miércoles, 22 de junio de 2016

ÁRBOL BUENO, FRUTOS BUENOS...Mateo 7,15-20.


Jesús dijo a sus discípulos:
Tengan cuidado de los falsos profetas, que se presentan cubiertos con pieles de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.
Por sus frutos los reconocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos?
Así, todo árbol bueno produce frutos buenos y todo árbol malo produce frutos malos.
Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo, producir frutos buenos.
Al árbol que no produce frutos buenos se lo corta y se lo arroja al fuego.
Por sus frutos, entonces, ustedes los reconocerán. (Palabra del Señor)


Ofrecen hacerme una vivienda en tres meses con un costo bajo de tantos pesos. Solo debo dar cuarenta por ciento de entrada y el resto financiado…¿qué opinas?...¿qué experiencia tienes sobre el celular nnn que lo ofrecen como una maravilla?... estoy buscando el producto… y lo ofrecen en dos variados precios, ¿cuál será el precio? ¿Qué tal será la calidad?... siempre cuando del bolsillo se trata, pensamos bien, hacemos discernimiento preguntando a unos y otros, no dejándonos llevar por la primera oferta, más cuando se trata de entregar algo muy preciado como es parte del sueldo, o de lo que con sacrificio obtuve…

¿Por qué con las cosas del alma no hacemos lo mismo? Y digo del alma, no solo del espíritu que puede dejarse llevar con cuanto pastor venga a ofrecernos soluciones mágicas para la vida. Digo del alma, dejándonos guiar muchas veces por pastores que nos quitan lo sagrado, más sagrado que el dinero, pues el dinero va y viene, hoy está, mañana no, mañana vuelve, en cambio el alma, cuando se lastima, quedan heridas a veces difíciles de curar aun teniendo “la” plata del mundo.

Pastores que nos imponen modas, siluetas, medidas físicas, pastores que nos invitan al robo con guante blanco, pero robo al fin. Pastores que nos prometen amor y lo que quieren es ganar apuestas o satisfacer su ego, o aumentar su cuenta bancaria. Pastores que nos ofrecen espejitos de colores a cambio de dones sagrados de nuestra vida. Pastores que nos ofrecen el “no sacrificio” , que nos llenan de tragamonedas la ciudad, de máquinas de juego que destruyen el sentido del valor del trabajo.


Hoy Jesús hace hincapié en la necesidad del don de discernimiento para no dejarnos llevar por bellas palabras y cuidadas apariencias tras de las que se esconden “lobos rapaces”, en todo, en nuestra vida del alma y del espíritu.

Quizás para darnos cuenta quienes son los buenos pastores y cuales los que se disfrazan de ovejas, pero son lobos, nos sirve esa pista que nos da el mismo Jesús: fijarnos en sus frutos y en lo que esos frutos producen en nosotros y los demás. Y para esto San Pablo nos ayuda cuando en Gálatas escribía:

El fruto del Espíritu es: amor, alegría y paz, magnanimidad, afabilidad, bondad y confianza, mansedumbre y temperancia.

 Si los que seguimos,  nos ayudan en este sentido, son de los buenos. Incluyendo esto, para  nosotros que podemos guiar a ciertas personas en el camino de la vida, estos son los frutos por lo que deberíamos ser conocidos, padres, profesores, jefes, amigos, hermanos mayores, pastores de alma, servidores…


Buena jornada para todos. Que sepamos discernir siempre, para que nuestra alma tenga los pastores que se merecen.
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