lunes, 10 de junio de 2019

Juan 19,25-27 MARIA MADRE LA IGLESIA



Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena.
Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien el amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo».
Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre». Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa
Palabra del Señor

Hoy celebramos la fiesta de maría Madre de la Iglesia. Y recordamos aquel momento de máxima entrega de Jesús, tanto de su vida física como entrega que nos hace a nosotros de su madre como Madre de todos, y madre de la Iglesia que comenzaba a gestarse ya , pero sin él presente en cuerpo. Ella estaría sentada cerca de los apóstoles, cerca de Pedro a quien ayudaría a tomar decisiones según la mentalidad de Jesús .¿ quien más podía entender del todo como ella, la mamá de Jesús, el pensamiento de su hijo?.
En san Juan, ahí al pie de la cruz, estamos todos. Hoy somos todos Juan, a quien Jesús entrega a su madre. Dice el evangelio que Juan, que no era huérfano pues estaba por ahí “la madre de le Zebedeos” , la llevo a su casa. Si ella hubiese tenido otros hijos, hubiera ido con ellos, pero no los tenía. Fue con Juan que generosamente la recibió en casa. Ella quedó esperando también la resurrección de su hijo, y fue para los apóstoles después de la muerte de Jesús, un gran apoyo, un gran consuelo, una persona donde podían aprender de Jesús y esperar el Espíritu santo que les fijara en la mente y el corazón lo que Jesús les había dicho.
Hoy ella viene a cada hogar, y si quieren a cada corazón que, como Juan, la recibe en casa. Hoy ella viene y se queda en la Iglesia y la protege de los enemigos exteriores e interiores que viven una vida alejada de su hijo Jesús. Hoy llega a la vida nuestra, con su ejemplo de paz, de servicialidad, de pureza, de sencillez de humildad para que cada uno de nosotros, imitándola , pueda parecerse en algo a Jesús.
En este tiempo que prevalece la orfandad espiritual, es bueno saber  que fuimos entregados a Maria como hijos, en la figura de Juan. Contamos con ella. Si la llamamos Madre de la Iglesia es porque asume el rol de mamá de los seguidores de su hijo. Ahí tienes a tu madre, nos dice Jesús a cada uno. Qué gran regalo, que gran don, que gran bendición. Contar con ella, es una gran noticia, sobre todo cuando nos sentimos solos, perseguidos o desesperanzados por las diversas circunstancias de la vida que enfrentamos.
A María le dijo: ahí tienes a tu hijo, no le dijo: ahí tienes a Juan. Podría haber sido Juan o cualquiera. Porque en Juan estamos cada uno de nosotros. A festejar a nuestra mamá del cielo, a llevarla a la casa que tanta falta hace.

Buena jornada para todos.

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