miércoles, 5 de octubre de 2016

PADRE NUESTRO Lucas 11,1-4.

Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: "Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos". 
El les dijo entonces: "Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino;
danos cada día nuestro pan cotidiano;
perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación". (Palabra del Señor)

Jesús había estado orando. Los discípulos se preguntaban: ¿Qué dirá? ¿ a quién rezará? ¿Cómo lo hará?. Seguro encontraban un rostro cambiado y luminoso al orar. Casi como que se alejaba de ese lugar y se transportaba imaginariamente al lado de su papá, y se dejaba abrazar por ese fuego  santo, por esa luz cálida, por ese amor increíble.

Cuando  terminó, uno de sus discípulos le pidió que les enseñara a rezar. Y nos da el “padre nuestro”, sencillo, reducido aquí, pero con el mismo espíritu,  que comienza siempre de la misma manera, es decir con
PADRE NUESTRO… padre, papá…padre proveedor, padre amigo, padre que ama y pone límites, padre que corrige y anima, padre siempre presente, que nunca se borra…papá, “viejo” como decimos cariñosamente, tata, como dicen en el campo, el Tata es el Tata…el que cuida y el que educa,  el que protege y el que sabe cuando enseñar a volar…

Ese padre, ese papá, ya sabe lo que hace falta, sabe nuestras necesidades. Pero, como dice san Agustín, Jesús nos dice que no usemos muchas palabras, aunque en otra parte nos dice: pidan y recibirán…o dice :Busquen y encontraran…o dice : llamen y se les abrirá o sea que para recibir, primero pidamos, para encontrar primero busquemos y que para entrar primero llamemos… ¿acaso no conoce nuestras necesidades, no sabe lo que nos pasa, nuestras luchas,  nuestras penas?


Es que pidiendo, buscando y llamando, YA NOS PUSIMOS EN MARCHA, ya empezamos a encontrar la explicación, ya empezamos a encontrar la  respuesta.

Porque decir padre nuestro, es mirarlo como padre a Él y sentirme hermano de los demás…

Porque decir santificado sea tu nombre, es bien decir, es alabar a Dios…
porque decir que venga tu reino, es luchar para que eso suceda, ponerse a laburar por el reino, es pensar qué parte de mi vida la tengo cerrada a la presencia de Dios, es abrir puertas y ventanas para que la luz de Dios entre en todos los ámbitos de mi vida…

Porque decir danos el pan, es ponernos en marcha para conseguirlo, es ponernos a estudiar, a ser mejores, a ganar el sustento, a ser mejores profesionales, a compartir el pan, tratando que a nadie le falte…

Porque cuando decimos que nos perdone como nosotros perdonamos, decimos entera la frase y nos comprometemos así a perdonar…

Porque cuando decimos no nos dejes caer en la tentación, nos ponemos en guardia, hacemos lo posible para no meternos en lugares ni circunstancias de peligro…es decir no puedo decir: no nos dejes caer en la tentación, mientras preparo la forma de copiar en un examen o en la manera de evadir  un compromiso laboral, o de no cumplir con mi trabajo…

EL  padre Nuestro es una oración, la más sencilla y bella pues nos la enseñó el mismo Jesús. Pero también es una manera de vivir, porque compromete desde la primera hasta la última frase. Si la rezamos todos los días bien, ya produce un cambio profundo, que comienza con el pequeño esfuerzo por cambiar, por pedir, por llamar y por buscar.


Buena jornada para todos
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