sábado, 30 de abril de 2016

SI EL MUNDO LOS ODIA...Juan 15,18-21.


Jesús dijo a sus discípulos:
«Si el mundo los odia, sepan que antes me ha odiado a mí.
Si ustedes fueran del mundo, el mundo los amaría como cosa suya. Pero como no son del mundo, sino que yo los elegí y los saqué de él, el mundo los odia.
Acuérdense de lo que les dije: el servidor no es más grande que su señor. Si me persiguieron a mí, también los perseguirán a ustedes; si fueron fieles a mi palabra, también serán fieles a la de ustedes.
Pero los tratarán así a causa de mi Nombre, porque no conocen al que me envió.» (Palabra del Señor)

Cuenta una historia de un visitante que llegó en barco a una isla perdida, pero muy convertida al turismo. Gente ávida de conocer  otras culturas, otras regiones. Lo recibió un nativo del lugar. Un hombre corpulento, tez morena, con muchos rasgos de cultura indígena, fuerte, noble. Cuando lo llevaba hasta el hotel, el visitante, entre tanta charla, viendo que el nativo le hablaba de Dios, de la Biblia, le preguntó en que cambió la vida de ellos desde la llegada del cristianismo, porque era un hombre descreído, con mucha energía negativa hacia lo religioso y más hacia lo cristiano. Entonces el hombre, le dijo: ¿ve aquella piedra en forma de altar? Le dijo señalando un empedrado a la vera del camino… si, le dijo el visitante. Bueno, en ese altar solían mis antepasados sacrificar a todos los visitantes que osaban llegar a nuestra isla…

Historia que se repite a lo ancho del mundo.

El mundo que quiere poner sobre un ara, al hombre mismo y sacrificarlo a dioses de poder, del dinero, del materialismo. El hombre y la mujer que grita insistentemente : “ me hace falta un sacón, un sacón, un sacón” ( como dice la propaganda del banco), desvivida por el materialismo, el consumo, la moda, creando necesidades donde no las hay, haciéndonos más dependientes de la tecnología, del dinero, de la tarjeta de crédito, gastar, gastar, gastar… el mundo que pone sobre su altar   a los jóvenes y los destruye ofreciendo su sangre al dios del mal, con las drogas, con el desenfreno en lo sexual, con la falta de valores, con la rotura de familias enteras que no tienen ya capacidad para contener. El mundo que pone sobre el altar del sacrificio humano a tantos niños por nacer, derramando su sangre sagrada para satisfacer intereses económicos, asesinos de guante blanco que no tienen piedad al levantar el cuchillo cruel.


Entonces la llegada del cristiano suele ser molestia, estorbo.
En la medida que seamos molestia y estorbo, que mostremos a Jesús, que testimoniemos su vida, su modelo de vida, su forma de vivir, mientras seamos otros cristos, también seremos apartados, insultados, despellejados, porque lo hicieron con El, por jugarse por vos y por mí, por entregar la vida, por ser bueno, por ser honrado, por ser justo.


Un joven decía: le pregunté al Señor, ¿es fácil seguirte? … vale la pena, me respondió.

Si estamos del lado del bien, ojalá que convencidos de que el bien vencerá al mal y de que el bien es el estado natural del hombre, vivamos confiados, que con Cristo convertiremos altares del mal, en personas de bien que honren la vida y la hagan más acorde a los planes de Dios, aunque por ello suframos desprecio y persecución de las más diversas maneras.

Buena jornada para todos.


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