jueves, 12 de mayo de 2016

RUEGO POR ELLOS Y LOS QUE VENDRÁN Juan 17,20-26.



Jesús levantó los ojos al cielo y oró diciendo:
"Padre santo, no ruego solamente por ellos, sino también por los que, gracias a su palabra, creerán en mí.
Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste. 
Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno -yo en ellos y tú en mí- para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que tú me has enviado, y que yo los amé cómo tú me amaste.
Padre, quiero que los que tú me diste estén conmigo donde yo esté, para que contemplen la gloria que me has dado, porque ya me amabas antes de la creación del mundo.
Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te conocí, y ellos reconocieron que tú me enviaste.
Les di a conocer tu Nombre, y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me amaste esté en ellos, y yo también esté en ellos". (Palabra del Señor)

Era 1941. Campo de concentración de Auschwitz, durante la segunda guerra mundial. Maximiliano Kolbe tenía tatuado el número 16.670.


Durante esa Guerra , los nazis invadieron Polonia y bombardearon la Ciudad de la Inmaculada, llevándose prisionero al padre Maximiliano y a todos sus colaboradores. Él había fundado una radiodifusora y estaba dirigiendo la revista El Caballero de la Inmaculada. Todo se lo destruyó la guerra.

Cuenta un sargento polaco lo siguiente: Una noche, al pasar los guardianes lista, uno de nuestros compañeros no respondió cuando leyeron su nombre. Se dio al punto la alarma: los oficiales del campo desplegaron todos los dispositivos de seguridad; salieron patrullas por los alrededores. Aquella noche nos fuimos angustiados a nuestros barracones. Los dos mil internados en nuestro pabellón sabíamos que nuestra alternativa era bien trágica; si no lograban dar con el escapado, acabarían con diez de nosotros.

Y fue así. A los dos días después de una tortura física, eligieron a diez. Entre ellos a éste sargento polaco. Cuando dio el paso al frente dijo: «Pobre esposa mía; pobres hijos míos»…. Kolbe escuchó, y dio el paso al frente y le dijo al coronel: «Soy un sacerdote católico polaco, estoy ya viejo. Querría ocupar el puesto de ese hombre que tiene esposa e hijos»…. El oficial nazi, aceptó a regañadientes.

 Lo mandaron junto a los otros nueve  a una celda subterránea con ayuno hasta que mueran. Hasta ahí, como lo había hecho antes, celebraba misa distribuyendo la eucaristía (pan ácimo) entre los prisioneros. Los guardias que simpatizaban con él, le llevaban vino para la consagración. Tres semanas pasaron y con ayuno extremo aún no fallecía así que decidieron matarlo con una inyección de fenol.
Era el 14 de agosto de 1941…
Por todo lo que hizo y sobre todo por este acto de oblación en cuenta de su compañero que no conocía, fue declarado santo. Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos, lo dijo Jesús y él lo asumía verdaderamente.



Cuando estamos pasando por situaciones que no son buenas, es muy grato escuchar a alguien diciendo:¡Estoy rezando por vos!
O cuando alguien nos dice: todos los días rezo por vos, por tu familia…

El alma se entibia, se siente una fuerza  extraña y maravillosa.

Hoy lo dice Jesús: está rezando por nosotros. Por aquellos discípulos y por todos los que llegaríamos tras de ellos.

¡ Y vaya manera de rezar!... al poco tiempo después, “dio el paso al frente” y dijo, lo hago por vos y por vos… entrego mi vida en rescate de la tuya. Entonces su oración fue y es eterna.

¡Maravillosa razón para sentirnos protegidos! Maravillosa razón para sentirnos en paz, para actuar en la paz del espíritu, para sentirnos amados por Dios para no dejar de pensar en esta acción extremadamente llena de amor de Jesús! Si esto del padre Kolbe nos conmueve ¡cuánto más lo de Jesús!.


Buena jornada para todos. Jesús reza por vos. Jesús reza por mí. ¡Tranquilo! En esos momentos de zozobra, pensemos que Jesús está rezando por nosotros. Y aún más,  lo atestigua entregando su vida y viviendo para siempre a nuestro lado.  
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