el nuestro) más igual, donde no haya gente que muere de hambre y gente que muere empachada.

La paz la sostenemos también con nuestra forma de hablar (y hoy también de escribir), pues muchas veces se rompen amistades o se hiere por una palabra dicha de más, por algo mal escrito que se interpreta mal, por haber dicho cosas que no son, por haber calumniado o difamado a alguien, pues nos creímos con derecho y poder, cuando nos encontramos con información verdadera o falsa…

La paz la sostenemos con nuestra alma en paz. No sirve de nada poner controles externos, si no podemos sostener nosotros nuestro estado de paz. Por más que haya mil o dos mil policías en un estadio de futbol para controlar todo, si los que van, van con esa falta de paz en el alma, que insultan, que molestan, que se aprovechan del montón para destruir. Habla cuando tus palabras sean más dulces que el silencio, leí por ahí….¡cuánta razón!


La paz la construimos día a día. Un buen método es hacer, sentir y rezar lo que nos dice san Francisco:

Señor, 
Hazme un instrumento de tu paz:
allí donde haya odio, que yo ponga el amor,
allí donde haya ofensa, que yo ponga el perdón;
allí donde haya discordia, que yo ponga la unión;
allí donde haya error, que yo ponga la verdad;
allí donde haya duda, que yo ponga la fe;
allí donde haya desesperación, que yo ponga la esperanza;
allí donde haya tinieblas, que yo ponga la luz;
allí donde haya tristeza, que yo ponga alegría. 

Señor, 
haz que yo busque:
consolar y no ser consolado, 
comprender y no ser comprendido, 
amar y no ser amado.

Porque:
dando es como se recibe, 
olvidándose de sí es como uno se encuentra, 
perdonando es como se recibe el perdón, 
y muriendo es como se resucita a la Vida.  

Esa paz nos la dejó Jesús, la del alma, la del corazón, la de la vida íntegra. Ojalá seamos portadores de su paz en medio de nuestro mundo.

Buena jornada para todos.



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