viernes, 14 de junio de 2019

Mateo 5,27-32. NO COMETERÁS ADULTERIO


Jesús dijo a sus discípulos: 
Ustedes han oído que se dijo: "No cometerás adulterio".
Pero yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Si tu ojo derecho es para ti una ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena. Y si tu mano derecha es para ti una ocasión de pecado, córtala y arrójala lejos de ti; es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena.
También se dijo: "El que se divorcia de su mujer, debe darle una declaración de divorcio". Pero yo les digo: El que se divorcia de su mujer, excepto en caso de unión ilegal, la expone a cometer adulterio; y el que se casa con una mujer abandonada por su marido, comete adulterio.
Palabra del Señor

Los maestros de los judíos tenían una opinión muy seria del adulterio y creían que las partes intervinientes debían ser castigadas con la muerte. Pero Jesús va más allá, y dice que no solo es delito a los ojos de Dios, la acción misma, sino el pensamiento prohibido. Seguramente en ese
pensamiento prohibido  también se regocijarían aquellos juzgadores de adúlteros, como los que corrieron a la mujer que se refugió algún día detrás de las espaldas amplias y bondadosas de Jesús.

No solo es la mala acción prohibida, sino también el pensamiento prohibido. Es el que mira a una mujer o un varón, con la intención de aprovecharse de ella o él. Es el que usa sus ojos deliberadamente para despertar la concupiscencia, estimulando pasiones prohibidas. Muchos al escuchar la palabra “prohibido”, sienten una repulsión  pues creen que nada es prohibido, que eso es parte de una sociedad castradora que pone límites donde no debe sin autoridad moral para hacerlo… pero aquí lo vemos a Jesús, diciendo esta verdad.

Y hoy la cosa corre para ambos sexos, pues  con la dosis de erotismo que se alimenta la sociedad, hay una carrera palmo a palmo para ver quien seduce y se deja seducir por el otro.

Hay un deseo interior, del que el adulterio solo es el fruto.

El mundo, tentador en este sentido, ofrece una paleta de oportunidades : libros, películas, series televisivas, internet, y por supuesto, las redes sociales que hasta en el más pequeño de los aparatos conviven lecciones de moral y apología de la pornografía o prostitución.  Jesús hoy condena a quien deliberadamente usa  sus ojos para estimular sus deseos.


Por eso nos da este remedio quirúrgico para el alma: lo que cause  o que seduzca al pecado debe ser eliminado totalmente de la vida.

Es que debemos eliminar de nuestra vida, sin sentimentalismos, aquello que sirva para seducirnos al pecado: un hábito, una costumbre, una relación, un placer que podría acabar  por arruinar nuestra salud física o moral e incluso de relación o familiar.

Para aquellos que quieran salir de esto, porque se dan cuenta que Jesús tiene razón, ya que no solo es malo porque es prohibido, sino porque lleva a destruir vidas y familias, quedan algunos consejos, que ayudan:
  • Primero. Para evitar pensamientos así, es necesario  ocuparse de cosas que llenen nuestra mente , concentrándonos en los demás, en sus problemas, en sus  necesidades. La cura real de los malos pensamientos, sean estos o cualquiera, se consigue consagrándose a las buenas acciones.
  • Segundo: llenar la mente de buenos pensamientos. La manera de evitar los malos pensamientos es pensar en otra cosa.

Recordemos aquella historia que nos ayuda a reflexionar:
Un viejo indio decía a su  nieto: «Me siento como si tuviera dos lobos peleando en mi corazón. Uno de los dos es un lobo enojado, violento y vengador. El otro está lleno de amor y compasión.»
El nieto preguntó: «Abuelo, dime ¿cuál de los dos ganará la pelea en tu corazón?»
EL abuelo contestó: «Aquel que yo alimente» 
Hoy sabemos que tantos conflictos, tantas adicciones, tanta concupiscencia, no solo están causados por lo que ocurre exteriormente sino por el monologo que día tras día enviamos a nuestro interior.  Y recordemos entonces que hay un deseo interior, del que el adulterio solo es el fruto.

Poner blanco sobre negro, buenos pensamientos sobre malos, limpiar el corazón, hacer acciones honestas y buenas, una a una, día a día… gran tarea para hoy.
Buena jornada para todos.

1 comentario:

roman molina dijo...

excelente reflexion, realmente esa es la realidad,por que estamos en el mundo, mas debemos solo alimentar a un solo lobo que sea pues el del amor y la paz..........y que habite en mi corazón como un rey , Jesús.